Viernes, 21 Junio 2024 13:50

Picardías del lenguaje - Por Guillermo Javier Nogueira

Me divierto leyendo como siempre, aunque no siempre leer me divierte. A veces me alegra y lo disfruto, otras me amargo. El placer desaparece cuando tanto al leer como al escuchar  no puedo evitar detenerme en  mirar y oír para procesar, camino que lleva a comprender y aprender.

Recorrerlo es  cada vez más difícil pues está empedrado, más bien poceado de contradicciones, vacuidad de contenido y sentido.

Contribuye a ello la velocidad aunada a la fugacidad de la transmisión junto a la apelación emocional a lo irracional, materializado en imágenes y sonidos que hoy sabemos tienen transmisión y procesamiento más rápido y directo. Pensar lleva tiempo y ocupa espacio decía el maestro Bunge. Anticipaba o leía muy bien a Einstein. No es lo mismo pasar por unas pocas neuronas, contenido lineal y simple, que hacerlo por una red extensa, compleja, reverberante, plástica  y por eso proveedora de contenidos inmensamente ricos en posibilidades. Ah pero eso lleva tiempo y ocupa lugar/espacio….

Por eso conviene mercantilmente usar las redes con límite de palabras, desaparición de mensajes luego de un tiempo prefijado por los usuarios o por las empresas proveedoras. También abundan los límites por el número de bites, renglones o peor aún por el costo de la impresión fijado por el mercado, que a su vez decide qué temas, autores, son rentables.

El tiempo es tirano y así se corta un interesante expositor, disimulando que el tirano verdadero es la pauta publicitaria o los pagadores que en general  solo miran al rating. Un conocido periodista usa la palabra “garpa”, usada coloquialmente en los medios para referirse a aquellos entrevistados que elevan el rating. Otro, constantemente y con descaro, pregunta en cámara ¿cómo estamos o cómo vamos? Y según la respuesta adecúa su tarea.

En realidad no es mejor ni peor que  el resto que disimulan usando la “cucaracha” término doblemente apropiado para denominar ese adminículo que llevan en el oído, por el cual son guiados, corregidos, informados, sin que nos enteremos. Lo preocupante es que la carencia educativa iniciada en el hogar, luego en la escuela, lleva a sustituirla en los medios con las  reglas “non sanctas” ya señaladas.

Los publicistas cooptados por los expertos en marketing son los mayores usuarios de los avances de la ciencia en general y de las neurociencias en particular. Descubrieron  a Daniel. Kahneman, lo  leen a medias y le construyen un altar. Hacen ya más de 15 años en un congreso sobre La  Atención, organizado por mi cátedra de Neuropsicología en la UNMDP, la estrella fue un publicista que sabía más del tema que muchos de los neuropsicólogos participantes, con el aditamento que sus conocimientos habían sido puestos a prueba en el mercado. Hechos más que palabras.

El problema, además, es que el lenguaje es la puerta privilegiada de salida de aquello que llamamos mente y que en su base está el pensamiento. Siendo la capacidad de simbolizar para poder abstraer y así decidir y actuar, su empobrecimiento inexorablemente afectará toda la secuencia. Eso es lo que vemos.

Más irracionalidad que conductas inteligentes. Las palabras si no han sido bien aprendidas,  usadas sin dar tiempo a su tratamiento adecuado, fomentan la ignorancia o las respuestas estereotipadas, el grito, el epíteto, la guarangada, más que la conversación, el diálogo, la literatura o la poesía. Con las imágenes y los gestos, formas de otros lenguajes, sucede lo mismo, belleza y sensualidad asociando sexo con éxito o riqueza, puños cerrados en alto, palos, motosierras, asociando violencia con posibilidad de cambio o revolución. Cuánto mejor sería asociar libros, aulas togas, diplomas, con educación, valores y mérito, o manos abiertas, paisajes de la naturaleza, familias compartiendo una mesa, artistas en su medio, palomas con el olivo, simbolizando la paz, con  la convivencia y el hombre en acuerdo con la naturaleza.

El slogan, la marchita, el cantito terminan siendo metáforas vacías de contenido, lo mismo que las palabras dichas en apelación a la autoridad y que la mayoría no comprende. Sospecho que se trabaja para que no se comprenda y simplemente se acate o se copie. No es fácil de comprender como partidarios de izquierda se asocian a un partido cuya marcha ritual pregona combatir al capital, pero que prudentemente no entona esa parte cuando algunos de sus líderes se ubican a la derecha y en vez de combatirlo lo favorecen.

Aparecen los eufemismos para explicar lo inexplicable: tercera posición, cambio táctico, cambio estratégico, fuera de contexto, juzgar el pasado con criterios del presente, etc., etc. Este modus operandi no es privativo de ninguna posición partidaria y podemos observarla desde el común de la gente hasta académicos e hinchas de fútbol.

