Sábado, 16 Enero 2021 23:16

La historia vuelve a repetirse - Por Roberto Trevesse (*)

Escrito por Roberto Trevesse

Estaba revisando mi archivo periodístico y encontré un material que no solo no estaba buscando, sino que no recordaba de su existencia, comencé a leerlo y a encontrar un sinfín de coincidencias con nuestra actualidad. Eran 4 columnas de opinión que comenté en diferentes días por Canal Once de Paraná. Luego de auto-convencerme que era publicable hoy, solo tuve que unirlo a los cuatro en uno, respetando su orden cronológico y sin sacar una coma. 

Me di cuenta también, que el fuego sagrado de la profesión de periodista de opinión –equivocado o no- estaba intacto y en marzo del citado 2002 ya cumplía 55 años.

Así narraba aquellos hechos a nivel nacional e internacional 19 años atrás:

El 11 de marzo de 1985 en la hoy ex Unión Soviética comenzó lo que mediáticamente se llamó la perestroika (reforma social y económica) y glasnost (política transparente y democrática). La normativa fracasó. Vino la globalización, la recesión y la crisis.

El 9 de noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín y luego casi simultáneamente se desmoronó el comunismo en Checoslovaquia, Rumania, Polonia, Hungría, Bulgaria y Yugoslavia.

Se trataba de pueblos sojuzgados, amantes de la libertad y de su nacionalidad. Ustedes saben lo que paso después.

En algunos casos hubo guerras, miles de muertos, países que se dividieron en más países, etcétera. A todos no les fue igual, pero recuperaron su libertad.

Seguidamente y a partir de 1991 la globalización que llevaba adelante su proyecto desde las sombras hizo su aparición en público, inicialmente en el plano económico:

1 Liberación del comercio internacional.

2 Formación de grandes bloques regionales.

3 Concentración de la riqueza en unos pocos.

4 Bancarización internacional.

5 Privatizaciones de los servicios públicos.

6 Privatizaciones de las fuentes de riquezas nacionales.

7 Ingreso de la moda y el consumo similar en todas partes.

Con el tiempo se avanzó en un mayor contacto entre los pueblos a través de los medios modernos de transporte y comunicación, más un intenso intercambio deportivo internacional.

Finalmente, llegaron los acuerdos bilaterales o multilaterales en materia de justicia y del derecho, como también las coaliciones militares internacionales cada vez que hubo una guerra en los últimos diez años.

Si la industria nacional, el aparato productivo y el campo están destruidos o en manos extranjeras, ¿cómo salimos del atolladero civilizadamente?

El presidente designado por el congreso nacional, Eduardo Duhalde habló de una ola desestabilizadora.

Declararon al país en emergencia sanitaria. Brasil donó 500.000 dosis de insulina.

La fundación internacional música esperanza que dirige el pianista Miguel Ángel Estrella gestionará el envío de medicamentos desde el exterior sin costo para la Argentina.

Miles de argentinos quieren irse a vivir al exterior. Tropiezan en los consulados con que las gestiones llevan varios meses antes del sí o del no.

Volvieron los cacerolazos en Buenos Aires contra el corralito.

No hay dinero, no hay trabajo, la economía se hunde y los responsables no encuentran la fórmula para sacar al país adelante.

Los argentinos deben comprender que ha llegado el momento de un mayor compromiso. Sin acción no hay esperanzas. Solo el pueblo salvara a la Nación.

La protesta civil está latente como voluntad de control político y de justicia sumaria. Interferida por una subterránea organización de la violencia.

Vale la pena concebir la vida como lucha por el bien y juntarse para apoyarse mutuamente.

Justicia es lo que reclama el pueblo a quienes desde hace décadas se permiten administrar lo público y lo privado impunemente.

Lo más grave es que desde la justicia no se ha condenado a nadie, no queda nadie preso.

No es casual la angustiosa declinación de la enseñanza en el país.

En el campo del saber la democracia no se asoció nunca con el rigor académico.

La gente está enojada y tiene razón.

Las respuestas del gobierno no son las que quieren escuchar los ciudadanos. Tanto en Entre Ríos como en el País.

Llevamos cuatro años de recesión.

40% de las personas no tienen posibilidades de encontrar trabajo.

14.500.000 personas se encuentran por debajo de la línea de pobreza sobre una población de 37.000.000.

Hasta el propio senador nacional Ramón Puerta dijo que si no se encuentra una salida decorosa a esta grave situación, lo que queda es la guerra civil.

Por una vez debe haber un gesto de la clase política.

Los que ya fracasaron que no hablen más. Por favor, hagan silencio por respeto a la gente.

Al pueblo le pido un gran esfuerzo de cordura, de sensatez, aunque tenemos razón en muchas cosas, tratemos de calmar los ánimos.

Sé que hay hambre y esto es realmente explosivo.

El corralito puede provocar aún más dolores de cabeza, sino se flexibiliza en forma urgente.

Humberto Roggero señalo que los bancos están complicando la situación del país. La presión de las empresas privatizadas es muy fuerte, así como la presión de los gobiernos que defienden a esas empresas.

El discurso del presidente George Bush con respecto a que EE.UU. esta dispuesto a ayudar a la Argentina, no parece demasiado serio. Una cosa es el deseo de apoyar al aliado y amigo. Otra es poner condiciones que ellos no cumplen para que de verdad nos tiendan una mano.

En realidad, nosotros necesitamos un plan Marshall como el que recibió Alemania de EE.UU. después de la segunda guerra mundial.

Esto es así, ya que la Argentina esta tan devastada como si hubiera perdido una guerra.

Usted se preguntará que debería hacer los EE.UU. con nosotros. En principio darnos un subsidio no reintegrable por valor de 15 mil millones de dólares; luego obligar a la banca internacional a reingresar los depósitos al país; programarnos una moratoria creíble y sustentable, más un quite de capital de nuestra deuda externa, como también, darnos apoyo tecnológico, capacitación e insumos para refundar nuestra industria nacional y nuestra producción agropecuaria con valor agregado para poder exportar y fomentar el consumo nacional.

También se preguntará el gobierno argentino que tiene que hacer ante semejante y probable ayuda. Bueno, eliminar el corralito, aunque sea gradualmente, que el Lecop sea el único bono; otorgar un subsidio de desempleo y formación a los cuatro millones de desocupados que tiene el país, concretar el millón de planes trabajar, pero a cargo de las fuerzas armadas su cumplimiento a los efectos de no fomentar la vagancia y el clientelismo político; repoblar las zonas rurales, desactivando las villas miserias, las organizaciones de menesterosos, etcétera y un seguro nacional de salud para todos los argentinos.

Esto como para empezar, sin olvidar que los culpables y responsables de este descalabro tienen que estar presos.

(*) Licenciado en Periodismo y Comunicación UNL

Fuente: www.analisisdigital.com.ar/

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