Sábado, 19 Agosto 2023 13:44

La urgencia de una Reforma Sanitaria en la Argentina – Por Edgardo Trivisonno

Una síntesis de la problemática del sector y la necesidad de pensar las políticas de salud desde una concepción integral.

La Argentina, tiene una población cercana a 46 millones de habitantes, el 90% en áreas urbanas. Los menores de 15 años representan casi el 30% y los mayores de 65 el 10 % La expectativa de vida trepa a 74 años dependiendo de la región del país. Veinte millones de argentinos no tienen ningún tipo de cobertura sanitaria.

 La pobreza, la falta de una Política Nacional de Salud de cobertura universal, la fuerte desigualdad en la redistribución del ingreso, produjo una marcada “Inequidad” en el acceso a la atención. Argentinos que acceden a los servicios de mayor complejidad y calidad y el 50 % sin acceso a los cuidados mínimos.

Los complejos procesos de salud-enfermedad de una sociedad son la resultante de aspectos económicos, epidemiológicos y culturales, como condiciones de vivienda, medio ambiente, alimentación, educación y empleo.

Por lo tanto, el Sistema de Salud que incluye el Sistema de Atención Médica no puede resolver por sí solo los problemas originados en la falta de agua potable y cloacas, el hacinamiento, el analfabetismo y la desnutrición. Es obvio que estos problemas deben ser resueltos con un enfoque intersectorial.

Las Políticas de Salud para enfrentar dicha problemática, deben enfocarse con una concepción integral.

El diseño de dichas Políticas implica analizar las alternativas, establecer las prioridades y disponer de recursos para ellas. Desde este marco conceptual, nuestro país presenta un conjunto de áreas geográficas con características socio-sanitarias y demográficas sumamente heterogéneas.

Coexisten en el país jurisdicciones que tienen perfiles epidemiológicos parecidos a los países más postergados, alta prevalencia de enfermedades infecciosas, patologías endémicas como el Chagas, alta mortalidad materno-infantil y otras, las menos, con prevalencia de enfermedades crónicas y degenerativas, patologías cardiovasculares, cánceres, violencia, droga dependencia y accidentes.

Para enfrentar la compleja problemática, nuestro país cuenta con abundantes y calificados recursos humanos e importante capacidad instalada. Invierte en el sector un 9 % del PBI, que es mayor que otros países de Latinoamérica.

Los resultados no son satisfactorios según surge del análisis comparativo de los indicadores epidemiológicos.

Desde hace décadas, el modelo de atención de la Salud privilegió el tratamiento de la enfermedad, en detrimento de la medicina preventiva y la Atención Primaria.

No se implementaron políticas de prevención para las principales causas de morbimortalidad, incentivando el uso excesivo y el consumo irracional de aparatología y medicamentos.

La Salud está íntimamente relacionada con otros temas sociales, y no se aplicó el criterio intersectorial en la resolución de los problemas.

Los servicios de Salud por causa que históricamente nada tuvieron que ver con motivos sanitarios, presentan problemas desde hace décadas.

Un alto nivel de fragmentación, al estar organizado en subsectores público, de obras sociales y privado, con bajo nivel de complementariedad para organizar sistemas locales que eviten duplicaciones y aprovechen mejor la capacidad instalada, incrementando la eficiencia y la eficacia. Este hecho explica las diferencias en la cantidad de recursos o en la facilidad de acceso al Sistema.

Un exceso de intermediación, gasto administrativo y corrupción, reducen la cantidad de recursos que llegan a los beneficiarios. En los últimos años, se puso más en evidencia la caída de aportes a la seguridad social atada al empleo debido al incremento del desempleo, subempleo, la precarización del trabajo, la tendencia a disminuir los aportes patronales, la evasión y el fraude.

La falta del nivel central en lograr acuerdos jurisdiccionales para implementar políticas sanitarias adecuadas.

El Sistema es inequitativo y poco solidario, ya que las posibilidades de acceso y el uso de los recursos, varían según el sector social o de la región del país de que se trate.

La desigualdad se da desde el nacimiento, con diferentes expectativas de vida el gasto de bolsillo de las familias representa alrededor del 45% del gasto total en Salud.

Existe una brecha cada vez mayor de acceso al Sistema entre los sectores pudientes y los que están sumidos en la pobreza y la indigencia.

Resulta evidente que “el modelo está agotado” y necesita una reforma cuya meta sea cobertura universal, equidad y calidad de los servicios.

El acceso debe estar relacionado a las necesidades y la demanda de salud. El financiamiento con base solidaria, no debe relacionarse con la capacidad de pago ni gravar exclusivamente al trabajo sino que hay que avanzar en el concepto de ciudadanía.

En la actualidad el Ministerio de Salud presenta más de 30 programas desarticulados que no resultan eficientes.

Se debe crear un área de coordinación de salud social que priorice la obra publica, el saneamiento ambiental, las políticas sociales, la educación, el empleo que garantice la suma de esfuerzos del Estado para quebrar la desigualdad y el circulo vicioso pobreza-enfermedad.

No se resuelve solo con una legislación, hace falta gestión que utilice instrumentos exitosos de Políticas de Estado en salud con los consensos necesarios entre los actores involucrados bajo la conducción, regulación y fiscalización del Ministerio Nacional.

La prioridad del sistema es incluir a la población sin cobertura y a los sectores más vulnerables

El fortalecimiento del primer nivel de atención con equipos de salud, trabajando en las escuelas, centros de atención primaria, centros médicos barriales, consultorios y en la población rural...

La Cobertura Universal Integrada será nacional de carácter Federal respetando la planificación local, provincial y municipal. Articular los programas en la figura nuclear del medico con grupo de población a cargo incentivando la prevención.

El piso de prestaciones equivalente al PMO vigente con redes de complejidad creciente locales y regionales.

La epidemia de la Covid 19 no hizo más que desnudar las fallas estructurales de un sistema cuya desinversión desde hace décadas no responde a las necesidades de los argentinos.

Desde el código sanitario, el país no pudo implementar una política de cobertura universal por diversos intereses teniendo un modelo por estratos sociales y corporativos que se rige más por el mercado que por un sistema solidario.

Los resultados están a la vista: La Argentina tiene un mapa sanitario del subdesarrollo con decenas de miles de muertos por enfermedades de la desigualdad y la pobreza evitables con prevención.

El modelo está agotado, la reforma es imprescindible, el tratamiento es urgente, la Salud de la Argentina está en estado terminal.

Dr Edgardo Trivisonno

Médico Sanitarista

Ex Subsecretario de Salud del G.C.B.A.

M.N 67015

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