Sábado, 06 Agosto 2022 22:46

Ascochinga en Olivos – Por Emilio Perina

Reducido a su nueva condición de "presidente a la europea", Alberto Fernández parece confinado a permanecer en Olivos en los largos dieciséis meses de gobierno que tiene por delante para finalizar su mandato. De alguna manera se trata de una suerte de "Ascochinga" en la residencia presidencial ¿Es ese el destino reservado para quien todavía es el presidente formal de la Argentina?.

"Ascochinga" requiere una explicación para los lectores jóvenes. La hermosa localidad cordobesa fue el sitio de descanso elegido por otro jefe de Estado en medio de una crisis. Más precisamente la que tuvo lugar en la primavera de 1975, cuando agobiada por una interminable sucesión de infortunios, la presidente María Estela Martínez de Perón pidió licencia en el ejercicio de su cargo y partió a Córdoba ausentándose del gobierno durante varias semanas. Se fue acompañada paradojalmente por las esposas de los tres comandantes de las Fuerzas Armadas. Los que seis meses más tarde la desalojarían del poder. Se trataba de la última oportunidad por impedir el golpe de Estado, y lamentablemente fracasó.

Correspondió entonces al senador Italo Luder, en su condición de titular de la cámara alta, ocupar el poder transitoriamente. Llegó a nombrar un nuevo gabinete, en el que se destacarían Antonio Cafiero, Carlos Ruckauf y Ángel Robledo. Acaso el más calificado equipo de ministros de aquel periodo. Los hechos pueden sintetizarse así:

El 13 de septiembre de 1975 la presidente Isabel Perón pidió licencia y se refugió en Ascochinga. El Poder Ejecutivo recayó en el titular del Senado, Italo Lúder. Pocos días antes, desde Tucumán, la presidente había dicho que "estoy aferrada al sillón presidencial porque desde allí le soy útil al pueblo". Los diarios de esos días insistían en la versión que Isabel estaba agobiada. En julio había tenido que desprenderse del híper-influyente ministro de Acción Social José López Rega. La denuncia por el famoso cheque de la Cruzada de la Solidaridad terminó de agotar a la castigada viuda de Perón.

Lo cierto es que así comenzó el período de un mes aproximadamente durante el cual la Presidencia sería ejercida por Lúder, un político peronista moderado que en 1983 sería candidato a presidente por el PJ. Al otro día de asumir, Lúder se entrevistó con Balbín.

El líder de la UCR le pidió adelantar las elecciones a fines de 1976. Hacia mediados del mes de septiembre de 1975, se formalizó la división del bloque del FREJULI en la Cámara de Diputados entre "verticalistas" y "antiverticalistas". El día 24, Lúder encabezó una reunión de gabinete con la presencia de los tres comandantes de las Fuerzas Armadas, general Videla, almirante Massera y brigadier Fautario.

El 5 de octubre tuvo lugar el recordado ataque de Montoneros al Regimiento de Infantería de Monte 29 en Formosa. Murieron unas treinta personas, en su mayoría, guerrilleros. Para entonces, la conducción de Montoneros había decidido acelerar el proceso político desatando un ataque total a todos los aparatos de seguridad del Estado. La demencial conducción de la organización terrorista realizaba así su apuesta criminal en favor del golpe de Estado, bajo la consigna de cuanto peor estén las cosas, mejor sería para ellos en el futuro.

Dos días más tarde, el ministro Robledo visitó a Isabel Perón en Ascochinga, al parecer con el objeto de pedirle que extendiera su licencia. Luego viajó el propo Italo Luder, con el mismo propósito. Los diarios titularon que "Habrían sugerido postergar la licencia". También se propone suspender el acto previsto para el 17 de octubre. Pero al día siguiente, Isabel participó en una misa por el 80 aniversario del nacimiento de Perón, realizada en la capilla de Ascochinga.

