Lunes, 19 Junio 2023 12:37

Se va cumpliendo el fin de ciclo de Milei - Por Roberto Rodríguez Vagaría

Vimos en varios envíos a los amigos, dónde advertimos que no es "el enemigo" porque no puede prosperar el "liberalismo energúmeno", si ya tiene dificultades el clásico, para crecer. 

El liberalismo anárquico es en todo lugar un partido de grupo sectario que choca con las sociedades que comprendieron la necesidad de la TUTELA concertada del Estado y las garantías imprescindibles como vemos hoy mismo en Jujuy. El enfrentamiento entre el desorden lucrativo y el orden legítimo para crecer.

El estallido ideológico de los hogares peronistas decepcionados producen miles de mileistas en grandes ciudades de anonimato, frustración e impotencia. Ni siquiera comprenden la autodisciplina unificadora,  ni la necesidad de ordenar y contribuir con fondos. Todo puede ser materia de riña, separación y autolimitación en el Milenato. Porque es el peronismo el que no sabe a dónde va. Su eterno movimientismo es ya menos que un ameno cuento de Cortázar.

Pero existe y su "filosofía" es compartida por el anticuariado de la política nacional. El peligro es esa desbandada de autoabstención electoral, para no sentirse comprometido después, con la responsabilidad de lo elegido, parecido al voto en blanco de protesta, incluído ese extraño moín histérico de no sentirse parte de un gobierno propio PJ-K y ajeno(al mismo tiempo), del que nadie renuncia ni aparta su mano de las cajas.

Tampoco hay que torturarse en la UCR porque a la Franja Morada y a la Coordinadora se les ocurrió que éramos de izquierda(eso hicimos) y que "representábamos" a la clase obrera y a la media baja en un país subdesarrollado. Sin advertir que si el mandato fundador yrigoyenista era identificarse con la Constitución Nacional, eso significaba que interpretábamos la democracia republicana como UNA ALIANZA DE CLASES PERMANENTEMENTE RENEGOCIADA EN EL TIEMPO y no como una lucha de clases o grupos de preferencia por el Poder y la renta nacional o la renta diferencial de la tierra.

El verdadero peligro es esa masa sin comprensión que no sabe distinguir entre lo que es bueno y lo que es el MEJOR.

Tampoco hay que preocuparse por cierta derechización de las sociedades. Esto es producto de la desaparición de la URSS, del fracaso ostentoso de Cuba, de las limitaciones de Viet Nam o Korea del Norte, del empantanamiento por izquierda del África post colonial, de la anemia intelectual del PSOE o del extinto "Pechei"( Par Comunista de Italia).

Los pueblos quieren soluciones ciertas y no relatos, esa mimosa "Expertización" de la izquierda eterna. La gente no quiere fracasos bien contados y ve que China no se sonroja de su derrota colectivista asumiendo un capitalismo de partido único y única voz. Sistema ya conocido y desprestigiado en Occidente, AL y Asia del Pacífico y muy conocido hoy solo por monarquías despóticas musulmanas petrolíferas o no.

El peligro en Argentina es que desaparezca el Partido Radical. No, por su versión alfonsinista, sino por el olvido de la sensatez del texto constitucional y la eficacia compartible, no por la presunción de que somos mejores, sino porque podemos integrar a un pueblo con la Democracia, pese al menú de sapos y ranas, porque el postre se llama dignidad y desarrollo con reglas compartidas y cuidadas.

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