Miércoles, 25 Agosto 2021 00:39

El disvalor de los procesos electorales en la Argentina - Por Roberto Trevesse

Escrito por Roberto Trevesse

Como dijimos en un artículo anterior, tenemos elecciones de medio término en la República Argentina que siempre deberían ser importantes, más allá de las desprolijidades, por no emplear calificativos más graves, que comete la clase política. 

¿Por qué en el título de la nota utilizamos el término disvalor? Porque significa –por ejemplo- odio, inmoralidad y discriminación. Y esto es lo que se predica con terquedad, hace unos 15 años en la Argentina.

De todos modos, con Pandemia o sin ella, con grieta o sin ella, los entrerrianos debemos cumplir con la Ley lo mejor que se pueda, por lo tanto, tenemos que ir a las urnas. El 12 de setiembre a las PASO y luego el 14 de noviembre 2021 elegir 5 diputados nacionales entrerrianos.

En esta ocasión se elegirán en todo el país 128 diputados nacionales de un total de 257; mientras que, en 8 provincias, a razón de 3 por cada una de ellas, serán ungidos 24 senadores nacionales, de un total de 72 que tiene el país.

Se trata de Tucumán, Catamarca, Córdoba, Corrientes, La Pampa, Santa Fe, Mendoza y Chubut. Hoy 15 son del justicialismo y 9 de Juntos por el Cambio

Por lo general, siempre los comicios de medio término, marcan una tendencia de quienes, 2 años más tarde, serán los vencedores para ocupar la Presidencia de la Nación y la mayoría de las gobernaciones provinciales.

Lo cierto es, que Entre Ríos renueva 5 diputados nacionales, de los cuales 3 pertenecen a Juntos por Entre Ríos y 2 al Frente de Todos.

Las Primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias nacieron para que los partidos políticos o los frentes que se constituyan puedan elegir libremente los futuros candidatos que lo representen, según su criterio y conocimiento.

La verdad es que las PASO no están cumpliendo con su rol que la propia política le otorgó, porque los protagonistas, en particular los líderes partidarios, se empecinan en convencer que es mejor el consenso que la disputa entre ciudadanos que tienen una misma o similar ideología política.

Craso error, en realidad es la ambición de perpetuarse que tiene cada uno, hasta donde le da el cuero, o su “falsa” representatividad que solo quiere dirimir en las primarias sin tener adversarios, bajo el manto del citado “consenso”, cuando la verdad es el acostumbramiento de gran parte de la clase política, en más o en menos, de ejercer la verticalidad fascista que es lo mismo que el autoritarismo populista.

En esta –lamentable- actualidad tienen una alta cuota de responsabilidad, la clase dirigente de los sectores representativos “no públicos” y la propia ciudadanía que desconoce las leyes, sus derechos y prerrogativas. Casi todo el tiempo deja hacer y no ejerce el poder real que tiene. Las consecuencias están a la vista.

Setenta y siete de los 128 diputados que terminan su mandato este año no buscarán su reelección en las elecciones legislativas nacionales del 14 de noviembre venidero.

Se trata de más del 60 por ciento de los diputados que concluyen su mandato el 9 de diciembre, de los cuales 28 corresponden al Frente de Todos y 37 a Juntos por el Cambio, que corresponden a la elección del 2017, donde Cambiemos obtuvo un triunfo en la mayoría de los distritos del país.

En esta renovación parlamentaria, el oficialismo pondrá en juego 52 de sus 120 bancas, mientras que Juntos por el Cambio arriesgará 60 de sus 115 diputaciones producto de los comicios de medio término de hace cuatro años.

El sistema de boletas sábanas de papel es cuestionado en cada turno electoral y se reclama su modificación, pero subsiste (y subsistirá todavía un tiempo más), pese al reiterado planteo de la Cámara Nacional Electoral y las decenas de proyectos de ley presentados en el Congreso para avanzar en la boleta única. El Gobierno del Frente de Todos no es la excepción, ya señaló que "no es momento para discutir una reforma".

Con respecto a la Boleta sábana, en diez años se presentaron 89 proyectos para desterrarla, pero sigue vergonzosamente vigente.

Desde 2007, la Cámara Nacional Electoral viene planteando la necesidad de avanzar en la introducción de la boleta única de papel para simplificar el proceso electoral, así como también evitar picardías típicas de cada uno de los comicios como es el robo de boletas.

En algunas provincias se llevan adelante elecciones locales con sistema de boleta única: en algunos casos es la Boleta Única Electrónica (BUE), como en Salta y desde 2019 en Córdoba; y en otros es de papel, como en Santa Fe.

El escenario electoral posterior a la pandemia muestra un mayor nivel de disputa interna partidaria, que tendrá un elevado costo económico para el Estado. El Gobierno deberá desembolsar $1.673 millones sólo para pagar la impresión de boletas de papel que tendrán cada una de las listas internas que competirán en las próximas Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), a pesar de que muchas de ellas no superarán el piso de votos del 1,5% que les permitirá acceder a las elecciones legislativas.

Participarán 383 listas de 139 partidos y agrupaciones, que el Estado deberá financiar, entre otros gastos, con fondos para imprimir millones de boletas, un número que dependerá de la cantidad de electores del distrito en el que compitan. Para diputados nacionales competirán 282 listas, mientras que para senadores habrá 101 propuestas electorales.

La Dirección Nacional Electoral (DINE) dispuso en junio que el Estado debe financiar $1,33 por cada boleta. Ese número, multiplicado por un padrón y medio de electores de cada provincia, es lo que recibirá cada una de las listas que se presenten en las PASO.

En cuanto a Entre Ríos, están en condiciones de votar 1.112.939 personas y quienes deberán hacerlo en 3.355 mesas distribuidas en 661 establecimientos educacionales.

La oferta electoral se integra con las siguientes listas: (501) Frente de Todos, (502) Juntos por el Cambio, (50) Partido Socialista, (68) Nueva Izquierda, (77) Partido FE, (186) Partido Conservador Popular y (194) Movimiento al Socialismo.

Nuestra provincia está representada por 9 diputados nacionales, de los cuales 4 tienen mandato hasta diciembre de 2023. Se trata de Marcelo Casaretto y Blanca Osuna (FdeT); Gabriela Lena (UCR) y Gustavo Hein (PRO).

Por otro lado, Carolina Gaillard (FdeT) y Atilio Benedetti (UCR) tienen posibilidades de ser reelegidos. Ambos integran la boleta de sus respectivos frentes, en el segundo y tercer lugar.

No renuevan Mayda Cresto (FdeT), Jorge Lacoste (UCR) y Alicia Fregonese (PRO).

Esperemos el resultado de las PASO, atentos a que a nivel nacional las encuestas han perdido credibilidad en los últimos años. De todos modos, la calle está muy descontenta, aunque falta bastante hasta el 14 de noviembre de este año.

Tampoco dejemos de lado las consecuencias y padecimientos que venimos soportando con el COVID 19: familiares, amigos y/o conocidos fallecidos; disgustos, angustias y miedos desde el 20 de marzo de 2020, con el agravante que iremos a votar en Pandemia, un hecho trágico e inédito para todos nosotros.

Fuente: www.analisisdigital.com.ar

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