Miércoles, 18 Agosto 2021 10:41

“Con frecuencia el exceso empequeñece el tema” (Boileau) - Por Alfredo L. Durante

Escrito por Alfredo L. Durante

Fallo en la causa Nº 2627 (Expte. 3017/2013/To2):“BÁEZ, LÁZARO ANTONIO Y OTROS S/ENCUBRIMIENTO Y OTROS”: más de 3.000 fojas!… 

Previo ejercicio de la memoria, búsqueda y consulta, no encontré casos (CSJN, tribunales federales y ordinarios) que superasen las mil (1.000).

Dejando para otras plumas de mayor vuelo un examen pormenorizado, solo aportaré breves apuntes respecto de la exorbitante extensión del pronunciamiento (fundamentos y parte resolutiva), ya que no cuestiono la versación e independencia de los jueces. Calidad y cantidad no son sinónimos. Más allá de la tortuosa e indudable complejidad del asunto.

El maestro Alberto A. Spota nos enseñó –para siempre-: a) el Derecho suele ser hijo del Poder (la separación constitucional remite a las diferentes funciones que deben cumplir los órganos correspondientes); y b) el último condiciona al primero, permanentemente.

Sin perjuicio de ello, en muchos países occidentales hay niveles aceptables de respeto e imposición del orden jurídico.

No obstante, y en uno de los procesos más resonantes de la historia argentina, se hizo justicia…provisionalmente: las apelaciones y respuestas ulteriores dilatarán por décadas –como es habitual- la “última palabra”. Aún reconociendo que la “doctrina –política- Pichetto” desvirtuó el sentido de los fueros parlamentarios y que la “doctrina –judicial- Irurzun” habilitó limitaciones anticipadas e impropias de la plena libertad (prisiones preventivas sine die), es a todas luces escandalosa e inaceptable la duración de las causas de la corrupción estatal y paraestatal. Pero, condenados, con encierro efectivo en cárceles comunes, muy pocos.

Aunque compartimos ciertos razonamientos de la jueza disidente (en especial, cuando denuncia “…el aspecto nuclear del problema del lavado de dinero…”: fs. 2380), la relativización del cúmulo probatorio, la “falta de mérito” a favor de la actual vicepresidenta y el soslayo de los lazos políticos de la empresa “Austral” (ver “El Origen”, por Mariana Zuvic, Sudamericana, Buenos Aires, 2018) llaman la atención, ya que “…en casos como el presente donde se analizan complejas maniobras de criminalidad económica, la prueba de presunciones e indicios es de decisiva relevancia como elemento de convicción,…”(conf. posición mayoritaria, fs. 1771; valoraciones reiteradas a fs. 1820/7).

La investigación periodística también es abrumadora y concordante: entre muchas otras, anteriores y posteriores, relacionadas con el expediente, ver “La Raíz de todos los males”, por Hugo Alconada Mon (conf. Espejo de la Argentina/Planeta, Buenos Aires, 2018).

Pero la razón fundamental de mi “diatriba” se dirige a la forma y a la extensión del veredicto, que no tuvo en cuenta las enseñanzas vigentes e indispensables de quienes iluminaron el fondo de la cuestión, comenzando por el Dr. Genaro R. Carrió (conf. el clásico e histórico Notas sobre derecho y lenguaje, cuya primera edición es de 1965) y sin olvidar las exhaustivas reglas/recomendaciones elaboradas por Augusto C. Belluscio (conf. Técnica Jurídica para la redacción de escritos y sentencias, “La Ley”, marzo 2006, suplemento especial).[1]

Desde 1810, el pueblo quiere saber de qué se trata; y hoy la ciudadanía tiene el derecho de reclamar un discurso corto y llano en las argumentaciones de los fallos. [2]

[1] En el XIV CONGRESO IBEROAMERICANO DE DERECHO CONSTITUCIONAL, que tuvo lugar en la Facultad de Derecho de la UBA (21-23/5/2019, fui designado Vicepresidente de la Sesión 4, Comisión Temática 3: “Ética pública” y expuse mi ponencia: “Estética, Ética e Ideología en el discurso judicial”. Al margen y con pareja preocupación, es tan oportuno como de rigurosa actualidad la aparición de “Sueltos de lengua”, por Alicia María Zorrilla, libros del Zorzal, Buenos Aires, 2020.

[2] Conf. “Una mirada al uso del lenguaje claro en el ámbito judicial lationamericano”, Poblete, C. A.; Fuenzalida González, P., Revista de Llengua i Dret, Journal of Language and Law, núm. 69, (junio 2018), pp. 119-138. Celebro las iniciativas de la Facultad de Derecho (UBA), al crear el Programa “Observatorio de Lenguaje Claro” (conf. Resoluciones Nos. 7616/21, 7938/21 y 7981/21), presentado –vía zoom- el 27 de mayo del año en curso. Y el 28 de junio pxmo. pdo., el libro de Kevin Lehmann: Comunicación Judicial. El Poder Judicial como actor en el espacio público (Advocatus Ediciones, Buenos Aires, noviembre 2019). Para ahondar en el debate: a) “Wittgenstein: El Lenguaje, La Política y la Justicia”, por Hannah Fenichel Pitkin, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1984; y b) “Ontología del Lenguaje”, por Rafael Echeverría, Granica, Buenos Aires, 2006.

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