Domingo, 22 Septiembre 2024 10:55

Cotización del carajo en el mercado libre pero no tanto - Por Guillermo Javier Nogueira

Como me suele suceder últimamente, despierto luego de un período de entresueño. Una especie de precalentamiento de la conciencia. Un ejercicio de ideas para salir ensambladas en mi universo- realidad -cancha.

El café y la mirada al jardín son mis circunstancias, que cual bebida energizarte y palmada o consejo de entrenador predisponen estas reflexiones y escrituras.

El carajo, al cual se iba castigado por una falta disciplinaria o error cometido, debido a esas peculiaridades del lenguaje, fue variando en su semántica; así pudo ser valioso irse al carajo en algunas circunstancias, especialmente si se pregona violencia blandiendo una motosierra. No obstante prepondera su valor negativo cuando se dice te fuiste o nos vamos al carajo o “pal carajo”; también al interrogar críticamente con un ¡qué carajo estás diciendo o qué carajo hiciste , o que carajo querés!

Puede ser cuantificado en una corta escala de un (uno) a tres. Notablemente es más frecuente la valoración cuantitativa/cualitativa usando los impares ,que parecen más disyuntivos, difíciles de emparejar, disruptivos; un carajo y tres carajos. Más bien representan suma de individualidades, ideas obsesivas, pensamiento único, con antagonismo latentes o manifiestos.

En el mejor de los casos la triangulación muestra una estructura que puede ser equilibrada o despareja; equilátero o isósceles. En cambio, dos apunta a duplicar, emparejar, coincidir, acompañar, complementar, sobrellevar en compañía, colaborar, sumar, en general aspectos positivos.

Parece entonces obvio el favoritismo por los impares, teniendo en cuenta quién y para qué utiliza la palabra y su valoración numérica. No casualmente un gobernante orgulloso de ser economista la emplea ya como su rúbrica oficial en discursos y documentos. Imagino algunos comentarios al leer estas líneas, que además de apuntarme con el índice y decirme “te fuiste al carajo” también me desafíen con un “quién carajo te creés” seguido por “a quién carajo le importa” o un más personalizado y contestatario “me importan tres carajos lo que digas”.

La verdad es que sí, me fui deliciosamente al carajo, mi carajo. Parecido pero no igual a ese lugar en el que los marineros castigados, en solitario, miraban el horizonte con la esperanza de avizorar una costa salvadora, pero también con esa extraña mezcla de curiosidad, y temor por lo amenazante de lo ignorado, lo imprevisible.

En mi carajo residen el pensamiento y la palabra, la reflexión y el diálogo, en este caso con un lector imaginario. Una peculiar palabra oída y escuchada ha desencadenado estas líneas y sonrío recordando a Fontanarrosa y su desafiante evaluación de lo que llamamos “malas palabras” En realidad la maldad está en quien las dice, en sus intenciones y también en los acontecimientos que las provocan. Toda palabra simboliza algo, lo representa en forma ajustada o distorsionada. Es creadora y portadora de significado, sentido, valores y acciones como en el Evangelio de San Juan, donde se dice que en el principio fue el verbo, aludiendo al Dios creador.

En una variante más divertida Eza de Queiros graciosamente materializa la palabra creadora en una obra teatral, cuando Adán le dice a Eva que debe ir a ponerle nombres a las aves y de ese modo certificar su existencia según día y hora. La palabra simboliza lo que el hombre piensa y configura en su ser , existir, en el universo. Por eso es esclavo de ellas, son a la vez su herramienta más poderosa.

Cierro los ojos, miro la tormenta que se avecina, veo volar las hojas y dialogando con mi otro yo me pregunto ¿porqué de pronto alguien elige determinadas palabras para comunicarse, establecer vínculos? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Son propias o ajenas, copiadas, prestadas? ¿Somos hablados por un otro?, o como dice Pizarnik nos ocultamos en el lenguaje. Advierto además el peligro señalado por Lacan: “Usted podrá saber lo que dijo, pero nunca lo que el otro escuchó”. Semántica, sintaxis, pragmática, información , mensaje, polisemia, lingüística, son partes de un todo muy complejo con la peculiaridad que a veces le suman y otras en realidad le restan a ese todo inabarcable y por ello azaroso, infinito.

Debemos ser prudentes al lanzar flechas-palabras. Temo que aquellos con más responsabilidad por tener el arco y un carcaj repleto de flechas/poder apunten a blancos equivocados, o en su soberbia consideren a todo aquél que piense distinto un blanco apropiado. Entonces cabe preguntarse a cuánto cotiza una palabra determinada , en este caso carajo, tomada como ejemplo por el uso ya emblemático y oficial de las máximas autoridades y sus adeptos.

Cotiza significa valoración y mercado, el ámbito y la fuente de conocimientos ¿sabiduría? que orgullosamente sobrevaloran los economistas. Siguiendo su lógica y su uso actual, la cotización debe ser muy alta, por ende su significado de individualidad, violencia, confrontación, ira, dan lugar a pensar que son determinantes positivos para quienes la están empleando de esta forma. En tanto se inicia individualmente, luego se generaliza y puede producir verdaderos acontecimientos con fondo autoritario.

Las figuras retóricas, los sustantivos, los verbos las novelas, los poemas, el relato, se juntan con las órdenes, las exclamaciones, los mensajes, las descripciones y las acciones. Lamentablemente lo hacen tanto como el ocultamiento y la mentira. ¿El mercado valora esto último?

