Jueves, 01 Julio 2021 12:42

Corea del Centro no existe - Por Luis Tonelli

Escrito por

 


A los argentinos nos gusta la naturaleza. Por eso naturalizamos en su momento la violencia política, luego el terrorismo de Estado, la corrupción, la pobreza y la desigualdad galopante. Y ahora, hemos naturalizado a la víctima del COVID. No tenemos vacunas, las cuarentenas fueron siempre imposibles, y volvimos a darnos besos babosos. Aunque todos tengamos un pariente muy cercano o un amigo que se lo llevó la pandemia, muchísimos conocidos contagiados y que se están contagiando

 

Durante meses asistimos a la programación de la muerte en vivo y directo, paradójicamente. Desde un encierro preventivo letal, contábamos a las víctimas con los dedos de la mano, y nos aterraba que, de un día para el otro, se pasara de 10 a 13 víctimas fatales.

 

Hoy, en pico de contagios y muerte, el gobierno capta este cansancio, y se aprovecha organizando un homenaje a las víctimas del COVID, al que habría que agregarle “las futuras también están incluidas”. El gobierno capta esta “naturalización”, porque para las avivadas siempre han sido rápidos, y hace el acto intentando “cerrar el tema”. Las víctimas ya tuvieron su fiestita. Si se siguen muriendo, cosa de ellos.

Claro que cerrar un tema es abrir otro, y vamos a ver si llega la temida variante Delta y como nos pega, para poder cerrarlo efectivamente-. Y el candidato natural a hacerlo es la economía, con su principal afectado: la clase media baja, con sus negocios quebrados y completamente desamparados, sobreviviendo por algún ahorro, por el integrante de la familia que tiene trabajo, y por una brutal caída de lo que solían consumir.

Todos estamos en coma inducido, que más que vivir es sobrevivir, y gracias a eso, los dólares por ahora alcanzan para bancar su demanda. Eterno problema argentino, que cuando se desmadra se lleva puestos presidente. No el hambre, no la pobreza, no la inseguridad sino, nuestro verdadero artículo de primera necesidad: el dólar.

Ponerlo en órbita siempre fue un privilegio de los gobiernos peronistas y el gran legado que les dejaron a sus sucesores, que se quemaron con la brasa al rojo vivo. Pero el gobierno parece recién haberse percatado que un sector de sus votantes pertenece a la clase media baja castigada. Son lo que ante la “radicalización del populismo” migraron primero hacia la UNION PRO de Francisco De Narvaez y luego al Frente Renovador de Sergio Massa. Y luego, acompañaron a Massa (o Massa los acompañó) en su regreso a la sociedad con CFK.

Un tema importante aquí. Hasta ahora (lo que no significa que se siga dando en el futuro en una sociedad, pero que hay grandes probabilidades de que ocurra), vamos a decirlo coloquialmente, los peronchos no votan a los gorilas, y los gorilas no votan a los peronchos.

Pero dentro de cada modo partidario, hay un sector que es más leal a su oficialismo y otro que es más díscolo y puede negarle el voto, lo que se confunde con el rótulo de moderados.

Primera regla que se sigue de esto. Si hay dos modos, con divisiones internas, cada modo tiene la mitad de los votantes, entonces las elecciones las gana el modo que no se divide y las pierde el modo que se divide. Si los dos van divididos, moneda en el aire, como pasó en el 2003. Si los dos van juntos (ya sea al principio, o amuchados por nuestro sistema electoral que al final te obliga a decidir si es uno o es el otro en nuestro peculiar ballotage) es también moneda en el aire, como fue la elección del 2015 en la que Macri se impuso a Scioli por nada.

Segunda regla: Los votantes peronistas no votan a no peronistas, pero si pueden votar alguien que parezca equidistante a esa distinción, como Sergio Massa que obligados sus votantes a colocar un sufragio en la urna  por Macri o por Scioli, se dividieron miti y miti.

Pero en provincia de Buenos Aires, el Frente Renovador fue casi todo peronista. Si el peronismo perdió en el 2015 fue por estar dividido. Al juntarse en el 2019, todo el voto de Felipe Solá, candidato a gobernador por Sergio Masa en el 2015 no tuvo empacho de votar a Kicillof.

Por eso, por un lado, todas las medidas últimas del gobierno que van dirigidas a ese sector (alivio impositivo, tarifario y vuelta a la presencialidad). Y por el otro, Florencio Randazzo anunció que se presenta como candidato por fuera al Frente de Todos, tratando de ser el padre para tantos votantes huérfanos.

De este modo, el voto que puede sobrepasar la grieta es casi insignificante. Lo que es lo mismo que decir que no existe Corea del Centro. Pero si existe Norte.

Luis Tonelli

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…