Viernes, 11 Febrero 2022 11:58

Renunciar a los honores (pero no a las cajas) - Por Luis Tonelli

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Desde por lo menos la huida del peso que el triunfo en las P.A.S.O: de 2019 por la presidencia, dio como ganador al Frente de Todos, es que Alberto Fernández sabe que su principal problema es la falta desconfianza de los mercados, que como sabemos, tarde o temprano provocan la desconfianza de la gente, y hasta la revuelta social. Las dos grandes crisis, las del 1989 y la del 2001 comenzaron primero en que el país se quedó son dólares, y recién allí se intentó la Toma de la Bastilla.

Sin embargo, pese a conocer el origen de sus problemas, el gobierno se ha empecinado en seguir aumentando la brecha de credibilidad y generar cantidades industriales de incertidumbre. Ante una de las pocas decisiones reales de este gobierno aspaventoso pero ineficiente, el Acuerdo con el FMI, ni más ni menos, un señor de apellido Kirchner, e hijo de su madre, a la sazón, vicepresidenta Cristina Fernández, conocido como Máximo, renuncia alegremente a la presidencia de la bancada del Frente de Todos por desavenencias sobre el entendimiento que debería llegar a un acuerdo con el FMI, que ante la falta de dólares es el único salvavidas que queda. 

Cerrar con el Fondo es entregarle el volante de conducción del gobierno a un intelectual orgánico ortodoxo, que puede decir que no a las demandas cuando el gobierno no quiere, no puede o no sabe hacerlo. Ir al Fondo es necesitar que alguien diga NO porque el Gobierno no lo puede hacer. Y la crisis, es la forma más brutal del NO, cuando ni siquiera el Fondo pudo hacer sentar sus reales.

La pregunta que se hacen los mercados no es si va a haber Acuerdo, porque lo descartan, ya que no sería el incendio. Si no, saber si la Argentina va a cumplir luego de su firma, con las condiciones trimestrales que le impone. Tres meses es un tiempo muy corto para hundir inversiones, así que uno puede augurar que el acuerdo con el FMI no va a generar un tsunami de inversiones, pero si permitiría calmar a los mercados.

Lo que queda claro es que peronismo es conducción, y cuando no hay condición el peronismo es muchos peronismos. La conducción siempre es una promesa de triunfo. Pero hoy CFK es garantía de pintar votos y Alberto de sobrevivir sin gobernar, ya que debe hacer continuamente malabares parar mantenerse en la cuerda floja. ¿Y entonces? Cada cual atiende su juego, y el Estado es el estado de naturaleza cuando precisamente el Estado existe para terminar con el estado de naturaleza.

Uno puede suponer que la abstención de Máximo y de algunos de sus compañeros se parece a la que los que se cuelan en la cancha. No quiere para los costos, pero si disfrutar sus beneficios. Lo interesante es que con esa decisión Kirchner Jr. ha logrado generar mucha más incertidumbre, y con eso, más necesidad del Acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Así han renunciado a los honores, pero no a las cajas.

Quizás la forma que ha encontrado el peronismo para subsistir es estar fragmentado. Ahora sobrevivir sin gobernar puede ser peligroso, cuando los nubarrones de una crisis muy importante han aparecido hace rato en el horizonte.

Luis Tonelli

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