Más allá del silencio de la vicepresidenta Cristina Kirchner -hoy criticarla se transformó en una zona de confort del periodismo populista, devenidos muchos en trolls de JXC y FDT-, la gran pregunta que sobrevuela en los círculos de poder en la Argentina sobre el Senado es:
¿Quién se va a ocupar de conseguirle los votos al presidente Alberto Fernández como lo hace Sergio Massa en la Cámara de Diputados para que se vote el acuerdo con el FMI?
El ministro de Economía, Martín Guzmán, tal como se esperaba, dejó mucho que desear en sus respuestas a legisladores opositores que son econo mistas y solo se limitaron a lo técnico y el plan económico. Eso, sin dudas, está siendo analizado en la Cámara alta. No hay plan de crecimiento para bancar este acuerdo que luego traccione la confianza en el programa y el equipo económico. Eso en política cuesta caro (y mucho más si se trata del gran enemigo de la centro izquierda nacional, el FMI).
El grave problema para el Frente de Todos y, personalmente, para la vicepresidenta Fernández de Kirchner es que la abstención no es una estrategia posible porque se cuenta como ausencia.
El mandatario espera contar con el apoyo de Juntos por el Cambio, presionando a los gobernadores con la chequera, pero solo eso no le alcanza por estas horas: necesita sí o sí alguien que le informe el minuto a minuto y rosquee para destrabar las negociaciones.
¿O va a negociar él llamando personalmente a los gobernadores y los senadores como hizo con la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió? ¿Así busca ir a la reelección, llamando a cada presidente de mesa para chequear que todo esté OK con las boletas, por ejemplo? Se viene un punto de inflexión en el Frente de Todos. Eso está más que claro.
Nadie de peso en el Frente de Todos sonríe para la foto con el presidente Alberto Fernández. Esta tarde (8/03) mantuvo un encuentro en Casa Rosada con el gobernador de la provincia de San Juan, Sergio Uñac, luego de que el mandatario provincial concurriera al Congreso de la Nación junto a otros gobernadores y vicegobernadores para expresar su visión sobre el Entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en las comisiones de Presupuesto y Hacienda y Finanzas.
El Frente de Todos dividido en el Senado
La senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti, dirigente de La Cámpora y muy cercana a la vicepresidenta, aprovechó el marco de la Fiesta de la Vendimia para confirmar que no hay chances de mantener la unidad de la bancada en este tema:
No será un voto unificado; en mi caso aún lo estoy pensando. Voy a votar como peronista y mendocina. Debemos mantener la unidad para seguir gobernando Haré lo mejor para el país
Esto también trajo problemas en Juntos por el Cambio porque el jujeño Guillermo Snopek no quiere votarlo y planea hacer un monobloque, molesto con el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, quien este martes 8 de marzo dijo en A24:
La abstención en el Senado puede hacer caer la ley, lo que no vamos a hacer en Juntos por el Cambio
En el Senado, la Cámara cuenta con 72 integrantes que el Frente de Todos y Juntos por el Cambio se reparten casi en partes iguales (35 de un lado, 33 del otro) y el quórum es de 37 legisladores.
Alberto Weretilneck (Juntos Somos Río Negro) ya dijo que podría votar en contra, presionando a la Casa Rosada; algo que sonó a extorsión. Está claro también que le va a costar caro este acuerdo a Fernández y Guzmán.
Pero más allá de los idas y vueltas la pregunta hoy es quién va a rosquear por el presidente para que finalmente salga, si es que consigue la media sanción en Diputados. La debilidad de Fernández está haciendo asustar al empresariado, la oposición y el frente interno. Quedó solo.A propósito: ¿Guzmán continuará como ministro de Economía tras la eventual aprobación o rechazo del acuerdo?