Poco después se dictaron los Decretos 2770, 2771 y 2772/75 que extenderían a todo el territorio nacional el alcance del decreto 261/75 que daba intervención a las fuerzas armadas en la lucha antisubversiva, ante el desborde de las fuerzas policiales. También en esos días, el gobernador bonaerense, Victorio Calabró, realizó críticas declaraciones contra el gobierno nacional ante representantes de la prensa internacional. Afirmó que "así no llegamos al 77". Se hablaba de "vacío político".

Es importante, después de todo, que recordemos que Isabel Perón un día canceló su descanso en Ascochinga y volvió a tomar las riendas del gobierno. O lo que quedaba de él. Todo para entregarse al tramo final de su permanencia en la Casa Rosada, hasta ser desalojada del poder por medio de un anunciado golpe de Estado. Nunca se supo para qué, pero lo cierto es que Isabel Perón reasumió el poder el 17 de octubre de 1975.

Aquella jornada se celebró el día de la Lealtad con un acto en Plaza de Mayo y un discurso de la presidente desde los balcones de la Casa de Gobierno. Al fracasar el intento de un sector del gobierno de extender la licencia de la presidenta hasta la finalización del período presidencial. El peronismo, y el país, pagarán un alto costo por esta decisión que provocará pocos meses más tarde el pronunciamiento del 24 de marzo de 1976.

Más allá de las diferencias entre Isabel Perón y Alberto Fernández, nos parece útil el recuerdo. Si algo asemeja a estos dos mandatarios es que ambos surgieron de un poder delegado, que los ungió en el marco de maniobras tácticas aparentemente brillantes. Sin embargo, en la emergencia de esos planes quedaron de lado las consideraciones estratégicas de mediano plazo. Por lo tanto, una primera lección para extraer de la historia es que la táctica por si misma puede acarrear éxitos de corto plazo, pero suele estar condenaba al fracaso con el paso del tiempo.

Pero entonces, si Isabel partió a Ascochinga y retorno a la Casa Rosada, ¿Alberto Fernández quedará "ascochingueado" en Olivos? ¿Y qué pasaría si Alberto Fernández retoma el consejo de Cristina Fernández de Kirchner y usa la lapicera, sea para firmar su renuncia, sea para dinamitar planes urdidos con un consentimiento forzado por sus socios en la coalición?

En las mesas políticas surgen a veces algunas escenas tomadas prestadas del cine para explicar la actualidad. Por estas horas, algunos amigos me recuerdan a Gardiner, aquel personaje de Kozinski, en el que un perfecto inútil llega a la Presidencia de los Estados Unidos. Dejando de lado que en “Desde el jardín” el protagonista llega más allá de su voluntad, de forma casual, creo que hay otro personaje también interpretado por Peter Sellers que puede ser más adecuado. Me refiero al de aquella escena en la que un actor totalmente desorientado se sienta, distraídamente, arriba de un detonador volando una costosa escenografía que los empresario y productores habían preparado para realizar su película. Son los primeros minutos de “La fiesta inolvidable”, tal el título de aquel filme, que Sergio Massa debe haber disfrutado mucho.

Volvamos a la actualidad política donde hemos pasado del doble comando al triple comando. O como dice un observador, a un triángulo tóxico de poder. Nacido de una relación entre tres personas que (quizás) alguna vez se quisieron, pero luego se odiaron, se traicionaron, y se volvieron a unir para desalojar a Macri del poder. A través de una fórmula electoralmente exitosa pero absurda para gobernar. Casi históricamente contra natura. Porque como bien explicó Julio María Sanguinetti en diciembre de 2019: el poder puede estar atrás del presidente, a su izquierda o a su derecha, tal vez por encima del primer mandatario. Pero nunca abajo.

Razón por la cual el mismo experimento muestra su malfuncionamiento. Una y otra vez, pera terminar emergiendo y creando crisis muy complicadas para la gobernabilidad.

Visto así, el experimento construido por Cristina Kirchner parece condenado a fracasar. Como casi todas las iniciativas políticas que ha lanzado en su vida sin su socio y mentor Néstor... Boudou, Kicillof y el propio fiasco de Alberto.

Emilio Perina es periodista e historiador. Ex director del Archivo General de la Nación.

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