Cuando digo todos, es todos. Es necesario que logremos acuerdos mucho más allá de la política, necesitamos convocar a las fuerzas de la producción, las fuerzas del trabajo y las ciencias. Una convocatoria muy amplia de todos los sectores que componen la vida nacional.
Todos los países que superaron crisis profundas lo hicieron a partir de acuerdos mínimos que le permitieron establecer los puntos de partida para la resolución de sus problemas.
Lo hicieron aprendiendo de los errores de su pasado y con la unión de clases dirigentes que se despojaron no solo de sus intereses sino también de trabas ideológicas. Aplicaron sentido común, resignando intereses sectoriales, partidarios y personales, con la búsqueda del bien común como bandera.
En los últimos días hemos visto, escuchado o leído opiniones de dirigentes importantes que en algunos casos hablan de buscar acuerdos, pero se detienen en achacar los males a quienes no piensan igual o a quienes tienen intereses electorales distintos. La culpa la tiene el otro. Ese no es el mejor camino para buscar el diálogo.
Marcando los errores del pasado lo único que hacemos es profundizar las diferencias que cada día se amplía en un país que vive en grieta permanente. Es imposible ponerse a enumerar todas las que han caracterizado la vida de nuestro país, desde el momento mismo de su nacimiento.
Lo grave es que hoy las disputas públicas de los dirigentes lo que hacen es aumentar la grieta que hay entre esos dirigentes y una sociedad que no se siente representada ni ve que sus problemas y los del país puedan llegar a solucionarse.
Hoy es necesario que quienes tienen responsabilidades ejecutivas convoquen con amplitud, y sin mezquindades, a todos los sectores para la conformación de una mesa de diálogo que explore las coincidencias a partir de las cuales se puedan encontrar las solucionen que el difícil momento exige.
Dejemos de tirarnos el pasado por la cabeza, tengamos el pasado presente no para acusar a nuestros adversarios sino para no volver a cometer los mismos errores. Tomemos cartas en el asunto antes de que sea tarde. Muchísimos jóvenes quieren irse del país y ese es un grave problema que no podemos ni debemos permitirnos como sociedad.
La Argentina ha demostrado en los momentos difíciles que tiene un pueblo que no escatima esfuerzos cuando las circunstancias lo ameritan, pero necesita que su tenacidad no sea en vano. Necesita de una clase dirigente que la escuche y la guíe.
Como legislador de la nación, tomo la responsabilidad que me cabe y hago un llamado a mis pares y a toda la dirigencia política para conformar un Foro Argentino para el Acuerdo Económico, Político y Social. Esta propuesta, que ya he presentado en la Cámara Alta, nos permitirá establecer los lineamientos básicos de políticas públicas a corto, mediano y largo plazo para restituir la confianza, estabilidad y credibilidad de nuestro sistema democrático; y nos dará las herramientas para ofrecerle a esa juventud, hoy desilusionada, las certezas que necesita para quedarse e invertir en el país.
No es tiempo de grietas. Es tiempo de aprender de los errores del pasado y trabajar unidos para mejorar el presente y futuro de nuestro país. Confío que la dirigencia argentina estará a la altura del desafío.
Juan Carlos Marino
Senador nacional por La Pampa



