El milagro por su intercesión
El milagro que se le atribuye a la intercesión de Enrique Shaw es una curación científicamente inexplicable de un niño de seis años, golpeado por un caballo.
El 21 de junio de 2015, en un campo de la localidad bonaerense de Suipacha, la vida de una familia cambió para siempre. Un niño de cinco años jugaba cerca de un corral cuando ocurrió un hecho tan inesperado como brutal: un caballo, asustado por la presencia de una víbora, lanzó una violenta patada que impactó de lleno en su cabeza. El golpe fue devastador y le provocó una lesión craneana gravísima.
Sus padres, vinculados con ACDE, rezaron fervientemente a Shaw para pedir su intercesión. El niño se recuperó de manera inesperada, sin explicación médica, y volvió a su vida normal rápidamente. Hoy, aquel niño, convertido en adolescente, lleva una vida normal y sin secuelas. Una curación que la ciencia no logra explicar y que fue reconocida por la Iglesia a través del decreto publicado hoy.
Camino a la beatificación
En abril de 2021, el papa Francisco autorizó la promulgación del decreto que reconoce las virtudes heroicas del venerable empresario, laico fiel y padre de familia numerosa.
En enero de 2025 el milagro atribuido a su intercesión superó la instancia médica.
El 17 de junio, la Comisión de Teólogos aprobó en forma "unánime" la oración de intercesión dirigida al "candidato" y los frutos de la misma en el milagro que se le atribuye.
El 16 de diciembre, tuvo lugar la Asamblea de obispos y cardenales en el Dicasterio para las Causas de los Santos y dio 'su parecer favorable' acerca del proceso.
El papa León XIV aprobó el 18 de diciembre, el decreto del Dicasterio para las Causas de los Santos que reconoce el milagro atribuido al venerable empresario argentino.
Una vida de santidad
Enrique Shaw nació el 26 de febrero de 1921, perdió a su madre siendo muy pequeño en 1925; su padre, cumpliendo con el pedido de su esposa, confió la formación de su hijo a un sacerdote.
Fue alumno del Colegio De La Salle e ingresó luego a la Escuela Naval Militar, donde afloró su extraordinario testimonio de fe; mientras surcaba los mares del sur descubrió su compromiso en la labor apostólica. En 1943 se casó con Cecilia Bunge, con quien formó su familia de 9 hijos. En 1945 pidió la baja en la Armada Argentina para responder a su vocación por Dios con una especial misión.
Su corazón lo llevó a querer convertirse en obrero, pero el consejo de un sacerdote le abrió otra perspectiva y decidió llevar el Evangelio al empresariado. Llegó a ser director delegado en Cristalerías Rigolleau S.A., siendo un ejemplo de dirigente de empresa que se preocupó por cada empleado como si se tratara de un hermano, dando sin medir a todos los que necesitaban algo de él hasta el día de su muerte.
Desde muy joven, Shaw tuvo el propósito de avanzar en el camino de la santidad. Su vida fue testimonio de virtudes cristianas y demostró que es posible conducir con eficacia una empresa aplicando los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
Enrique Shaw fue uno de los impulsores de la creación de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) y fue su primer presidente. Integró el primer Consejo de Administración de la UCA, trabajó para conformar la Acción Católica Argentina (ACA) y el Movimiento Familiar Cristiano (MFC), y promovió la sanción de la Ley de Asignaciones Familiares. Su vida está repleta de logros y trabajos.+
Mons. Olivera resaltó a Enrique Shaw como referente cristiano del mundo empresario
Destacó su visión de la empresa como comunidad solidaria, en la que el trabajo, la justicia y la participación de los trabajadores expresan una economía al servicio del bien común y la amistad social.
Enrique Shaw, el empresario que será beatificado
El vicepostulador de la causa del futuro beato Enrique Shaw, monseñor Santiago Olivera, expresó su profunda alegría por el avance decisivo del proceso y subrayó especialmente las virtudes del laico como empresario cristiano, cuyo testimonio -afirmó- trasciende ampliamente las fronteras de la Argentina.
En declaraciones a AICA, el obispo castrense señaló que la figura de Shaw emerge como "un gran modelo providencial en tiempos de oscuridad", al encarnar una economía solidaria que invita a la amistad social.
Destacó que Shaw comprendió el trabajo empresarial no sólo como una actividad productiva, sino como un verdadero ámbito de familia, en el que los trabajadores participan y se benefician del crecimiento, la riqueza y los frutos del esfuerzo compartido.
Monseñor Olivera remarcó que esta concepción de la empresa, orientada al bien común y al desarrollo integral de las personas, hace de Shaw un referente actual y necesario para el mundo del trabajo.
"Pensó la empresa para que sea pujante y dé frutos, pero sin excluir a nadie, integrando a los obreros como parte viva de ese proyecto", afirmó.
Fe, oración y milagro
El vicepostulador agradeció a quienes, desde los inicios de la causa, trabajaron y rezaron por su avance, recordando al primer postulador, cardenal Jorge Mejía, y a todos los que continuaron esta tarea a lo largo de los años. Asimismo, destacó el papel del pueblo orante, cuya fe sostiene y acompaña el discernimiento de la Iglesia.
Finalmente, monseñor Olivera tuvo palabras de gratitud hacia la familia del niño cuya curación fue reconocida como milagrosa, subrayando que la fe confiada de sus padres fue un testimonio decisivo.
"No sólo damos gracias por la vida de ese niño, hoy adolescente, sino porque su familia, con su fe, hizo posible que hoy toda la Iglesia, y en particular la Argentina, pueda alegrarse por esta noticia", concluyó.+
Fuente: https://aica.org/noticia.php?id=72305&utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=el_empresario_argentino_enrique_shaw_sera_proclamado_beato&utm_term=2025-12-18

El Papa León XIV aprobó hoy, 18 de diciembre, el decreto del Dicasterio para las Causas de los Santos que reconoce el milagro atribuido al venerable empresario argentino Enrique Shaw, quien nació el 26 de febrero de 1921 en París (Francia) y murió el 27 de agosto de 1962 en Buenos Aires. 