El jarrito tiene su foto y no es casual que mis sorbos y mis pensamientos se asocien con él y con todos mis descendientes en un intento docente para que eviten lo evitable que pudiera herirlos. A veces transfiero las enseñanzas de sus abuelos, particularmente mis padres. La vara era y sigue siendo alta y tengo que apelar a la veteranía y la paciencia para sostenerla allí y con amor tolerar algunas quejas.
El lenguaje, salida visible o audible de lo que pensamos, tiene sus trampas. Como sistema simbolizante representa una realidad individual, matizada, de esa otra realidad que suponemos existe por las coincidencias con otros semejantes, precisamente porque los humanos somos semejantes pero no idénticos a partir de los matices-diferencias al existir. Seríamos idénticos si funcionáramos regidos por el mecanicismo de la física. Un sorbo y me detengo.
Al retomar no puedo evitar observar (esta es una palabra clave) que desde el título de este escrito en adelante hay otras semejantes que denotan desde donde vienen mis ideas y por donde pasan las cosas y los eventos que ponen en marcha este soliloquio o charla imaginaria con aquellos que amo. También a fuer de ser honesto intelectualmente, modero mi entusiasmo, dudo, curioseo y reconozco que estoy aupado de grandes pensadores que señalan el valor de los puntos de vista o de partida y la fantasía de una llegada a metas invariables y precisas. Todo es movimiento y es la vida precisamente movimiento y cambio.
La rigidez, la invariancia son parálisis y muerte. Si no nos hubiéramos adaptado cambiando, en esencia evolucionando, seríamos quizás una bacteria, un mono o sabrá Dios qué. Uy, una de las tantas contradicciones humanas que científicos y filósofos debaten desde hacen siglos. Otro sorbo y reconozco que el gatillo fueron las novedades de nuestro país, una entrevista a un joven talentoso; ambas presentaciones en manos de periodistas que respeto y admiro precisamente por pensar, preguntar, investigar y convocar a poseedores de verdaderos saberes en vez de exaltados provocadores de emociones, rara vez de razonamientos, todo en el altar del rating. Otro sorbo y se va formando la cadena-red de ideas que habían aparecido en las que llamé palabras clave.
El acontecimiento o los acontecimientos: son ideas, sucesos deliberados o azarosos, individuales o colectivos, que producen un antes y un después, una vuelta de página como se dice vulgarmente o un sin retorno como el paso del tiempo verifica. Son imprevisibles y su juzgamiento o valoración es hecha a posteriori, por lo tanto dependerá de quienes y en qué circunstancias lo hacen, con qué intereses, objetivos y motivaciones. Por lo tanto es esencial observar atentamente la relación entre la observación, la valoración y su impacto.
¿Anacronía, sincronía, diacronía o ucronía? Podemos aprender pero a posteriori. Por otra parte el observador es un determinante a punto tal que en física cuántica, por ejemplo, es la observación la que fija, colapsa, la variedad y simultaneidad de eventos posibles, en uno que tomamos como lo real en ese universo. Como si fuera poco, un acontecimiento siempre es precedido por pequeños cambios que se van dando a lo largo del tiempo con efecto aditivo hasta que llegan al punto del gran cambio de estado: el acontecimiento.
Siempre acudimos a los ejemplos del agua que según la temperatura pasa de líquida a sólida (hielo) o a gaseosa (vapor); misma sustancia pero con diferentes propiedades y también a la de las soluciones en que pequeños agregados del soluto al solvente no son evidentes hasta que uno más, por pequeño que sea, produce la saturación y precipitación que lo hace visible.
Hay fuerzas, formas de energía que determinan este comportamiento. Eeeepaaa… Si digo determinan ¿entonces dónde queda el libre albedrío?
Pues solo será posible merced al pleno conocimiento de las opciones y sus consecuencias, siendo esa misteriosa energía que conecta ambas la que determina la elección supuestamente libre. ¿Sabiduría, Big Data, peso estadístico, inferencia, deducción, correlación, causalidad? Un serio enredo para las religiones y la justicia. Pecador, culpable por decisión propia, por necesidad determinante, o por obligación impuesta. La ley puede ser necesaria, apropiada, justa o todo lo contrario y entonces la obediencia o desobediencia ¿de quién dependen? ¿quién va preso o al infierno? Más dudas que certezas.
