Miércoles, 06 Octubre 2021 11:00

La renuncia de Highton y las aspiraciones de Cristina - Por Carlos Mira

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La renuncia de Elena Highton de Nolasco a la Corte Suprema de Justicia introduce un factor adicional a la particular inestabilidad que caracteriza este momento de la Argentina que transcurre entre las elecciones PASO, que el gobierno perdió estrepitosamente, y las elecciones de medio término del 14 de noviembre.

 

No hay dudas que en lo inmediato el gobierno no puede hacer nada para llenar esa vacante. El proceso que constitucionalmente se necesita para elegir un candidato sobrepasa los tiempos electorales. 

Pero del kirchnerismo puede esperarse cualquier cosa, de modo que todo el arco opositor debería estar atento a la concreción de un disparate.

No sería extraño que, por ejemplo, el gobierno propusiera rápidamente a Alejandra Gils Carbó para ese cargo. Quien fuera la Procuradora General en el gobierno de Cristina Fernández fue una obediente ejecutora de las políticas de impunidad y persecución que forman parte del eterno plan de la comandante de El Calafate.

La suerte de la libertad ambulatoria de la actual vicepresidente va a depender, en última instancia, de la Corte Suprema. Los múltiples juicios que pesan sobre ella, un día van a terminar en el más alto tribunal y si la jefa del kirchnerismo ve una oportunidad de moldear la composición del tribunal que la terminará enviando a su casa o a la cárcel, no la va a desaprovechar.

La designación de los jueces la realiza el presidente de la Nación con acuerdo del Senado, sobre la base de una terna integrada por candidatos seleccionados en concurso público por el Consejo de la Magistratura, órgano de composición multisectorial, a quien corresponde el control directo de los jueces y la administración del Poder judicial.

El Presidente de la Nación, de acuerdo a las facultades que le otorga el artículo 99, inciso 4 de la Constitución Nacional, nombra a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de la Nación con acuerdo del Senado por dos tercios de sus miembros presentes, en sesión pública convocada al efecto.

Si Cristina Fernández quisiera meter mano rápido frente a esta oportunidad, no podría eludir el concurso público, la publicación de edictos de la terna, la elección del presidente y el sometimiento a los votos de los 2/3 de los senadores presentes.

Este último dato es muy importante y debería ser un mensaje claro para la oposición: la cuenta de los dos tercios de los senadores se hace sobre la base de los que están presentes. El kirchnerismo no tiene los 2/3 del Senado pero podría tener quorum y dos tercios de los presentes si se produjera alguna fisura en la oposición.

Los antecedentes de que disponemos en cuanto a la pretensión de designar un Procurador General hacen suponer que JxC va a permanecer monolítico frente a esta posibilidad, pero no está de más recordarlo.

Highton de Nolasco siempre tuvo una relación privilegiada con Alberto Fernández. Llegó al lugar que ocupó hasta hoy justamente por ser cercana al entonces jefe de gabinete de Néstor Kirchner, a través de quien fuera la socia histórica del actual presidente, Marcela Losardo, que fue discípula de la jueza en la facultad.

Su inesperado alejamiento (luego de que presentara un recurso contra las nuevas cláusulas de la Constitución agregadas en la reforma del ’94 sobre una edad límite para los jueces establecida en 75 años, siguiendo el camino del juez Fayt) no deja de llamar la atención.

La oposición debería estar atenta a todo movimiento que haga el kirchnerismo con ese lugar. Desde ya no debería hacer lo mismo que está haciendo (o que aparentemente quiere hacer) con el nombramiento del Procurador General.

Allí, el presidente había designado a Daniel Rafecas. Este juez -que fue quien mandó archivar la investigación de Alberto Nisman sobre los delitos cometidos por la entonces presidente Fernández de Kirchner en relación al atentado a la AMIA, sin siquiera ordenar la producción de las más de 90 medidas de prueba sugeridas por el fiscal- fue objetado en apariencia por la vicepresidente que quería allí al socio de Horacio Verbtisky.

Sin embargo, la aceptación de Rafecas como un mal menor (que es, en apariencia, el argumento que la oposición utiliza) sería un error de dimensiones colosales. Rafecas es un caballo de Troya: en su interior vienen todas las facturas que ese funcionario le debe al kirchnerismo.

Este tipo de maniobras no son inusuales en las modalidades de Cristina Fernández: ya lo hizo una vez proponiendo a Daniel Reposo como candidato a la Procuración sabiendo que se trataba de un personaje que de ningún modo pasaría el filtro del Senado. Como, efectivamente, lo que terminó ocurriendo en las audiencias de confirmación fue un verdadero papelón, la entonces presidente –en un gesto “buenista”- retiró el pliego y casi puso a la oposición en la “obligación” de votar favorablemente a Gils Carbó que era la candidata en las sombras que la presidente siempre había querido. Ya sabemos lo que ocurrió después con el desempeño de Gils Carbó.

JxC no debería caer en la misma trampa ni con el caso Rafecas ni, mucho menos, con cualquier zarpazo que el oficialismo intentara dar para hacerse del lugar en la Corte que está dejando Highton de Nolasco.

Si algo le faltaba a esta transición electoral de la Argentina era este ingrediente surgido casi de la nada.

Carlos Mira 
https://thepostarg.com/editoriales/la-renuncia-de-highton-y-las-aspiraciones-de-cristina/#.YV3B39rMI2w

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