La idea de la charla era plantear un debate entre el empresario de la soja y el dirigente social, pero ambos sorprendieron a algunos de los presentes al anunciar que tenían un acuerdo de trabajo.
“Grobocopatel no es el señor malo de mi libro. Es un símbolo. El Grobocopatel actual, real, nos va a ayudar a hacer algo muy importante”, dijo Grabois sobre ese acuerdo y haciendo referencia al libro que escribió, “La clase peligrosa”, y en el que señala al empresario como responsable de los desmontes.
Al momento de las preguntas, un docente de la universidad dijo que sentía “vergüenza de que se legitime esa sociedad”, entre ambos personajes, y que relacionar el modelo sojero con los trabajadores era hablar de “veneno y muerte”.
Luego, consultó si el objetivo de “esa sociedad” era “como el señor Grobocopatel dice, aumentar la superficie sembrada de soja, lo que es una Argentina deshabitada y sembrada de soja, con pequeños bolsones de lugares donde se va a hacer agricultura ecológica e hidroponía”.
Grabois prefirió ser quien contestara esa pregunta y expresó su malestar de una manera que sorprendió aún más a su interlocutor.
“¿Dónde tenés el arma para matarlo, porque vos querés matar al modelo sojero ¿Te da la nafta? Yo no tengo ninguna sociedad con nadie papá, acá hay un debate. No tengo identidad ideológica con el modelo sojero, tengo una diferencia, y diciendo vos palabritas como “veneno” y “muerte” no resolvés nada. Los problemas en la Argentina no se resuelven con palabras, se resuelven con acciones. Lo que se dice con el pico, se defiende con el cuero no diciendo que hay una sociedad. Acá estamos haciendo algo para cambiar esa realidad”, dijo.