Miramos al cerebro suponiéndolo exclusivo generador de conductas por su estructura biológica. Es cierto en tanto la ausencia, la parálisis o la disfunción severa del mismo anulan o modifican significativamente su producción. Pero lo mismo sucede con el aislamiento del medio con el que interactúa modificando y siendo modificado, produciendo cultura; luego el truco es poder determinar para cada conducta el peso de estas dos variantes que las y lo determinan.
¿Naturaleza o cultura? Hice una voltereta y fui a parar al reduccionismo.
“Todo bien” suele decirse, pero no tanto pues luego hay que volver a juntar las partes habiendo aprendido que el todo no es tan simple como la suma de las partes sin más. Informarse, conocer y saber no es simplemente acumular fichas de un gigantesco rompecabezas. La voltereta sugirió revolver lo poco de café que me quedaba y en un giro más regresar al punto de partida de las noticias. Algunos comienzan a desmenuzarlas e interpretarlas. Me gustaría lo hicieran siguiendo las palabras clave y otras de propio cuño.
Una pareja se forma por un doble imán. El atractivo biológico es inicial y a veces dominante. Evolucionamos heterosexuales y el mandato es reproducirse para mantener la especie. Luego aparecen las abstracciones que llamamos cultura y allí pesan otros intereses como las virtudes, la inteligencia y los roles sociales de género, cambiantes según épocas.
Es interesante recordar que nos mantenemos vivos para reproducirnos y ese impertativo yace profundamente en nuestra conformación animal. Podemos sublimarlo, abstraerlo, controlarlo hasta cierto punto, pero siempre reaparece y se impone. Optimizarlo es la base del cortejo y la seducción donde en esencia se buscan ambos miembros en función de sus posibilidades de éxito reproductivo.
En el humano este comportamiento instintivo se ensambla con la valoración por parte del sexo femenino de las posibilidades de seguridad más adelante debido a la crianza prolongada del cachorro humano. Se han hecho estudios que demuestran que la elección de pareja para la constitución de una familia es determinada por las mujeres y se basa más en la seguridad (económica) que en la apariencia física.
Billetera mata galán dirían en el barrio. Por el lado masculino los atributos de salud, caderas anchas y mamas importantes son las consideraciones con igual fin. En el barrio las llamarían buenas paridoras y criadoras. Figuras pictóricas de damas rubicundas con niños de igual contextura ilustran una época y una cultura.
Otro aspecto a considerar señala la constitución de un vínculo que idealmente es de competencia entre individualidades que se adaptan pero no se fusionan. Tanto la fusión, como la dominancia unilateral e invariable, auguran mal pronóstico a largo plazo. Es entonces cuando podemos observar el fenómeno de la acumulación de discrepancias hasta un cambio de estado producido por un acontecimiento detonante debido a variaciones en ese vínculo inicial que entre otras posibilidades puede pasar de las simples desavenencias hasta la irrupción de la violencia en diversas formas.
El vínculo también abarca lo que en términos vulgares es un toma y daca que puede llevar a situaciones estables pero patológicas o a rupturas explosivas y violentas. Aquí llegan los observadores que congelan una película en detalles de una fotografía, toman partes por el todo en una sinécdoque que se denomina de diferentes maneras como violencia, problemas, abuso vinculados al género, extorsión, negociación, corrupción. Los observadores usan sus propios anteojos y con ellos recortan a veces ingenuamente, otras no tanto y miran con un solo ojo.
El recorte a su vez suele omitir el libre albedrío, la moral y la ética y por lo tanto se tiende a victimizar o exculpar unilateralmente olvidando que ha existido un vínculo entre dos seres humanos que han optado por una modalidad de la que solo ellos podrían dar cuenta. No es lo mismo puro sexo, que compañía y comprensión, que conveniencias varias o un sólido proyecto de familia “hasta que la muerte los separe” como se jura ante algún altar. He reducido y simplificado pues puede ser todo esto en proporciones variables según circunstancias. En medicina y psicología damos mucho valor a los antecedentes, la historia, de esos seres humanos cuyas conductas se desvía de lo socialmente aceptado. De tales vientos estas tempestades.