Relucientes ejemplos actuales son los tik tokers, influencers, opinólogos, periodistas militantes y de los otros, políticos, y aún hombres de la ley. Parece que estos últimos estudiaron en su mayoría leyendo en un laberinto textos de la biblioteca de Babel, por eso suelen justificar lo injustificable con el argumento que una parte de la biblioteca dice una cosa y la otra lo contrario. Me gustaría saber si estarían satisfecho si un médico les dijera que la mitad de la biblioteca le indica que tiene cáncer y bajas chances de sobrevivir a una cirugía y la otra mitad que solo tiene una infección curable con una semana de antibióticos por vía oral…..

Metáforas, falacias, sesgos, son usados a la ligera sin considerar tanto su uso correcto como al receptor del mensaje, tanto en sus conocimientos como en el tiempo para poder procesar. Me suena similar al uso de loco, genio, bipolar, paranoico, liberal, libertario, anarquista, demócrata, republicano, líder, demagogo, tirano, estadista y podría continuar la lista.

Cual el muñeco saltarín de las cajas de sorpresa aparecen ejemplos que me hacen sonreír aunque no como gesto de alegría sino más bien de ironía y tristeza. A mi edad recuerdo a los anarquistas que eran perseguidos porque llevaban en algunos casos sus ideas a extremos de violencia no necesariamente por combatir solo al estado. Vi un coronel que hablaba de descamisados pero ni él ni sus seguidores se quitaron realmente la camisa.

Sólo se quitaban el saco y el líder además ostentaba orgulloso su uniforme y grado militar que se ocupó de lograr le restituyeran  como forma de reivindicación.  La más hermosa voz fue la del pueblo, pero con una escucha selectiva ya que expulsó con su discurso a un grupo de seguidores que aparentemente decían lo que no quería o le convenía oir. Hacía tronar el escarmiento. Otro coronel, en otras circunstancias nos dijo “a ustedes los estudiantes les hace falta un shanpú” luego de una arenga en la plaza de armas donde habló de las rojas nubes que cruzaban el cielo de la patria.

Rosas, pasó de tirano federal a maravilloso defensor de la nacionalidad contra los ingleses, pero muere en Inglaterra. Ahora gracias a un revisionismo que demonizó a Roca se lo exalta con cuadros y divisas punzo en despachos oficiales. ¡Viva la santa federación! que de santa tenía poco. Resulta que Roca en realidad concluyó lo que Rosas comenzó, la campaña al desierto.

En un giro del lenguaje- relato, ahora Roca es valorado con la generación del 80 y Rosas  en realidad era unitario y organizó al país desde Buenos Aires. Brasil decime qué se siente….¿Sabia decisión del DT o dinámica de lo impensado? ¿Éxtasis para expresar el sentimiento de abrazar una caja fuerte, querida para adjetivar una esposa ocultando sus desavenencias  y enojo, carajo para reforzar cualquier discurso,  sin comentarios para negar una realidad desfavorable, estúpido por no entender que es la economía, dicen que soy aburrido para disimular  cierta parsimonia, usar la cabellera, el peinado o las patillas para transmitir un mensaje directo y no sujeto a análisis, lo mismo que en el caso de las mujeres, el maquillaje y la insinuación erótica para que se atienda más a un escote, una piernas o un trasero que a lo que realmente piensan y dicen, disimulando la vacuidad en muchos casos ,o jugando en contra del talento en otros tantos? Mirando  TV ahora parece que estuviéramos frente a una pasarela más que un programa.

De la canción “muchachos” que unificó transitoriamente al país con una conquista deportiva aprovechada y disputada por el gobierno para disimular  la decadencia a  equiparar falsamente ese logro con una virtud nacional de excelencia en cualquier terreno. Quienes la aprovecharon, es evidente ahora, que cada uno de los miembros de esa cruzada vende su imagen asociada a cualquier producto, porque garpa, como decía el periodista. Ganancia extra que “los muchachos” que cantan “garpan” consumiendo, comprando televisores y programas de cable además de las entradas.

Otra picardía es usar expresiones en una lengua que solo una parte de la población conoce y comprende. De esa manera las palabras, expresiones, frases o gestos tienen valor acotado de símbolo muchas veces diferente de la semántica en su país de origen. Cuando se generaliza es símbolo de dependencia a pesar que se pregone soberanía.

Los países europeos por ejemplo cuidan celosamente su lenguaje con Francia en primera línea. Solo aceptan neologismos para designar algo que no poseen o es conceptualmente originario de otro país. Si hay posibilidad tratan de modificarlo a su usanza. Nosotros estamos inundados de sales, Black Fridays, influencers, stop, fuck you, wokes, piercings, tattooes, deliveries, fakes, clouds, on line, y presuntos anglófonos que dicen “bad informeishon”. Es sorprendente que un funcionario aún de primer nivel hable algo más que un español argentino; no pidamos castellano de la Real Academia.

