Fue y es un patriota, defensor de la democracia y de las instituciones cuando la movilización desatada para derrocar al gobierno se había propuesto tomar por la fuerza la Casa Rosada. Mientras, los responsables de las decenas de muertos en el interior del país, comenzando por la propia Provincia de Buenos Aires, ni siquiera fueron investigados.
Seguramente no sirve de mucho una solidaridad personal -que se la he expresado, de manera irrestricta-. Cualquiera de quienes integramos ese digno gobierno hubiéramos tenido similar suerte si nos hubiera tocado estar en ese cargo porque nuestra actitud hubiera sido exactamente la de Mathov: defender lo que juró, la vigencia de la Constitución. Yo mismo, ya que si en lugar de haberme designado Embajador en España me hubiera pedido que ocupara la Secretaría de Seguridad, estaría hoy presentándome detenido para cumplir la injusta condena pronunciada.
Sería de desear -aunque, en realidad, poco esperable- que las autoridades nacionales hagan justicia de esta situación con una decisión inmediata de indulto, ante la evidencia -que la historia ha probado- de la injusticia que se comete. Y que el partido de cuyo gobierno Mathov fue un funcionario sin tachas exprese también su solidaridad con el injustamente condenado.
Gentileza para Notiar


