Viernes, 13 Noviembre 2020 14:17

A la pileta de agua fría - Por Luis Tonelli

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Tres “relatos” han jalonado estos intensos meses de Alberto Fernández como Presidente. El primero fue su auspicioso discurso ante la Asamblea Legislativa al asumir la Presidencia, en donde se comprometió a restaurar el Consenso del 83 -discurso del cual quedaron sombras nada más, al retomarse muy rápidamente la dinámica de la Grieta-.

 

El segundo relato fue el del anuncio de la implementación de la cuarentena estricta en las palabras y laxa en las realidades (relato que fue bautizado por los críticos como el de una infectadura, o infectocracia, ya que las decisiones del gobierno aparecían legitimadas, sean cuales fueran, en el Cuarentena o Muerte de los Dres. Cahn y asociados. Hoy en mutis por el foro, dado lo equivocado del diagnóstico y la terapia).

El tercer relato no fue enunciado por el Presidente de la Nación, sino por la Vice Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández, y en forma de epístola evangélica. Y esa simple misiva produjo el relanzamiento del gobierno que todos esperaban ansiosamente. Nadie puede negar, que la dinámica del Gobierno cambió y para bien.

Es cierto que más un relanzamiento típico, donde el Presidente se coloca como protagonista, y produce cambios de gabinete y anuncia con bombos, platillos y pífanos un programa de gobierno, lo que hizo Cristina Fernández fue arrojar a la pileta con agua fría al elegido por ella para gobernar los destinos de este país.

Alberto Fernández se enteró por Twitter que estaba “solo en la madrugada”. Que gobernaba él y que encima CFK lo había elegido porque era él que le gustaba a “ellos” (léase aquí al Círculo Rojo) más que a Ella -consuelo para Horacio Rodríguez Larreta, cuando se quejó porqué el Gobierno le había comunicado cinco minutos antes de hacerlo público, el guadañazo a la coparticipación).

Entre tantos mensajes de la polisémica epístola, resaltaba uno implícito. “Querido Alberto: si te ponés las pilas y te va bien, este será NUESTRO gobierno. Y si te va mal, solo el TUYO. Cariños. Cris. PD: cualquier cosa estoy en el banco de suplentes. Suerte”.

Y dentro de su estilo chamuyero el Presidente se puso las pilas. O al menos, dejo de entregarse a cavilaciones kafkianas de si tal o cual política podía caerle bien o mal a su Vice Presidenta, ante su silencio de esfinge. Con la carta, CKF evitó el que Alberto quisiera franquear la puerta que siempre estuvo abierta tarde, justo al cerrarse.

A partir de la intervención de la vice presidenta, pasaron cosas. Por ejemplo, que la Justicia comenzara a impartir justicia frente a los justicieros sociales como Grabois, o los que realizaban la toma de Guernica -y se aplacaron un tanto las de los mapuches en la Patagonia, o por lo menos, dejaron de estar en los medios nacionales-. O la Corte Suprema se decidiera por un fallo complejo, político, en donde la reacción opositora, iba a convertir esa decisión en un acto de fuerza de CFK, la realidad es que se dio poder a ella misma. Aunque quizás como integrante informal de la coalición gobernante -al menos el trio peronista de Supremos.

Por ejemplo, también el Ministro de Economía empezó a actuar (oh, sorpresa) como Ministro de Economía, y no como simple secretario para discutir con los acreedores y los organismos internacionales. Así, se encargó de la principal y más acuciante amenaza a la gobernabilidad que es en la Argentina un dólar desbocado. En este bendito país, el conflicto social se ha desatado luego de que la macro se fuera al diablo, como sucedió en 1989 y 2001, y no a la inversa.

Por cierto, bajó el Blue gracias a generosos pagarés que pagan intereses leoninos en dólares, y echando mano a la plata de los jubilados en el ANSES y en el dinero de los encajes bancarios. Obviamente, todo un problemón a futuro, pero qué le hace una mancha más a la pantera negra, con tal de que pueda seguir rugiendo y cazando.

Claro está que se trata de una pantera que caza a sus víctimas dentro del mismo zoológico, ya que los jubilados, deberán bancarse un nuevo recorte de sus ingresos (y ya no tendrán al Rambo del bazooka casero para defenderlos porque los que en ese momento eran la oposición a Macri y lapidaban a la policía de la Ciudad, hoy están en el gobierno impulsando la baja en los ingresos previsionales).

También Guzmán se encargó de adelantarle al FMI, como saladito de la negociación que se inicia con el organismo, que el Gobierno va a limitar el dale que te dale a la maquinita de imprimir esos volantes cada vez más baratos denominados pesos. Mientras que se cerraban paritarias varias muy por atrás de la inflación. Todo lo cual, refiere al viejo adagio que de las crisis se sale por derecha, y siempre es más fácil llevarlo a cabo para el que se sitúa a la izquierda. Ya se sabe, la ortodoxia, operada por un progresista se denomina pragmatismo.

E, incluso, el Presidente que hace pocos días dijo que no iba a mandar el proyecto del aborto legal al Congreso para no promover más divisiones en la sociedad, ha comunicado que si lo va a enviar (seguramente, para compensar en algo a sus simpáticos seguidores de izquierda tanto retroceder marcha atrás y en chancletas).

En síntesis, la Carta de CFK resolvió (por ahora) el problema crucial interno al peronismo, que siempre pasa por la Conducción -al ser un Movimiento tan variopinto y contradictorio- dejando a Alberto en su libre albedrío, casi como cuando Dios echó a Adán y Eva del paraíso diciéndoles “Ganaras el pan con el sudor de tu frente”. Aunque en este caso, como siempre cuando hay déficit fiscal, el pan del gobierno se gané básicamente con el sudor ajeno. Eso que me en mi barrio llaman Ajuste.

Luis Tonelli

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