Domingo, 31 Enero 2021 01:45

Baby Etchecopar: "La farándula ya no existe después de Cristina Kirchner" - Por Lautaro Larocca

Escrito por Lautaro Larocca

El periodista de Radio Rivadavia y A24 habla de colegas y famosos K, y relata parte de su vida íntima con su novia. 

Baby Etchecopar comienza un nuevo año con Baby en el medio en Radio Rivadavia, señal que incorpora figuras con el objetivo de escalar niveles de audiencia y establecer una marcada línea editorial.

En la primera parte de una entrevista a fondo con Exitoína, el periodista expresa una vez más su repudio al kirchnerismo, pero también habla como pocas veces hizo sobre su vida sentimental, así como también salir con los tapones de punta al momento de hablar del feminismo, la farándula y de famosos y colegas que muchos consideran "K", como Pablo Duggan, Roberto Navarro y Diego Brancatelli.

-¿Cómo estás con el relanzamiento de la programación de Rivadavia y el comienzo de una nueva temporada?

-Con mucho entusiasmo. Estamos todos con muchas ganas y hay un buen equipo, muy homogéneo. Pensamos todos diferente aunque todos tengamos un concepto parecido de lo que es la veracidad de la información y la coherencia. De 12 a 15 horas me van a estar acompañando Emilce Bongiovanni, Ricardo Benedetti, Luis Gasulla y Lucas Bertero.

-¿Ahora también se suma un pase con Jonatan Viale? ¿Qué podés destacar de su incorporación a la emisora?

-Exactamente. Va a ser muy fuerte. Es un estilo diferente, duro. Yo soy más viejo y él es más joven. Vienen con mucha fuerza y con un estilo bastante contestatario, que no es vulgar, y le suma eso. Prestigio, con un nombre que todos conocemos y que trabaja con mucha fuerza.

-Hablando de las coincidencias y diferencias que podés tener con las otras figuras de la radio como Eduardo, Luis, Nelson o El Negro, ¿cuáles son las ideas más resonantes?

-Yo estoy a favor del aborto y Eduardo no. Yo estoy a favor de la legalización de la marihuana. Estamos todos a favor de la gente, y los conceptos, a veces sutiles y a veces no, son profundamente disgregantes y cada uno tiene un punto de vista, como la forma de hablar y expresarse hasta para decir lo mismo.

-A diferencia de Feinmann y Viale, ¿vos vas a seguir en A24?

-Sí, yo me quedo en A24. Y por ahí Basta Baby dure más de una hora. Lo estamos hablando con Liliana Parodi, que ella es la que sabe de esto.

-Venís haciendo muy buen rating, ¿cómo venís llevando ese suceso?

-Quiero que la gente también nos acompañe este año porque va a estar bueno, muy jugado, y vamos a incorporar videos y un poco más de programa. Pero seguirá teniendo la misma frescura que el año pasado, y nos la jugaremos igual, sin privarnos de nada. El programa en A24 es el compendio de todo el día pero con una forma diferente, más stand up, con humor y más libre que la programación del día. Cada uno puede opinar lo que quiere.

-Hablando de libertad, ¿nunca hubo críticas internas a causa de la polémica que tuviste con Miriam Lewin y la Defensoría del Público? ¿Estuviste siempre cómodo y con libertad absoluta?

-A la Defensoría del Público se la confunde con la censura de Miriam Lewin y de Victoria Donda. Los canales interpretan que uno hace periodismo, y que le guste o no le guste a Lewin o Donda, a los canales le gusta el periodista y su forma de decir, y a la gente también. Ahora, que vos pongas este observatorio de la libertad de expresión no tiene nada que ver con los canales, y no hablamos de C5N o Radio 10, pero en canales serios y radios serias como Rivadavia, saben cuál es la intención del periodista.

Lo que no le gusta a Lewin es que le descubramos las que se mandan, no la forma en la que lo decimos. Estos observatorios de periodistas que piensan diferente tienen que terminarse. Dady Brieva dijo que había que pasarle con un camión encima a todo el mundo y no escuché a Lewin o Donda enojarse. Acá no hay observatorio de los medios, hay oficinas de censura del kirchnerismo para los periodistas que pensamos diferente y somos libres.

-¿Crees que hay una bajada de línea de lo que muchos llaman un "feminismo extremo" en eso?

