En el marco de la Feria Internacional del Libro 2026, la sala Alfonsina Storni reunió a diferentes protagonistas del debate político e intelectual argentino para presentar La huella democrática. Política y economía en el período 1983–1989, La huella ensayo que escribimos con Alejandro Garvie, distinguido con el Premio de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas; editado y publicado por Eudeba.
Los prologuistas, el historiador Natalio Botana y el economista Pablo Gerchunoff, ofrecieron las intervenciones de apertura y vale la pena resaltar algunas de las ideas centrales de cada uno.
Botana: una transición sin compromiso entre partidos
Botana destacó que el argumento central del libro gira en torno al concepto de transición sin respiro y sin compromiso entre partidos. Para ilustrarlo comparó tres casos: España, donde los Pactos de la Moncloa sentaron en la misma mesa a adversarios históricos; Chile, donde partidos con grandes distancias ideológicas articularon un acuerdo determinante para la transición; y Uruguay, donde la coalición conformó el primer gabinete de Sanguinetti. En la Argentina, en cambio, hubo una oposición implacable: 3.840 conflictos laborales, 13 paros generales y un Senado que bloqueó sistemáticamente el impulso reformista.
Señaló también que la transición fue una propuesta de paz: junto a Sanguinetti y Sarney, sentamos las bases del Mercosur no solo como acuerdo económico sino como pacto de defensa de la democracia. Y defendió el desliz feliz de su propio prólogo, donde “ética” se coló como “épica”: “La épica supone el relato de una hazaña. Esa fue la hazaña de Raúl Alfonsín.”
Gerchunoff: tildes verde, amarillo y rojo
Gerchunoff planteó su pregunta de cabecera: ¿cómo es posible que un gobierno que terminó en hiperinflación goce de reconocimiento creciente? Para ordenar la respuesta propuso un método: tildar.
Verdes: democracia muy temprana en Sudamérica contra actores muy poderosos; democracia sin impunidad, promesa cumplida; la paz con Chile articulada con los acuerdos comerciales con Brasil, que construyeron una idea de modernización y apertura regional; y la recuperación de la posición internacional argentina tras Malvinas.
Amarillo: la intuición sobre el federalismo deforme, extraordinaria pero resistida dentro del propio gobierno. “No lo acompañamos en una reforma económica y social profunda”, reconoció.
Rojo: la hiperinflación. La conjunción de democracia naciente con crisis de deuda genera por sí sola una probabilidad altísima de ese desenlace. Gerchunoff agregó un elemento propio: la campaña de Menem liquidó la demanda de dinero y precipitó el colapso. “El tilde rojo vira a naranja oscuro cuando se consideran esas circunstancias.”
Mi intervención: dos patologías superadas, una deuda pendiente
Planteé el núcleo interpretativo del libro: la transición de 1983 dejó atrás dos patologías que habían acompañado a la Argentina desde 1930. La primera: la violencia como método de acción política aceptado socialmente, de los bombardeos de 1955 a la Triple A y el terrorismo de Estado -340 centros clandestinos y 8.961 desaparecidos registrados por la CONADEP. La segunda: la inestabilidad institucional. Cinco golpes en el siglo XX, y sin embargo por primera vez un presidente civil elegido por la voluntad popular entregó el mando a otro de distinto signo político.
Para responder al tilde rojo de Gerchunoff recurrí a una distinción de Felipe González: la democracia nunca le fue infiel al capitalismo, pero el capitalismo le puso los cuernos a la democracia más de una vez. En democracia, la certidumbre solo puede proveerla el acuerdo entre actores políticos. Eso es lo que le faltó a la Argentina en la transición democrática entonces y lo que le sigue faltando hoy.
Fuente: https://www.jesusrodriguez.com.ar/la-huella-democratica-se-presento-en-la-feria-del-libro/


