Nadie en esos países fue capaz de pretender plantear una hipótesis de suspensión. Lo que va a estar en juego en la Argentina es tratar de frenar a un oficialismo que permanentemente busca atajos o caminos que conducen a violar las instituciones, presionar al Poder Judicial y hasta tratar de crear una Corte Suprema paralela, alzándose algunas voces de las cercanías del poder que insinúan hasta una reforma del Estado que pueda incluir una reforma constitucional.
Es obligación de Cambiemos actuar con inteligencia, responsabilidad y audacia, dejando para el futuro los temas de candidaturas o liderazgos, manteniendo el valor de la unidad.
Para que todos entiendan, en el Senado se renuevan el 33% de las bancas. Hoy en día la oposición tiene asegurado el tercio que impide cualquier disparate. Y en la Cámara de Diputados se renueva el 50% de sus miembros, lo que plantea el desafío de ampliarlo y establecer una traba firme ante cualquier desviación.
La propia vicepresidenta de la Nación, cuando fue a declarar en una de las múltiples causas por las que está procesada, en forma descomedida y exaltada encaró a los miembros del tribunal manifestando: "Yo ya estoy absuelta". A esto hay que señalar que esa posibilidad la marcará el "proceso judicial" y su sentencia, sea la que sea, será igual que para cualquier ciudadano.
Confiamos en que desde Jujuy hasta Tierra del Fuego y desde Mendoza hasta Misiones ningún ciudadano quiera que haya excepciones a la hora de enfrentar las responsabilidades en el manejo de los fondos públicos. Manejo que ha causado tanto hambre, desinversión y falta de obras, entre otras consecuencias lamentables, y que tienen postergada la salud, la educación, la vivienda y las posibilidades de trabajo de la mitad de los argentinos.
Esperamos que el voto del pueblo que integra la Nación sea capaz de poner esos límites.
José María García Arecha



