En este caso, murió mi candidata, sin un diagnóstico previo. Pero sí con una autopsia posterior que tiene como causa de muerte la traición.
Estoy muy enojado. No por quién ganó, ya que quien ganó no votaría ni en mis sueños mas increíbles. Simplemente, porque no les creo una palabra como nos les crei cuando jugando al yoyo escuchaba las discusiones bizantinas de mi familia mitad gorila, mitad peronista. Y como una predicción macabra y dentro de su humilde intelecto proletario, vaticinaban este final macabro para la argentina. Ósea la destrucción.
Ya nos vendieron todo. En este momento, nos quieren hacer lotear la dignidad. En una nota, el periodista que admiro Pablo Sirvén, cuestionaba este cambio mío de ideología, y realmente me hizo reflexionar ya que yo no cambie mi ideología. ¿Mi ideología perdió, me entendés?
No avalo el enchastre pergeñado por algún líder macabro de poner los huevos acá y gritar allá. Y dejarme pagando. Fui a comprar una Ferrari, y cambiemos me quiere entregar un fíat 800. Yo si hubiera querido votar a Milei hubiera votado a Milei, de hecho, tuve que soportar las envestidas de su ejército de trols cuando el Leoncito sentía que ya era presidente y algún ignorante advenido a candidato, decirme hijo de puta, viejo meado, ensobrado de Larreta.
Pero yo, por amor a la democracia, públicamente y en televisión le pedí al candidato que si me pedían disculpas por los agravios, podía haber llegado a reflexionar sobre mi postura. Es que realmente, me pone muy mal el chaleco antibalas, la motosierra, los agravios, el basureo de Alfonsin, y aunque no es santo ni mucho menos de mi devoción, los insultos al Papa. Ya que el Papá, es el Papa. Y el, candidato supuestamente futuro estadista.
Mi bronca pasó por diferentes estados de ánimo, desde la ironía y el humor al desencanto y el enojo. Y desde las elecciones, no dejo de preguntarme, donde estoy parado.
Denuncias de fraude, cambios de partido, abrazos fraternales, los asesinos dejan de ser asesinos, los tirabombas dejan de ser tiragomas, los psiquiátricos dejan de ser psiquiátricos, los panqueques dejan ser panqueques, los chorros dejan de ser chorros y como en lo mejor del gato pardismo todo cambia, para que todo quede igual.
Los mismos nombres, la misma gente, la misma Argentina destruida, y una sola diferencia: el domingo nos levantamos, ponemos el voto pero no elegimos. Muchas gracias Cristina, muchas gracias Macri, muchas gracias Milei,
Muchas gracias Massa por habernos metido en este callejón sin salida que al igual que un brete que conduce al matadero de la República, nos hicieron agachar la cabeza como a Patricia pidiendo perdón y nos conducen a la venezualizacion de la Argentina.
Por el kirchnerismo, la hipocresía de siempre. Para Macri, creo que se apoyo tanto en la motosierra que termino cortando el partido en pedazos. Harto estoy, ahora hay que apoyar a este en contra de este. Alguna vez, carajo, me van a dejar votar por quien quiero y no por necesidad y urgencia. La gente me pregunta si me hice Massista, nada mas lejos. Si voy a votar a Milei, nada mas lejos.