-No. Yo creo que lo de Lewin y Donda es una gran payasada para justificar fuentes de trabajo. En segundo lugar, ellas arrancaron su laburo diciendo que había que silenciarme, que había que callar a Baby Etchecopar. No entiendo cómo pueden estar trabajando en un ente queriendo silenciar a un periodista, es una censura previa. Y después, la última trapisonda de Donda con su empleada doméstica: no hay mucha moral como para acusar a alguien de discriminación.

No hay que olvidar que, en el caso de Lewin, hubo una mujer, compañera mía, que yo quise mucho, Beatriz Salomón, que le destruyó la carrera. Y en el caso de Donda, pasó por todos los partidos políticos y si hubiese tenido un poco de coherencia en su hacer y decir, tendría que haber renunciado después de lo que le pasó con su empleada, pero sigue de pie y cobrando del Estado.

-Al darse a conocer las imágenes promocionando al equipo de Rivadavia con vos y los demás conductores, en las redes sociales hubo muchas críticas hablando de que faltan voces de mujeres. ¿Qué opinión tenés de esto?

-Yo propuse en mi staff a Silvina Martínez, pero no pudo por el coronavirus ya que está cuidando a la mamá. Está Emilce, que ha tenido un crecimiento substancial en su carrera, y no solo se le dio el lugar de locutora, sino también de conductora. Yo no creo que sea así, es una crítica por una crítica misma.

Si la radio quiere poner mujeres, sería maravilloso. Lo que sucede es que no debe haber alguna Magdalena Ruíz Guiñazú o Mónica Mihánovich que puedan acompañar un proyecto de radio serio, y no deben haber conductoras que estén a la altura de este estilo que tiene Rivadavia. De haberlas, estarán seguro y habrá en el futuro. Es más, yo propuse a algunas de mis compañeras de televisión, y estaban hablando con la emisora. Así que es la crítica por la crítica.

-Al ser una figura que genera tanta polémica, ¿sentís que te toman de punto?

-Creo que es más un miedo implícito y una necesidad de silenciarme. No tienen capacidad intelectual para tomarme de punto. Con respecto a las redes sociales, primero ahí hay pibes trabajando todo el tiempo para partidos políticos, poniendo lo que les pagan para que digan. Eso lo sabemos todos. Y después, las redes sociales son como la pared del baño de la estación Retiro, donde cada uno escribe lo que se le canta.

Pueden difamar y destruir a alguien, y sin embargo hay una impunidad tan grande que llama Papá Pitufo y te dice que tu hija es trola. Yo me manejo con el WhatsApp y lo atiende otra persona. No me interesan las redes sociales, pongo mi cara, mi nombre y mi apellido, no quiero que me critique un gil apodado "árbol loco", no le puedo dar pelota a ese o a algún troll de Cristina o Sergio Massa. Tengo 68 años y no me puedo poner a jugar con esos pibes.

Baby Etchecopar sin filtro contra Pablo Duggan

-¿Cómo te llevás con el concepto de farándula? ¿Te sentís parte?

-No existe ya después de Cristina. Antes sí, nos juntábamos todos, nos saludábamos. A mi hay veces que me invitan a lugares, pero no quiero ir. Y a los lugares a los que quiero ir, no me invitan. Pero me acuerdo de ir al Premio Konex creo, y no fui porque me iba a encontrar con Dady Brieva o la Negra Vernaci, que es una mujer bastante agresiva, compulsiva y rara. Capaz te empieza a gritar en medio de la fiesta para hacerse ver. Yo realmente no puedo compartir una fiesta con las actitudes de esa gente. Uno en lo posible tiene un nivel, y esta grieta ha hecho que nos dividamos como amigos y gente del medio.

En general, algunos periodistas K creen que la verdad tienen ellos, y que son la patria y los derechos humanos, ¿para qué voy a ir a un ambiente a discutir? Prefiero juntarme con gente a la que le gusten los autos antiguos, o que no tengan nada que ver con el palo mío y quieran compartir cosas. La vida no pasa por los medios, la vida está de la puerta para afuera. Pero esa gente piensa que todo pasa por su pseudomilitancia microfonal y te hacen pasar malos momentos.

-¿De los medios para afuera perdiste amigos por cuestiones ideológicas?