Si ignoramos el comienzo, la cuna, la génesis, será difícil determinar causalidades buscando su hilo conductor. Grandes sorpresas y errores han surgido de esta omisión. Preocupa que personajes trascendentes que accidentalmente son puestos en foco por investigaciones (observaciones) que hacen algunas instituciones, la justicia, los medios, traten en forma sensacionalista una situación de actualidad que merece un recorrido cuidadoso por al menos estas palabras clave que no por casualidad surgen y se encadenan.
Además el lenguaje permite mentir, tergiversar e inducir. Existe la polisemia. La ignorancia surgida como tontería o banalidad produce palabras vacías de sentido como creer que el cambio de una letra por sí mismo resuelve un problema y hace desaparecer un estigma. Nuevas palabras de un idioma que no todos hablan producen eufemismos que disimulan o simplemente ocultan: sorority, influencers, escorts, VIP, y muchas más.
De pronto descubrimos que quienes las repiten como mantras, eslóganes, señalamientos, frecuentemente son hipócritas que no creen ni hacen lo que dicen. El no lo vimos, no lo sabíamos, son moneda corriente cuando la realidad verdadera aparece y los desmiente o descoloca.
La violencia de cualquier tipo es repudiable la ejerza quien sea, pero precisamente por consideración a las posibles víctimas y al victimario, requieren una investigación exhaustiva sin prejuicios, no una valoración sesgada y apriorística en manos de la opinión pública o un sistema judicial que pregona la mitad de la biblioteca dice una cosa y la otra mitad lo contrario. Es fácil aprovecharse del árbol caído o del rey desnudo y llevar agua para interesados molinos. Verdad y justicia sí, toma de “ganancias”, revanchas no son lo deseable por el bien común y para generar aprendizajes ejemplificadores destinados al común de los observadores para que vean, razonen, además de sentir.
Si la realidad es elusiva, la verdad también puede serlo si no le dedicamos tiempo, pensamiento y saberes. Un joven exitoso me hace resonar pensando en mis hijos y nietos. Mostraba en la entrevista el recorrido que he señalado como imprescindibles: hogar con valores y fundamentos éticos, estudio, esfuerzo, respeto por sus maestros a los que llama mentores. Aprende del mundo y trae a nuestro país, su país el talento que fructifica. Quiere que todos mejoren sus situación, reconoce el fracaso como mejor que el éxito para aprender y el dinero como medio para obtener libertad (duda del libre albedrío como absoluto), no como una meta en sí.
Acaba de casarse y desea tener hijos pero respeta la decisión de su esposa respecto del momento. Confiesa ser religioso. Un sol a la medianoche. El viento sigue, pero el sol comienza a calentar y entonces me divierto y alejo del barro en que hemos acabado por sentir sin pensar. Los acontecimientos se precipitan, algunos está bien que sucedan, otros no estoy seguro por lo imprevisible de sus consecuencias y los poderes que se mueven en las sombras generándolos en su provecho. Si hay contradicciones, hay misterio y eso no es bueno. Como siempre Les Luthiers tienen una carta apropiada en el mazo y me ayudan a reir y disfrutar del sol, el café y los buenos recuerdos.
Trato de imitar a Mundstock y digo “Yoghurtu Nge…. quien debió huir de la aldea por la escasez de rinocerontes”. Relato apropiado de alguna manera al momento actual. En realidad, debió huir por escasez de esa presa que obligó al jefe cazador regresar inesperadamente y sorprender al pícaro Yoghurtu “entreteniendo” a su dama. Un imprevisto determinante y sorprendente pues el jefe fue engañado hasta que un acontecimiento pone el foco y surge la verdad.
¿Quiénes tienen culpa o responsabilidad aquí: la doncella, el jefe, Yoghurtu, o los rinocerontes escasos? ¿Y el resto de la aldea?
Toda semejanza es pura coincidencia
Mar del Plata 14 de agosto del 2024
Médico, Licenciado en Psicología
Autor de El niño problema y La era del neuroTodo. Ed. Miño y Dávila



