Lo miré y besé con infinito amor y un dolor inexplicable. La despedida duró unos pocos segundos, los suficientes para dar testimonio de que en mi panza creció un bebe, quien será considerado siempre parte de mi familia. No importa cuántos días, semanas o meses esté dentro de una mujer, doy certeza plena de que Benjamín no era un "fenómeno" o algo similar, era un ser humano, un milagro que creció dentro de mis entrañas.
Clínicamente esto se llama aborto espontáneo, por causas que la naturaleza sabiamente conoce, el bebe es expulsado del cuerpo de la madre. La naturaleza tiene esa autoridad para "decidir", por sobre los deseos propios.
No considero que nadie tenga el "poder" para eliminar a otro ser humano. No considero que existan razones suficientes para terminar con la vida de un bebe en pleno crecimiento.
Cuánto más fácil es eliminar "aquello que molesta", en vez de elegir otros caminos que son posibles, pero requieren de un compromiso mayor. Respeto a las mujeres que pasan situaciones tremendas y su salud mental o física se perjudica a raíz de un embarazo no deseado.
Sin embargo, respeto aún más a aquellas valientes que deciden seguir adelante, regalando a esa vida otro futuro.
Me duele que en nuestro país se esté debatiendo atrozmente, y sin filtros, una ley que trata el derecho más importante, el más básico: el de vivir o no vivir.