-No sé si él me perdió a mí, pero yo acepto a todos. Si son educados y buena gente, los acepto a todos. Tengo amigos K con los que nos reímos mucho y ni hablar con el peronismo legítimo, que son todos amigos míos y los quiero y respeto. Respeto mucho al peronismo. Normalmente, no pierdo amigos. Algunos a veces se alejan, y lo veo en la costa cuando alguno ya te das cuenta que kirchnerista porque te mira con cara de odio.

Vos los saludas en un restaurant, "hola, ¿qué tal?" y no te contestan. Viven enojados con la vida. Entonces no hay que hacer absolutamente nada, pero por ejemplo, yo al Gato Sylvestre lo he querido mucho. Lo quiero, hemos tenidos pases maravillosos y me parece un periodista excepcional, y después está Pablo Duggan, un tipo al que yo lo llevé al medio, y que cuando lo llevé a Radio 10 porque estaba sin laburo, va y pide mi horario. Hablemos de códigos más que de política.

.¿Con Duggan no volviste a hablar?

-A mi él no me importa para dialogar ni para conversar. No me importa profesionalmente y mucho menos humanamente. Un tipo que entra a un camarín y sale celeste y blanco. El hombre tiene que tener coherencia hasta para equivocarse, es como que yo te diga ahora que nunca voté a Macri. Hay que tener coherencia, moral, y que la dignidad siempre le dé al mismo clavo.

-Recordando tus dichos en 2019 cuando Mauricio Macri fue derrotado ampliamente en las PASO, de que "había muerto la Argentina", ¿vos seguís apoyando de la misma forma a Juntos por el Cambio?

-Por supuesto. Los voy a seguir apoyando.

-¿Y cómo lo ves de cara a las elecciones de este año?

-Tienen que terminar de pelearse entre ellos como boludos para ver quién tiene la bandera y empezar a militar de verdad en una oposición seria. No apoyar a Juntos por el Cambio sería dejarle el caldo gordo a esta turba de sinvergüenzas, ladrones y vendepatria. También es dejar que crezca un tipo como José Luis Espert, que en la elección anterior negoció con Cristina sus votos. Hace falta un partido republicano con radicales, peronistas, todos juntos para poder sacar al país adelante y hundir al kirchnerismo.

-Hace meses se discute quién es el líder de la oposición. Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta. ¿Vos sos más partidario de un Macri adentro y compitiendo o estás del lado de los que dicen que tiene que quedarse afuera y en su reposera?

-Cristina podría quedarse en una reposera, en una de oro, con todos los juicios en contra que tiene. Yo creo que es una pelea interna, pero yo no soy macrista, soy anti K. Así que a mi, si mañana se presenta el Soldado Chamamé en contra del Cristina... yo lo que quiero es que sea juzgada. Si es culpable, condenada, y si no lo es, liberada. Hay que terminar con esta masturbación republicana, porque a mi no tiene por qué decirme Duggan que Nisman se suicidó, y tampoco C5N que Cristina es inocente.

La Justicia se tiene que expedir, y yo estoy en pos de que la oposición haga presión para que ella pague si es culpable. Después, todo lo demás se arregla. Lo que no se arregla es la impunidad y la delincuencia. Un PBI completo tiene que volver a los jubilados, alumnos, la gente que labura, y no se la pueden llevar impunemente. Ese robo tiene un nombre y apellido, y yo quiero saber cuál es.

Lo que pase con Macri es harina de otro costal, yo la quiero mucho a Bullrich, si se presenta ella me encantaría porque es una mujer con ovarios. Rodríguez Larreta, bueno, vamos a ver. El tema mío no es ganarle a Alberto, es juzgar a Cristina.

-Más allá del éxito en tele y radio, fue un 2020 difícil por contagiarte coronavirus y sufrir nuevamente un robo. Hace algunos días pasó lo de la muerte de tu suegro también.

-Eso último fue lo más terrible. No solo era mi suegro, era un amigo de 30 años con el que compartimos muchos momentos. Yo lo quiero mucho.

-¿Primero lo conociste a él y después a Silvina, tu pareja?

-A Silvina la conocía de vista, y de hecho ella estaba casada, yo también. Nos encontramos hace tres años y diez meses en el barco de mi suegro comiendo, y después no nos separamos más. Es una mujer que me hace reír mucho, me levanta mucho, me divierte, y en uno de los peores momentos de mi vida, cuando estaba devastado con la pérdida de la mamá de mis hijos, que era una mujer excepcional, me ayudó a salir del pozo. A Jorge lo conocía hace 30 años, era un tipo solidario y un amoroso amigo.

