La particularidad que se produce en el arribo en tándem de la socialista exintendenta de Rosario con los schiarettistas cordobeses se da por la jugada para pisar territorio coscoíno antes de la llegada de Rodríguez Larreta. Sobre todo, porque en Córdoba el socialismo es aliado político de Schiaretti, con representantes en la Legislatura como el presidente del partido en Córdoba, Matías Chamorro; o intendentes, como Gabriel Musso, de Cosquín, que es socialista, será anfitrión esta semana de estos actores de la política nacional y tiene buena sintonía con El Panal.
Es más, este miércoles, el propio Musso recibió a Schiaretti, quien llegó con fondos y anuncios para ese sector del valle de Punilla, territorio en el que también tiene incidencia el exsenador nacional, el albertista Carlos Caserio.
La relación del socialismo y Schiaretti se inició en 2019, cuando el peronismo schiarettista abrió el espacio a otras fuerzas, generó espacios en la Legislatura y el gabinete, pero no cerró con buena sintonía el 2021 por la postura del socialismo en la Unicameral al controvertido proyecto de apuestas on line, cuando Chamorro se abstuvo. Aunque fue más fuerte la fricción con el GEN de Margarita Stolbizer, porque la legisladora Doris Mansilla, que integra el bloque schiarettista, decidió votar en contra.
Más allá de lo ocurrido el año pasado, la expectativa está puesta en la relación 2022 por varios motivos. Sobre todo, por lo que pueda ser el peso y la incidencia en el Congreso del interbloque Federal en la Cámara baja, donde conviven, entre otros, Fein, Gutiérrez, el llaryorista Ignacio García Aresca, Natalia de la Sota y Florencio Randazzo.
Y la relación con Vigo, más aún después de la decisión de la esposa de Schiaretti de arribar al Senado desde un bloque unipersonal. "Esa jugada va a pesar y mucho este año", señaló a LPO uno de los aliados al schiarettismo en Córdoba.
Igual, entre los socios de Schiaretti observan con atención cómo puede jugar el cordobés en 2023. Más aún cuando crecen los rumores que adelantó este sitio en torno a un acuerdo con el PRO que pueda involucrar la transición en Córdoba y el impacto nacional.
El socialismo ve difícil una alianza tan explícita de Schiaretti con el espacio amarillo, y observa como más probable un acuerdo desde otro lugar. "Por ahí, hace ‘la gran (José Manuel) De la Sota', entra a una Paso para no confrontar con su militancia y termina colocando funcionarios como hizo ‘el Gallego' con (Mauricio) Macri en 2015", vaticinó un aliado.
Comparando así la experiencia de De la Sota en 2015, cuando fue a una Paso con Sergio Massa dentro de UNA, y luego terminó colando funcionarios en el arranque del gobierno de Macri.



