El agente de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Andrés Bertolini declaró este lunes en el Congreso e involucró en las denuncias por supuesto espionaje ilegal a la ex subjefa del organismo Silvia Majdalani y a quien fuera su director de Asuntos Jurídicos Juan Sebastián Destéfano, un abogado cercano al ex presidente de Boca Daniel "Tano" Angelici.
Ante la bicameral de fiscalización de organismos de inteligencia, presidida por el diputado Leopoldo Moreau, Bertolini contó que llegó a la entonces Side en 2003, por gestión del ex vicejefe Francisco "Paco" Larcher, un amigo de Majdalani, quien junto al ex director general de la AFI Gustavo Arribas enfrentan una causa por espionaje ilegal en la justicia federal de Lomas de Zamora, donde desfilaron casi todos los que declararon en el Congreso.
El único detenido es el ex director de operaciones Alan Ruiz, acusado de liderar un grupo dedicado a hacer persecuciones ilegales a políticos del entonces oficialismo y oposición. Bertolini, que tienen iniciado sus trámites de jubilaciones, describió en breve pero conciso testimonio cómo las autoridades de la AFI se hicieron de las herramientas para esas tareas, que evitó confirmar. Un aporte similar había realizado el viernes la ex agente recientemente desvinculada Jimena Hornos.
Tal vez por ese vínculo con Larcher, en 2018 Bertolini recaló como director de Reunión y luego de Contrainteligencia, a cargo de Martín Coste, el último en ocupar durante el macrismo la oficina estratégica que por décadas dominó Jaime Stiuso. Como Coste, pero con más precisión, Bertolini describió cómo "la turca" nutrió a Destéfano de personal para darle control de las investigaciones ni bien asumió, cuando Arribas aún estaba en Brasil.
El agente Bertolini contó que la Dirección de Asuntos Jurídicos tenía más de 30 personas para escuchar las intervenciones judiciales y contrainteligencia sólo cuatro. Estaba a cargo de Juan Sebastián Destéfano, un abogado cercano a Daniel Angelici.
Desmanteló las áreas que siempre fueron Reunión, Análisis y Contrainteligencia y abocó los recursos a investigación criminal y causas judiciales, con epicentro en Jurídicos, que antes se limitaba a asesorar las operacionales o a las direcciones generales y se convirtió en "una agencia aparte", con tareas como la de retirar las escuchas judiciales a la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado del Poder Judicial de la Nación.
La Dajudeco, como le llaman, fue creada por la Corte cuando Macri le transfirió las funciones que tenía la Procuración mediante dos decretos que Cristina Kirchner intentó derogar este año pero no pudo: el Senado votó su rechazo pero Diputados nunca lo puso en el temario. A cambio, Sergio Massa acordó con la vicepresidenta armar una subcomisión para controlar de cerca cómo funciona.
Según Bertolini, Destéfano recibía las escuchas que antes eran propiedad de Contrainteligencia, que pasó a obtener los CD y las transcripciones ya hechas para anexarla a los informes. Debe tratarse siempre de intervenciones pedidas por los jueces, pero el material desechado no debería filtrase, como ocurrió con las conversaciones de Cristina y Oscar Parrilli.
Otras conversaciones difundidas fueron las que mantuvo desde la cárcel de Ezeiza el ex secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi con el ahora diputado Eduardo Valdés, presente en la bicameral, en la que anunciaba el escándalo por la red de espionaje ilegal del abogado Marcelo D'Alessio, que denominaba como operativo "Puf puf". Se presume que los diálogos habrían sido interceptados como parte de una intervención al teléfono del narco Mario Segovia, una causa que Bertolini citó en su declaración sin que le preguntaran.
Dijo que contrainteligencia interceptaba el teléfono de "la esposa, el hermano o el cuñado" del mexicano pero luego Destéfano le envió "un sobre cerrado con un papel donde me justificaba, por ejemplo, la intervención de unos teléfonos. Decía que Segovia estaba teniendo contacto con gente del mismo pabellón". Asegura tener esa misiva en su poder, para cuando haga falta.
El diputado Rodolfo Tailhade, del kirchnerismo, preguntó si el material que recibían se restringía a las conversaciones sobre narcotráfico y "todo el resto lo trabajaban ellos", por Jurídicos. "Exacto", respondió Bertolini, confirmando que los diálogos de Valdés y Schiavi sólo pudo haberlos dejado trascender Destéfano.
Su declaración sorprendió en las nuevas autoridades de la AFI, que ni bien arribaron al edificio de 25 de Mayo le pidieron informes a los agentes y, según fuentes del organismo, ninguno contó que Arribas o Majdalani controlaban las escuchas con los abogados y no con los espías.
De hecho, cuando el diputado macrista Cristian Ritondo le consultó si había recibido "órdenes ilegales", Bertolini lo negó. “Estoy describiendo un sistema de trabajo que fue atípico a lo que normalmente o históricamente trabajó la Agencia, en el cual no era normal que se duplicaran las escuchas. Jurídicos tenía treinta y pico de personas para escuchar y yo, que llevaba la causa, tenía cuatro".
Destéfano es recordado además por visitar al juez de Avellaneda Luis Carzoglio junto a Fernando Di Pasquale para preguntarle si tenía previsto detener a Hugo Moyano, encuentro que Arribas y Majdalani confirmaron ante la bicameral del Congreso hace un año. "La Agencia giraba en torno a eso", recordó el episodio el agente.
Aportó otro dato: hubo una denuncia de atentando ante el Instituto Patria antes que se realizara el G20 que recayó en el juzgado de Rodolfo Canicoba Corral y tuvo la intervención de la AFI. Bien podría haber servido para espiar la entonces sede política de Cristina Kirchner.
Sin embargo, los espías que fueron identificados frente al edificio arribaron por una causa del juez federal de Lomas de Zamora Federico Villena, el mismo que abrió la investigación por espionaje ilegal contra Arribas y Majdalani. Luego recayó en su colega Juan Pedro Auge y en la fiscal Cecilia Incardona, que mantiene detenido a Ruiz.
Bertolini describió al ex policía de La Pampa como una "célula aparte completamente fuera del control de Contrainteligencia", y recibía "llamados de la Ocho", como se denominaba a Majdalani, que hasta lo llamaba "el nueve" y le permitía no responder "completamente a los mandos de la base operativa".
"Tomaba contacto con el Juzgado, tomaba intervención, haría las tareas que se le pedían desde el Tribunal y después, para oficializar todo eso, como sucede en los casos de premura, llega el oficio judicial, que siempre entra por Jurídicos. Lo recibía yo y no tenía ni idea de lo que había ocurrido", describió Bertolini. Destéfano sería el próximo citado. Aun no se sabe cuándo.



