La semana pasada corrió el rumor que, durante esa dura cuarentena, hubo un acto festivo en la quinta de Olivos. Interrogado sobre esa circunstancia que presidente dijo "que ese acto nunca existió". Cuando apareció "LA FOTO", Fernández dijo que por un error que no se volvería a repetir, esa fiesta fue organizada por su pareja Fabiola Yáñez. Al día siguiente en un acto público manifestó que asumía personalmente la responsabilidad del error de haberse realizado el cumpleaños de su pareja y que no admitía que por ese error lo iban a hacer caer.
Pero, la realidad no es que hubo un error. Lo que existió es un delito. El artículo 205 del Código Penal establece que "Será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes, para impedir la introducción o propagación de una epidemia".
La ley no establece una pena para quien materialmente contagie una enfermedad epidémica, sino para quien viole normas dictadas por la autoridad para impedirlo o propagarlo. Aunque no haya ningún contagiado, el delito existe. (Delito abstracto) En la historia el delito existió. En el relato no. Sólo hubo un error.
Lo que ocurre es que Fernández tiene y ejerce el poder. Estas circunstancias significan que a él no le es aplicable ninguna ley, que él está por encima de la leyes, que sólo se aplican a los ciudadanos comunes. El puede realizar cualquier conducta, porque goza de impunidad. Es decir que él pertenece a una jerarquía superior, a una casta, que también integra Cristina, entre otros.
El día miércoles se divulgó un video en el que se observa y escucha como una docente, descontrolada, agresiva, presa de una ira irresistible pretendía adoctrinar, mediante la conducta de amedrentar, a un alumno de 4º año de una escuela técnica, sobre el desastre que había sido el gobierno de Macri, que había robado. Cuando el alumno le manifestó que el gobierno de Cristina había robado, la docente se desbocó y a los gritos agravió al alumno y lo interrumpió cuando él intentó contestarle Es decir que lo censuró.
Consultado al respecto, Alberto Fernández dijo que no existió agravio ni censura por parte de la docente sino un debate que le pareció "formidable"
La historia: El insulto, la censura y la intimidación existieron: El relato: Hubo un constructivo debate.
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