Pienso una respuesta y aparece otra palabra: cinismo que la RAE define como desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperadas. Impudicia, obscenidad, descaro. Me temo que la elección de carajo es una muestra más de la hipocresía y su socio, el cinismo. Por eso, en realidad se la eligió por su poder afectivo e irracional en una circunstancia propicia. A veces se la usa, a veces se la omite, según las intenciones y el auditorio. Siempre es un mensaje aunque no siempre es manifiesto y reconocible en su verdadera intencionalidad.

El cinismo usa herramientas similares como las metáforas con que un brillante escritor, ex funcionario y comentarista político pone sobrenombres, motes, bastante apropiados y descriptivos a los diversos actores de ese escenario. Señala sus intereses personales como “mojar la medialuna” y esconde su intención aludiendo a “información probablemente falsa” en la que se basa. Utiliza intencionalmente la ironía como hipérbole, para sugerir precisamente que dice la verdad, a pesar de provenir de una fuente presuntamente falsa a la que su talento usa, supera y controla.

Contradicción que disuelve su responsabilidad y baja la calidad de la información a la del chisme. Otro ejemplo es el relato de la promoción a un cargo para una determinada persona cuando ya había sido otorgado a otra y la manera de convencer a esta última de la conveniencia de aceptar un cambio sin que percibiera la maniobra.

Todo en el marco de un gobierno caracterizado por el desparpajo y el poco apego a las normas éticas. Eterna puja entre la ética de la responsabilidad, que en algunos líderes deriva en el pragmatismo del “todo vale y el fin justifica los medios”; modus operandi instrumentado con hipocresía y cinismo. La contraria es la ética de las convicciones, poco usada, “nunca taxi” dirían en el barrio. Su purismo, a veces es paralizante frente a la abundancia de las demandas y la practicidad de la otra.

Después de la segunda taza del cafe suele aparecer Borges, hoy lo hace con el laberinto (yo agrego en el que estamos metidos). Lo acompaña Cortázar en una muy original interpretación del Mito del Laberinto. Todo encaja entonces, pues mi preocupación con la hipocresía, el cinismo, lo es con la mentira y el Mito puede considerarse una forma particular de ella, aleccionadora, utilizable como guía y advertencia.

Cortázar invierte el sentido de famoso Mito y de ese modo el Minotauro no era malvado sino que por el contrario convivía feliz con los rehenes del laberinto, era el hombre libre, el poeta. Para el imaginativo Julio, el Mito , “la mentira oficial” , era la orden de Minos, el rey, ejecutada por Teseo guiado por el hilo de Ariadna, manera de asegurar su salida. Para el poder, el laberinto puede no ser tal pues lo crea. Teseo debía matar al Minotauro que se suponía devoraba a los rehenes del laberinto.

Un escritor, artesano de las palabras, reinterpreta un relato Mítico, aludiendo a Jung por su uso de los arquetipos mitológicos; creaciones humanas retransmitidas incansablemente como experiencias a ser tenidas en cuenta, explicativas de ser, existir, en el universo.

Tropecé ya cerca del último sorbo con Aldous Huxley . Llega desde la biblioteca y un paseo por la red. ¿Por qué? porque el cinismo y la hipocresía adquieren en nuestro tiempo y no solo aquí, una dimensión obscena, palabra que también me viene inquietando.

Su magnitud y las características hacen que de pronto no sea percibido su fondo, su origen, sus intenciones, que pueden converger en el dominio absoluto de nuestras existencias, sin que nos demos cuenta. Lo hacen de una manera perversa, llevándonos insensiblemente a creer que rápido y abundante son buenos, y que conectar es lo mismo que comunicar. Se pervierte el vínculo y la pregonada libertad se transforma en prisión.

Transcribo entonces al autor de “Un mundo Feliz” 1932 :

“Una dictadura perfecta tendrá la apariencia de una democracia pero será básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarán con escapar, Será esencialmente un sistema de esclavitud en el que gracias al consumo y el entretenimiento los esclavos amarán su servidumbre” Estupidización planificada, deseo producido “a medida”, dependencia estructural.

Hummmm, ¿dónde está la madre del borrego Don Fierro, dónde? y sus verdades que al salir salgan cortando Don Jauretche?. Economistas, anarcocapitalistas, liberales libertarios, tecnócratas, pontífices, sacerdotes, pastores, predicadores, comunicadores, divulgadores, influencers, variopintos miembros de una creciente red de usuarios de la palabra, no sé si de un lenguaje, ya que este requiere pensar, junto a lo lo más nuevo, los admiradores bobos de la variadas formas de digitalización y control llamada IA, tientan decirles cortésmente y copiando su estilo: por que ́no se van un poco al carajo, al verdadero carajo ,ese del aislamiento y el castigo por mentirosos y cínicos.

Lo peligroso no es lo que se ignora, sino lo que nos inducen a ignorar. Suman a la ignorancia de ese hecho, la propia constitutiva de los humanos por el simple hecho de ser y estar en constante configuración y reconfiguración.

Día de la primavera, renacimiento cíclico, reconfiguración, aprendizajes, proyecto, juventud, los que estudian; tarareo “los que lo son, los que lo fueron antes, los que por siempre tienen de estudiantes, para toda la vida el corazón. Salió el sol al fin, casi soy feliz a pesar de todo pero también gracias a todo, me conformo con poder estar contento y seguir estudiando, con suerte aprendiendo

Mar del Plata, 22 de setiembre del 2024

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Médico, Licenciado en Psicología

Autor de El niño problema y La era del neuroTodo Ed. Miño & Dávila

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