-¿Cómo fue el momento en el que le contaste de tu relación con Silvina?

-No salimos de un colegio. El en ese entonces tenía 79 y yo sesenta y pico, éramos hombres grandes y lo único que le expliqué es que Silvina es una señora, y que no salía con ella para ver si me la podía voltear. Tenía la intención de estar con ella. Hablamos claramente.

-Ahora podés devolverle todo el apoyo que ella te brindó en su momento.

-Por supuesto, a toda la familia. Hoy me siento uno más de ellos y hay que apoyarlos.

-¿Y para este 2021 qué estás esperando?

-Este año tengo mucho laburo, en tele, radio y teatro. Vamos a salir con una gira en la que voy a hablar del coronavirus y los miedos de los argentinos, la vacuna y cómo se usó políticamente. Estoy armando acá en la costa en el monólogo y van a ser funciones en todo el país. Vamos a ver cuánta gente podemos meter, no porque no vayan, sino por el tema de que en marzo puede haber esto de que no te dejen salir. Capaz largue un libro también.

-Retomando el feminismo, las críticas y lo que decías de tu relación, ¿hay algo que Baby Etchecopar haga en la casa que sorprendería si se da a conocer?

-A mi la verdad me importa un carajo sorprender a las feministas. Es lo último en lo que pensaría en mi vida: tratar de convencer a las feministas. Yo soy un hombre maravilloso|, y cuando van mis compañeras de laburo a un programa como el de Mirtha Legrand o el de Andy Kusnetzoff, todas dicen lo mismo: "Es maravilloso laburar con Baby". Así que no quiero convencer a quienes han hecho una campaña con los pibes de Cristina cuando me querían bajar de los teatros, censurándome y rompiendo los teatros, algo armado sistemáticamente por Roberto Navarro, la intendenta de Moreno (N. de la R.: Mariel Fernández) y la decana de la Universidad de La Plata. El fascismo hitleriano de los K. No me dejaron presentarme por dos años y amenazaban con prender fuego los teatros, censura por censura misma, y la gente lo tiene que convencer. Como a Baby no lo podían enganchar con una PlayStation, falopa o chicas de La Cámpora yendo a un lugar apartado de la Quinta de Olivos para hacer fiestas, ni esas cosas que se decían, tenían que hacer mierda mi imagen de alguna forma.

¿El tema de la misoginia? Tuve a mi esposa 38 años, mi madre, mi hija, amo a las mujeres y ninguna de las mujeres que estuvieron al lado mío anduvo corriendo en tetas por la Avenida de Mayo pintándose en la espalda "soy puta y tortillera". Son mujeres normales que estudian, laburan y buscan su vida. Estoy a favor del aborto y el feminismo, pero no de las estupideces políticas que empiezan apoyando el aborto y terminan apoyando a Cristina Kirchner. Tienen ejércitos que son como la SS y que se arman alrededor de una causa como la pueden ser el aborto y la droga que después son utilizadas para perseguir a los que pensamos diferente.

La relación de Baby Etchecopar y Diego Brancatelli

-Sos muy crítico con el periodismo K. ¿A quién elegís entre Diego Brancatelli y Roberto Navarro, con quien te has peleado en Radio 10?

-Toda la vida Brancatelli, que es un personaje legítimo y que toda la vida se la jugó para decir lo que piensa y hacer lo que siente. Yo lo quiero y nos saludamos en los pasillos, no estamos enamorados, pero nos respetamos. Navarro es una porquería, patotero, vulgar, berreta, alcahuete del Gobierno, oportunista, mercenario y genuflexo. Lo peor que he conocido. Hay dos tipos que yo considero la peor porquería: Diego Gvirtz y Roberto Navarro. Los dos tiran para el mismo lado.

-¿No volviste a cruzarlo a Navarro luego de la pelea?

-No, pero creo que nos quedaron palabras pendientes. En la calle, no adentro de una radio haciendo esa payasada haciéndose el macho gritando para que me echen. Fue toda una trampa que pusieron, que me agarre a trompadas con él para después echarme a mí. Estaba ordenado.

Al otro día, apareció la intendenta de Moreno a poner una olla popular y hacerme un escrache con la feminazis. Todo armado para sacarme de Radio 10. Cristóbal López y Fabián de Sousa no me pagaron indemnización de 20 años de trabajo todavía, estamos en juicio.

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