La Grieta, puede tener así orígenes políticos y económicos, pero alcanza estas características postmodernas gracias a la tecnología. La única verdad es la virtualidad, tendría que decir hoy Perón, y en la virtualidad hay verdades para todos los gustos. Claro que hay un problemita con todo esto. La “realidad” sigue su curso, y ella es la que “selecciona” los aspectos esenciales que prevaleciendo pese a lo que se diga, son la base de las próximas realidades.
Un gobierno puede decir que su predecesor destruyó el tejido industrial como pocas veces se vio, porque privilegió la especulación financiera y presentar tanto datos de actividad económica como de endeudamiento y fuga de capitales fidedignos. También puede presentar datos fidedignos de como los países que no se tomaron en serio la pandemia privilegiando su economía tenían más muertos por el COVID que aquellos que habían tomado las medidas necesarias.
Puede incluso decir que privilegia la Vida a la Economía, que criticar la falta de testeos, seguimiento y aislamiento es estar en contra de la cuarentena, y entonces es estar a favor de la muerte. A la vez que manifestar que, dado que es un gobierno Nacional y Popular, no se endeuda más. También puede enfáticamente sostener que pese a la pandemia en el país se siguió educando porque hay clases virtuales por zoom, y también están los programas en el canal Encuentro.
Todo lo cual puede ser verdad, pero como ella es irrelevante para resolver los problemas en los que estamos metidos, es simplemente post “verdad”. El gobierno enfatiza lo nimio, pero esconde lo importante. Y así, la opción Vida o Economía se convirtió, como era previsible, en Muerte y Crisis. Sí, como en todos lados, pero con varias diferencias. Diferencia número uno, en proporciones mayores de muerte y crisis que en otros países. Diferencia número dos, habiendo enunciado la superioridad ética y funcional de las medidas tomadas, comparándose livianamente con lo que hacían los otros gobiernos. Y diferencia tres, y fundamental, las comorbilidades estructurales y coyunturales que presenta el país. Estados Unidos puede tener un déficit de 30 puntos. Pero la cuestión no es endeudarte, sino que te sigan prestando. Y ellos no tienen al Jaguareté, tienen a Washington. Lo cual, incluso en las crisis que provoca ese país en el Norte, el mundo se refugia en su moneda.
El gobierno anuncia como un acto épico e ideológico el desendeudamiento, cuando la otra cara de la moneda es que nadie le presta a este gobierno (y menos con lo que está haciendo). El gobierno ya no habla de la pandemia y afirma que está ya la vacuna. Todo lo cual no implica que (uno) no hayamos tenido tantos muertos como los países que más fueron criticados por el kirchnerismo por neoliberales -o sea que privilegiaban la economía a la vida- y (dos) que, naturalmente, luego de que la cuarentena estricta fuese solo cumplida por la economía formal y el lado A de la sociedad, esta quedara destruida y el virus haciendo estragos, obteniendo lo peor en cada rubro.
Y las últimas novedades, solo confirman este rumbo (o no rumbo). Las decisiones duras las está tomando la misma evolución de la crisis, y por eso son más duras y con consecuencias a futuro más graves. El resto es humo, “jueguitos para la tribuna”, o decisiones épicas que en realidad o no tienen efecto o empeoran en nombre de un gobierno progresista el enorme problema de financiamiento de un sistema caduco que tenemos.
El denominado “impuesto a la riqueza” ya tiene media sanción en la cámara de Diputados, y se supone que la mayoría automática en el Senado lo convertirá rápidamente en ley. Flojo de papeles como está, es posible que la Corte Suprema, con sus fallos acomodaticios, lo declaré constitucional. El efecto que tenga sobre la realidad será en el mejor de los casos nulo. Lo mismo el decir que la vacuna estará para diciembre, y ahora decir que estará para marzo. Seguiremos dependiendo del capricho del virus. Mientras tanto, la economía no se recupera, el dólar blue no baja, y retiramos la ayuda a la clase media baja.
El gobierno así sobrevive sin gobernar.
Quizás haya que definir al populismo como esa tendencia a brindar soluciones complejas a problemas simples -que terminan complejizándose-. Y soluciones simples a problemas complejas -que terminan agravándolos.
Luis Tonelli



