Miércoles, 09 Diciembre 2020 12:38

¿Lawfare o Farelaw? - Por Alberto Amato

Escrito por Alberto Amato

 

Lawfare es una síntesis de dos términos ingleses: Ley (law) y guerra (warfare). En otras palabras, el uso de la ley como un arma de guerra. En nuestro país, la hoy vicepresidente Cristina Fernández la usó para hacer saber que se sentía perseguida por el Poder Judicial por razones políticas.

 

La ex presidente está investigada por presunto lavado de dinero en la causa Hotesur y Los Sauces, en otras dos causas la investigan como jefa de una asociación ilícita (el desvío de obras públicas durante su gestión a empresarios allegados a ella y a su familia, y las coimas registradas en los ya famosos cuadernos) y también está investigada por el Memorándum de Entendimiento con Irán, acusada de pretender encubrir a los autores del atentado contra la AMIA.

Esto no es lawfare, son datos. Los voceros de Cristina Fernández han expresado una extraña relación entre esa guerra judicial que pregona la vicepresidente y la fortaleza de las instituciones. Esa ecuación dice que cuanto más débiles son las instituciones, mayor es la posibilidad de que exista lawfare.

Hay otra relación, ignorada acaso, que dice que cuanto más débiles son las instituciones, más inclinación siente el poder político hacia la corrupción, como lo prueba la ola de delitos que sacudió a los gobiernos populistas de esta parte del continente, desde la Venezuela de Chávez y Maduro, hasta el Brasil del Lava Jato.

La mejor forma de garantizar instituciones fuertes es permitirles actuar. Reformas jurídicas, nombramientos de jueces adictos, modificaciones de leyes, elección a dedo de fiscales y procuradores, interpretaciones constitucionales y demás yerbas, todo para borrar el apellido Kirchner del mayor escándalo de corrupción de la historia argentina, parece debilitar a las instituciones.

Eso favorecería el recurso del lawfare, según la curiosa teoría K. El lawfare no existía en la Argentina antes del kirchnerismo, aun cuando ex presidentes y funcionarios debieron desfilar ante los Tribunales. Denunciar lawfare como escudo ante las investigaciones judiciales tiene un riesgo: caer en el farelaw.

Alberto Amato

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