Deben estar disponibles rápidamente en tanto sepamos, recordemos donde buscarlas y no solo eso, sino también en tanto recordemos su nombre, cómo identificarlas, su uso y la manera de usarlas. He descripto metafóricamente la mente humana y ahora señalo su sede: el cerebro. Se lo suele vulgarizar precisamente como “la caja de herramientas”. Todo esto sucede sin que sepamos muy bien cómo lo hace aunque sí podemos saber por qué y para qué: mantenernos vivos en primer lugar y reproducirnos para mantener la especie.
Biología pura, mecanicismo de la físicoquímica, pero suficientemente plástico como para interactuar con todo lo exterior y lo interior, configurando y siendo configurado para de ese modo sobrevivir y evolucionar beneficiosamente, aunque no siempre. Allí aparece la cultura, bidireccional de por sí, del sujeto/objeto a otros sujetos/ objeto y viceversa, todo amalgamado. Se da en ese complejo pasaje desde las sensaciones como forma primaria de información hasta los saberes y su producto final la acción, las conductas.
Solo en los extremos y no siempre, aparece la conciencia. Hoy sabemos que aún esos actos que consideramos voluntarios y fruto del libre albedrío no son siempre tales; “quizás nunca” pues hay evidencias que el cerebro tiene lista la respuesta ejecutiva bastante antes que nosotros lo sepamos. La pregunta sería si llevamos al cerebro o somos llevados por él. La respuesta suele ser ambigua. Por lo tanto la libertad, al menos como valor absoluto y generalizable, no existe.
Tenemos grados de libertad equivalentes a posibilidades y conocimiento. Los matemáticos y los físicos lo tienen muy en claro, hablan de incertidumbre e ignorancia y juegan con el cálculo estadístico, una de las mentiras según creo decía Mark Twain, un escéptico. El soporte mágico de todo esto es la memoria que implica duración, persistencia, reversibilidad y capacidad, al mismo tiempo que la posibilidad de ser convocada/evocada, desviada, suprimida, manipulada, ignorada y/o perdida, transitoria o definitivamente: olvido o amnesia.
Por ser el archivo es el reservorio transitorio o permanente de la información, el conocimiento y los saberes, así como de los programas biológicos que nos determinan, y de la cultura que contribuye al mismo fin. Somos y hacemos según ella, base y posibilidad del funcionar y el existir, en esencia, de la mente y el pensar. Regreso a la sensación de resaca pues me resulta ya muy molesto ver regresiones a memorias fuera de contexto como pretender que nos guíe Alberdi en el siglo XXI, y entrar en contradicciones e incoherencias al suponer el mercado obedece a Newton y la ley de la gravedad, al mismo tiempo que se elevan plegarias y se mira al cielo sede de una luz que guiará acertadamente las decisiones de un soberano único.
Ese soberano único por unipersonal, pregona la democracia basada en el diálogo, el consenso y el respeto a las reglas e instituciones, al mismo tiempo que descalifica, agrede y entabla luchas variadas y múltiples con quienes disienten, paradojalmente criticando al materialismo pero aduciendo conocimientos científicos, materialistas por excelencia. Hace una extraña mezcla por incoherente tipo “a Dios rezando y con el mazo dando”. Insinúa una teocracia fundada en la libertad y el respeto irrestricto a la vida.
Cuando lo lleva a extremos, la incoherencia es muy evidente. Se abraza a dos religiosos ortodoxos y con poder, cuyas iglesias están fundadas en mitos y creencias, el dogma, opuestos a la ciencia como método creador de conocimientos y certezas temporarias, reproducibles y también rebatibles. Aquí la memoria falla pues olvida o al menos no menciona a Galileo, Giordano Bruno y muchos más que perdieron la libertad para difundir y educar con sus ideas al perder sus vidas en castigo por ellas, castigo proveniente de los intérpretes de “la luz” de esa época. Algo mejoramos y así Darwin, Einstein y Freud vivieron y aunque con dificultades pudieron señalar otra direcciones y alternativas verificables y refutables, es decir científicas. Los iluminados han sido o terminan siendo místicos que actúan de diversas maneras sobre la realidad, “su realidad particular”. A veces son sacrificados y bondadosos, otras veces fanáticos, tiranos y dictadores.
Diversas memorias, diversos usos por diversas personas en diversos momentos. Memorias “enclenques cuando se ignoran responsabilidades y resultados negativos por acciones cometidas a veces recientemente. Se catequiza de ese modo y por hacerlo a sabiendas y con un fin desconocido para el receptor, podemos denominarlas hipocresías. Abundan en la política, los medios, el foro y también en la comunidad.
Para ello suele apelarse a falacias variables basadas en la ignorancia que no es otra cosa que falta de aprendizaje y de sus memorias. También y por suerte hay memorias valiosas que bullen en nuestra mente y dan a luz intuiciones, creatividad y el arte, moldeadas en ese caldero llamado inconsciente. Finalmente sospecho que una memoria compleja, origen de esa sensación de desasosiego que llamé resaca, parte de oír hasta el cansancio hablar de la crisis o la tragedia educativa.
Conocer y saber implica fundar valores y son el objetivo fundamental de la educación, tarea que implica el uso, fundación, confirmación, modificación, archivo y borrado u olvido, tanto como mecanismos de recuperación y uso de memorias en tiempo y forma. El corolario es una mente funcionando a pleno generando conductas inteligentes. Indigna ver el olvido y/o la amnesia selectiva de nuestros dirigentes cuando en nuestro medio y en muchos lugares más, señalamos (en mi caso hacen unos 20 años) que la falencia educativa estaba vinculada a la pobreza en sus vertientes biológica y sociocultural y que el efecto era irrecuperable a menos que se resolviera ese déficit en su origen: los progenitores de ese futuro cachorro humano, su biología y las circunstancias en que se hallen.
El paso a través de generaciones en vez de una evolución favorable es una involución. Tristemente reitero: terminamos educando para la ignorancia.
Mar del Plata 29 de febrero del 2024
Médico- Licenciado en Psicología
Autor de: El niño problema y La era del neuroTodo
y del artículo: Evaluación de las funciones cerebrales superiores en niños de 1.º
y 7.º grado pertenecientes a dos grupos socioeconómicos diferentes
G.J. Nogueira, A. Castro, L. Naveira, F. Nogueira-Antuñano, A. Natinzon,
S.L. Gigli, M.C. Grossi, M. Frugone, H. Leofanti, M. Marchesi. REV NEUROL
2005;40, 397-406