La picardía más lograda, para mal, es la posibilidad de mentir muchas veces sin que se note. Siempre sorprende e indigna cuando ante una advertencia legal se cumple pero no se acata, como dijo el famoso virrey. Esa larga declaración que se pasa al final de algunos avisos,  leída a tal velocidad que la hace inescuchable, por ende incomprensible, símil a la “letra chica “de los contratos que por extensión y poca legibilidad  tendemos a ignorar muchas veces con funestas consecuencias pues esconden lo que realmente importa saber preventivamente.

Doble negocio, ocupar poco tiempo y espacio para que sigamos ignorantes legalmente. El control del control genera la picardía de la picardía. Hay muchas formas de mentir que por brevedad no citaré. Detectarlas requiere buen nivel educacional equivalente a buen lenguaje en toda su amplitud. Sirva como ejemplo cuando en la lectura de un texto o la escucha de una frase “sentimos” que algo no está bien, nos golpea, nos detenemos, repetimos la acción y descubrimos el error que puede ser ortográfico, lexical, semántico o sintáctico.

Corregimos, reinterpretamos y seguimos adelante. Este derrotero se da porque lo nuevo  procesado de manera automática e inconsciente ha sido cotejado con lo ya sabido. Lo que no encaja, no es correcto o coherente,  es detectado y detiene el avance. Suena la alarma y entonces nos detenemos y corregimos; nueva entrada ahora si correcta y el procesamiento tendiente a nuevos saberes continúa indefinidamente sin que sepamos cómo lo hace ni lo controlemos.

Todo lo que podemos hacer es merced a la educación poseer una buena grilla, un buen patrón, un buen lenguaje herramienta para cotejar con lo novedoso y no ser engañados.  Nobleza obliga debo señalar que el mismo tratamiento puede fallar por haber sido eficientemente automatizado.

Decimos en esos caso que caemos en ilusiones porque el cerebro completa automáticamente faltantes en base a experiencias anteriores semejantes o apropiadas de alguna forma. La Gestalt es una de ellas. Los magos son expertos en provocarlas intencionalmente, los embaucadores otro tanto cuando dicen o muestran lo que genera expectativas correctas si los indicios fueran veraces. Por ejemplo pasa inadvertido o es tolerado que algún programa periodístico pregone su adherencia imparcial a los hechos y a la información para desmentirla luego, del mismo modo que tienen sponsors cuya propaganda contradice sus advertencias.

El juego en la red, los autos de alta potencia y velocidad, las bebidas alcohólicas, las entrevistas direccionadas, el porno a cualquier hora, son frecuentes y responden al marketing. Merced a las redes, este detecta gustos y tendencias individuales que por acumulación de datos direccionan el mensaje. Saber es poder, cada vez saben más de nosotros y eso facilita la mentira como manipulación oculta. Además ese poder es mercancía que se vende a pesar de las autolimitaciones que dicen  autoimponerse. Los gobiernos a su vez dicen intentar controlar mientras usan  su poder a través de las pautas oficiales.

Recordar que un lenguaje pobre es un pensamiento, una mente, pobre. No caer en el error de considerar solo a los niños porque ahora en 4º grado no saben leer ni escribir y en el secundario, si llegan, no tienen lenguaje comprensivo, es decir no entienden. Esta falla no se debe exclusivamente a la mala enseñanza del lenguaje o a sus receptores; es mucho peor, se debe a no haberles enseñado a pensar en primer lugar y a utilizar el lenguaje como una herramienta  o un insumo del pensamiento. Llamamos estúpidos o idiotas a los que se equivocan o no piensan; eso es lo que estamos creando. Me temo que muchas veces a sabiendas.

Hay mucha tela para cortar sobre el tema, sin mencionar el ingenuo por ignorante cambio de una letra, creyendo que con eso se cambia el sentido de una palabra o se reivindica algo. Ya comienzan a oírse algunas voces en contra de ese error por exceso, convirtiendo una idea en ideología cerrada, es decir fanatismo.

Espero esta líneas contribuyan a “avivar giles” aunque yo no soy muy “piola” para eso. Leer en papel e intentar escribir disfrutando del olor, la textura, el tiempo en que se desliza la pluma o el lápiz tanto en un subrayado como en una nota al margen.

El libro y quizás un cuaderno o un anotador son amigos eternos, siempre disponibles para repensar y corregir, tanto como para crear. Por ahora siguen siendo más fieles, veraces, reales, que los medios modernos en pantalla, demasiado rápidos, fugaces y vulnerables a la falta de energía, su desgaste y obsolescencia programada, la venalidad de sus dueños. Puede agravarse por la torpeza del usuario de la que a veces hago gala.

Mar del Plata 21 de junio de 2024

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Médico Neurocirujano

Licenciado en Psicología

Autor de El niño Problema y La era del neuroTodo. Editorial Miño & Dávila

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