¿Alberto Fernández dijo ayer que hicieron todo bien? En un acto electoral en Lomas de Zamora les dijo en la cara a los adultos mayores que su gobierno los privilegió a ellos. ¿Tanto descaro, presidente?
¿Tanto descaro tiene para ignorar el vacunatorio VIP, donde primero se vacunaron ustedes y después empezaron a vacunar al resto? ¿Si no hubiera saltado el escándalo del vacunatorio VIP, toda la oligarquía gobernante estaría vacunada mucho antes que todo el mundo?
Las vacunas que no llegaron, los testeos que no se hicieron, la cuarentena más larga del mundo, la economía arruinada, la militancia y la partidización de vacunas, el discrecional reparto de las dosis a gremios o militantes de La Cámpora en territorio bonaerense y el montaje de vacunatorios paralelos con fines políticos.
Hicieron mucho mal. Lo que tenían que hacer bien, lo hicieron muy mal. Pero hacerlo mal podría haber sido disculpado o entendido si no hubiera estado la soberbia, la ausencia de empatía, el dedito acusador, la comparación prematura con otros países y la falta de consistencia de un ministro que ya no es tal y que sigue desparramando su bochornoso tono socarrón por el mundo. Hablo de Ginés González García y las imágenes en las que se lo ve despatarrado tomando un vino en Madrid o un trago en Málaga.
Argentina tiene 100.000 muertos y ni un pedido de perdón. A los que les cuesta pedir perdón, generalmente les cuesta recapacitar sobre los hechos. Si no se recapacita sobre los hechos, difícilmente se corrijan los errores. Si no se corrigen los errores, solo queda el empecinamiento terapéutico que es muy propio de Cristina Kirchner y el sistema político kirchnerista.
Alberto Fernández se entregó a ese sistema político y entregó también la expectativa que había generado en el comienzo de la pandemia de coronavirus.
Allí está Carla Vizzotti en el Reino Unido, tratando de que AstraZeneca cumpla el contrato. Ahí están planteando ahora que tal vez con Sinopharm o Moderna puedan vacunar a 300.000 chicos de entre 12 y 18 años con comorbilidades. Los padres vuelven a una campaña en estos próximos días.
Fernández se jactó ayer de haber conseguido las vacunas. Si, ahora empiezan a llegar. Estamos en julio. Ya la vacunación que están celebrando como un gran mérito para septiembre no corre. Cambió el paradigma. Europa sabe claramente que tiene que vacunar con dos dosis. Argentina está superando apenas el 11% de los vacunados con dos dosis.
Todo mal y todo tarde. Lo que no hicieron mal, lo hicieron tarde. Recordemos a aquel soberbio Alberto Fernández planteando el año pasado que prefería tener “10% más de pobres y no 100.000 muertos en la Argentina” porque “de la muerte no se vuelve y de la economía se vuelve”.
Cuando los números se le empezaron a complicar, se olvidó de las comparaciones. Quedamos mal con Chile, con Suecia y con Cataluña. Cuando al profesor se le acabaron las filminas, se acabó el pizarrón y se acabó el profesor. Se acabó el trío pandemia. Se acabó la amistad con Horacio y Axel.
A Rodríguez Larreta y a la ciudad de Buenos Aires le metieron una puñalada trapera. ¿Nos acordamos de todo lo que pasó o una especie de niebla mental política nos ha quitado los recuerdos frescos?
Pablo Rossi



