Domingo, 31 Diciembre 2023 11:11

La UCR en la Libertad Creativa- Por Roberto Rodríguez Vagaría

No hay tal encerrona para la UCR como pretende El Cronista. Al contrario. Desde 2014 se advierte una modernización del pensamiento radical, desde el arcaísmo estatista de la década del 40, hasta las veleidades de creerse socialista, para escándalo de los socialistas y marxistas y desilusión  de los liberales de Alem.

Un partido de pensamiento abstracto(que se torna concreto), en el que solo algunos memoriosos, lo entretienen con el principismo por impotencia personal,  como si no hubiese deber de producción, productivismo, necesaria exportación de todo lo que se sea capaz de producir, favoreciendo a la inversión privada, mejorando las condiciones de la contratación laboral por actividad y proponiendo la alianza de clases, como tema doctrinario fundamental, para convivir la puja sectorial y entender el meollo  de la Democracia Occidental.

En vez de autoperdonarse los errores, tropezones y tergiversaciones del pensamiento occidental, el Sistema Económico preponderante y el desarrollo, desviando la atención con variaciones de la ética teórica, en vez de  repensar  la Ética del Buen Gobierno, que nunca fue analizada con detenimiento.

La historia de la Argentina es la historia de su Estado creativo y de su Estado lastre, como todo país.

Sin embargo, en la discusión en Cambiemos y en Juntos por el Cambio el Partido Radical no solo no estuvo en una encerrona, sino que se modernizó y su crecimiento desde los municipios y las provincias ha sido evidente. Claro, que no por los ejemplos del radicalismo de CABA y Pcia de BsAs, vamos a juzgar el éxito de la UCR. No más. Además de horizontal, hay un radicalismo extensivo y territorial.

El shock ha sido el participar en Segunda Vuelta sin consenso, esa fue nuestra encerrona  y ya es pasado:  sin candidato propio, sin alianzas claras y con una amplitud tan grande que se pudo navegar entre quienes propusieron el disparate gravoso de sostener el paquete delictivo de Massa y los K, hasta los que se imaginaban, intoxicados con mate, en una abstención revolucionaria ante una opinión pública desesperada por Soluciones y Cambio. El voto de JxC, que incluye a los radicales, fue por el cambio y una futura negociación caso por caso y reconstrucción paso a paso.

La UCR no está en una encerrona entre despegarse del Kirchnerismo y apoyar al presidente y sus amigos de catálogo. Sino en estudiar las propuestas en la mesa, hacer las propias, consultar con la Alianza Tacita que sostiene 10 Jurisdicciones Provinciales y sostener un ideario concreto que ya lo expresa el Programa de la Conención Nacional 2023; no auto marginarse en un principismo de cajón de los recuerdos o inventados, ahora, desde la desmemoria amnésica del conjunto.

Cuáles principios que no sean los que surgen de la Constitución? De qué Catecismo Radical se puede hablar en el Siglo 21 que no sea el de contribuir a las soluciones que les plantea el hoy a todos los argentinos?

No deberían los radicales conmoverse con los bellos discursos sobre "horizontes del muchacho argentino" en los que cayó la noche del pasado, sino en un teorema en el que solo la hipotenusa concede premio si se comprende el presente y desde allí el futuro comprometido por la mala fe del peronismo y la mala praxis del no-justicialismo.

El radicalismo necesita seguir convocando a la gente y no optando por una clase social sino por el conjunto de la sociedad, porque ese es su papel y la población conoce sus principios cambiantes en el necesario tiempo del tiempo, en su Historia

y sus constantes a prueba de sol y lluvia, con los paréntesis en ellos, de cualquir vida y las prioridades de toda gestión.

El radicalismo aprendió a convivir con fuerzas afines, con parecidos "pero NO tanto" y con los que tantean la posibilidad correctora de una sociedad estancada y desesperada por su propia responsabilidad y que espera de los radicales pensamiento y acción, más que principismo y distancia, con los que no son como ellos, como si se tratara de un radicalismo de arios puros o de carapálidas como se decía por el lejano, muy lejano, 83.

Para los folcloristas el radicalismo ya no es lo que era y lo ratifican los arqueólogos.

Sin embargo, la gente empuja a los dirigentes a concretar propuestas que ya existen en los países desarrollados y el cerebro indica y aconseja, como condición humana, el cardumen de medidas llenas de sensatez y posibilidades de ser compartidas por la nueva mayoría anónima en la que sería mejor que el radicalismo en vez de mostrar sus banderas ofreciese sus propuestas y coincidencias con la sociedad argentina del 2024.

Separarse debe: de los factores del atraso y del democratismo infantil. Porque no somos los radicales iguales a Caperucita Roja, entre el guardabosque armado y el lobo feroz que ya se comió a sus hermanitos.

Tampoco somos anacoretas, ni estamos acorralados.

Demostremos que podemos llenar de imaginación las expectativas de un pueblo tironeado a cara o seca, si hemos sido siempre el canto de la viga que sostiene el Sistema.

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