Martes, 02 Febrero 2021 01:56

El Cuento de la Buena Pipa – Por Carlos Berro Madero

Escrito por Carlos Berro Madero

Muchos de los que peinamos canas hemos oído hablar del antiguo “cuento de la buena pipa”; aquel donde alguien que se dispone a relatarlo pregunta a un eventual interlocutor si quiere que se lo cuente, y ante una respuesta de su parte del tipo: “sí, o por supuesto”, repite insistente: “no te he pedido que me digas sí o por supuesto, lo que te pregunto es si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa”; y sigue así ante cada respuesta asertiva del oyente, endilgándole la pregunta de marras una y otra vez, hasta que finalmente éste se cansa y se va furioso, sin saber si el cuento existe o es una estratagema para tenerlo en ascuas. 

El gobierno de “los Fernández” está realizando una remozada práctica de este modo de tener en suspenso a la sociedad, para que concentre su atención en su propio cuento de la buena pipa, que nunca sabremos qué vinculación tiene con asuntos que amenazan “relatarnos” usando circunloquios: la situación real sobre el arribo de las vacunas Sputnik o las que fueren; los alcances comprobables de los ITF; las eventuales “bondades” de la nueva ley sobre jubilaciones; los sorpresivos impuestos a las actividades productivas -entre los cuales se destacan los propiciados por “coleta” Bazterra, el secretario de Agricultura que parece formado en la universidad imaginaria de Pelopincho y Cachirula-, la verdadera (¿o encubierta?) actividad de Ginés González García que funge como Ministro de Salud, pero parece un comentador de un club social de barrio después de haber comido un asado, con mucho sueño para expresarse; el Ministro de Economía Guzmán que está “pintado a la acuarela” y nos comunica dos y tres veces por semana lo que piensa del acuerdo “sustentable” con el FMI y resuelve hacer luego lo que le ordena “la” Fernández que preside el Senado, que generalmente tiene poco que ver con lo que anunció antes el discípulo de Stiglitz; el destino final del “impuesto a la riqueza” propiciado por Máximo Kirchner y Carlos Heller, que no se sabe bien dónde tienen “invertido” (¿) su propio capital; los muy activos Camporistas, que levantan sus dedos en “V” invariablemente, saludando quizá la victoria de alguna merluza escapada de las garras de los pescadores japoneses que siguen depredando nuestras aguas territoriales como si nada; y, en fin, los discursos de entre casa del “otro” Fernández y actual Presidente, que se desdice por la tarde de lo que anunció por la mañana.

Más que un gobierno que pueda ser sometido a un control de calidad y aptitudes personales, estamos en presencia de actores de un circo (¿para “todes”?), donde también actúan Victoria Donda, ofreciendo cargos a empleadas domésticas a quienes no desea pagarles el despido cuando corresponda; Felipe Solá que no pierde ocasión para dirigirse oficialmente a algún país “amigo” y ametrallarlo con alguna frase “made in 1945”, similar a las del General Perón cuando abogaba por la “tercera posición” (que nunca sabremos si se refería quizás a alguna regla desconocida del kamasutra, por su complejidad discursiva); y finalmente el lote de fanáticos que los rodean, que son (entre otros muchos): Eugenio Zaffaroni, para quien el delito puede ser o no parte de un “lawfare” según se mire; Hebe de Bonafini, nuestra “madre putativa”; Gildo Insfrán el jeque reinante en el “sultanato” de Formosa; Oscar Parrilli, el “pe…udo” (Cristina dixit) que no oye o no entiende bien cuando le hablan; Luis D´Elía, el asaltante de comisarías; Julio De Vido, el comprobado “arquitecto” de la corrupción kirchnerista; el “imprentero”.

Boudou a quien finalmente se le conoció un domicilio verificable que le asignó la justicia para su detención; Daniel Scioli, el ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires que confirmó con su ineficiencia el eterno “statu quo” de la miseria en dicha provincia; Eduardo Valdés, el “amigo” (¿no tan amigo?) del Papa Francisco, que no se sabe si es algo más que un mero “battidore libero puff”, etc.etc.etc.etc.etc.

Esperamos que la Real Academia no nos censure por una repetición gramatical inadecuada que pretende alcanzar a “todes” quienes nos regalan sus “genialidades”, que lamentamos no incluir en estas líneas (les pedimos disculpas), porque no creemos que alguien tenga paciencia suficiente como para leer el “directorio” completo.

La cierto es que desde 1945 –o algo así-, los argentinos independientes que no creímos en Perón “ni hasta ahí” –como diría un adolescente-, oyéndolo arengar con el “enfardamiento” y/o la supresión de 5 opositores por cada uno de los que eran supuestamente “atacados” por su lealtad al régimen totalitario de la época, estamos esperando que el peronismo (alguna vez menemismo, hoy kirchnerismo), nos explique cómo termina su propio cuento de la buena pipa.

Por si acaso se les ocurra a algunos “K” zamparnos una parrafada al respecto, les decimos que lo que estamos viendo a nuestro alrededor (ellos también, por supuesto, aunque no lo admitan), es más miseria y más delincuencia; más empresas que se van del país; más adolescentes que aplican formularios para radicarse en países desarrollados; más sindicalistas ricos viviendo en mansiones tipo “Bill Gates”; más políticos sin haber cursado el colegio secundario vistiendo ropa cara, repitiendo consignas vacías a troche y moche; más empresarios que cambian de vereda para arroparse en los brazos del poder y hacer pingües negocios personales.

En fin, un panorama desolador -nacional y popular, por supuesto-, con el mismo “sabor a nada” inmortalizado por la música y letra del lindo bolero de Palito Ortega, que canta su extrañeza por un amor perdido, y debería movernos a preguntar como él: “¿qué nos sucede últimamente…?”

Porque a esto hemos contribuido entre todos, dejando que los propulsores de supuestos “consensos” -que no son tales-, nos digan finalmente después de oír nuestros reclamos, algo así como: “si te viene bien, bien; y si no, también; en todo caso, juntá los votos necesarios porque por ahora vamos ganando la carrera”.

¿Alguien ve las cosas de esta manera? Si es así, no se nota. ¿Alguien cree que vamos camino al progreso de esta forma?

Por las evidencias a la vista, parecería que sí. Muchos más de los imaginados.

¿Alguien está genuinamente interesado en pensar “en grande” y dejar de “empollar” sus intereses personales? Parece que no.

¿Alguien acepta con humildad y realismo que, si fuimos ricos alguna vez, hicimos luego todo lo posible para llegar a pobres? Parece que no.

¿Alguien cree sinceramente que el problema no es una mal llamada “grieta” sino la falta de una auténtica y sana?

¿DIVERSIDAD para discutir un proyecto común? Parecería que no.

¿Alguien cree que se construye SOLO sobre el “consenso” de corte populista, desechando la construcción de mayorías que surjan finalmente del “disenso” en los términos de la ley y la constitución? Por desgracia, parecería que sí.

Por el camino que vamos, algo es seguro: estamos viajando raudamente y sin escalas al “País de nunca jamás” (Neverland), esa isla ficticia de la obra del escritor escocés J.M. Barrie, donde conviven piratas, indios, sirenas y hadas.

Quizá sería bueno aplicarnos pues, más pronto que tarde, la sugerencia bíblica: “Lázaro, levántate y anda”. Porque ante lo trágico que se ve el futuro, merced a las fantasías conceptuales del kirchnerismo, lo mejor sería preguntarnos desde ahora mismo qué vamos a hacer al respecto.

A buen entendedor, pocas palabras.

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