Sábado, 22 Enero 2022 19:34

El Perón que no miramos. Política, diplomacia y economía en tiempos de escasez (1950-1955) - Por Mariano Caucino

Escrito por Por Mariano Caucino

“Ya en su mensaje al Congreso, el 1 de mayo de 1952, Perón había declarado: ‘No somos, de ninguna manera, enemigos del capital y se verá en el futuro que hemos sido sus verdaderos defensores’.” 

El peronismo no cesa de ser un tema de la agenda literaria, cultural y, por supuesto, política y social de Argentina. Luego de la crisis de 2001-2002, las inquietudes acerca del pasado cobraron un renovado interés, como si la sociedad, sus instituciones, intentaran dar con las causas profundas de los problemas históricos que pusieron al país ante circunstancias que, a decir verdad, no le eran absolutamente propias, puesto que abarcaron a toda Latinoamérica, pero que, sin embargo, llevaron a Argentina a una crisis que tuvo rasgos particulares, como sucede con los procesos históricos que comparten la homogeneidad del plano transnacional con las heterogeneidades dadas por las condiciones internas de cada país.

Así aparecieron en los últimos 15 años exhaustivas indagaciones de periodistas y sociólogos acerca del fenómeno peronista. El estudio del peronismo, de su amplia estructura (popular, sindical, política), todavía permite seguir analizando cómo cada líder del movimiento ancló su proyecto de poder en las constelaciones internacionales que hacían de hoja de ruta para esos liderazgos.

La dirección del Partido Justicialista adquiría nuevos rostros según el espíritu del tiempo exigiera un estilo u otro: el peronismo de Carlos Menem se hizo del contexto histórico del fin de la historia, apresuradamente sentenciado por Francis Fukuyama —pero no por eso menos sentido en su época—para emprender en Argentina una transformación sin precedente.

Con el mismo afán de poder, Néstor Kirchner, a partir de 2003, se apropió de la estructura peronista para conducirla en medio de un vacío de legitimidad y de una crisis de autoridad que marcó un cambio irreversible en la política argentina, y siguió una política interior y exterior unas veces muy diferente a la de Menem y otras, definitivamente, contraria.

Ante la proliferación de estudios sobre el peronismo, ya sea en clave económica, de historia política o en un registro cultural, el historiador, abogado y Exembajador de Argentina ante Costa Rica e Israel, Mariano Caucino, se propuso examinar el fenómeno desde una óptica cara a la naturaleza de su nacimiento; una óptica deudora del vínculo indisoluble entre su líder y la política internacional.

El abordaje de Caucino no escamotea cuestiones espinosas, que incluso podrían irritar a militantes recientes del peronismo, neófitos de un espacio político en el que el poder y el realismo político han sido determinantes para la gestión de los asuntos más dificultosos. En efecto, gran parte de las narrativas o los relatos del peronismo, aun cuando pudiesen tomar un curso autónomo y emancipado de las intenciones netamente realistas a partir de las que fueron creados, se comprende seriamente si se presta suficiente atención a esa dimensión pragmática y realista que Perón supo cultivar. Caucino ingresa allí e incluso se detiene en querellas historiográficas. Un ejemplo interesante es la problematización que hace el autor de la relación de Perón con Estados Unidos, así como la visión del líder sobre la economía y el estatismo. Caucino se permite en estos terrenos la inferencia, la interpretación, pero sin descuidar nunca las fuentes históricas, para respaldar cada aseveración con documentos confiables.

Un elemento vigoroso de la interpretación de Caucino es su lectura de Perón como un hombre que, situado históricamente, posee la capacidad de identificar los errores cometidos; un líder dispuesto a repensar sus pasos equivocados para no repetirlos. Este aprendizaje, que podría denominarse “negativo”, parafraseando a José María Maravall cuando analiza con enorme lucidez la toma de decisiones en las reformas en Latinoamérica, es de gran importancia, pues muestra que Perón no suscribía con dogmas ninguna política pública, sino que era capaz de dar los golpes de timón necesarios, si las circunstancias así lo imponían.

En efecto, lo que demuestra Maravall, y que se aplica sin duda a Perón, es que persistir en el error es mucho más riesgoso y caro que hacer el giro exigido por el contexto para modificar el rumbo. Si bien esta disposición de Perón a la luz de la historia no es sorpresiva, Caucino la recupera y la somete a examen constante a lo largo del libro, lo cual resulta de gran interés en el contexto actual, ya que el peronismo ha tomado un curso demasiado inocente y lastimoso en lo que hace a su realismo político y, por añadidura, a su relación con la política económica.

Los dogmas que ha asumido un sector importante y acaso mayoritario del peronismo son señalados tangencialmente por Caucino en numerosos tramos de su libro, como parte de un análisis que pone a la toma de decisiones en el centro de la escena. De esta manera, Mariano Caucino recalca los dilemas que enfrentó Perón, con sus debilidades y carencias, para mostrar al líder que actúa en medio de la historia, en sus circunstancias, como cuando remarca sus dificultades para inspirar confianza en Estados Unidos, una debilidad de la política exterior que resultó un contrapeso de su fortaleza interna.

Entre líneas, entonces, siguiendo el arte de la lectura que nos enseñó Leo Strauss, es posible encontrar en este nuevo trabajo de Caucino una reivindicación de la capacidad regeneradora del peronismo, en tanto movimiento que, conforme las relaciones de fuerzas internacionales adoptasen un curso relativamente inteligible, supo andar a caballo de la historia, desorientando a todos aquellos que persistíamos en verlo como un fenómeno autoritario y plagado de contradicciones.

Caucino muestra que la política exterior y las transformaciones económicas han sido ponderadas siempre como dos elementos forzosamente complementarios y nada ideológicos para Perón. Se trata de una premisa que, si bien puede resultar obvia, desde hace varios años parece haber sido olvidada por no pocos militantes y políticos que dicen ser peronistas.

Fuente: www.revistafal.com

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…