No es cierto, ¡no hay dos países! El error se repite a diario de los dos lados de la grieta: “Ellos o nosotros”, subrayan con convicción y fanatismo varios de los más encumbrados representantes de una pugna ridícula y falsa. No hay que dejarse llevar por esta antinomia que nos conduce a los momentos más oscuros de nuestra historia, como lo fue la de la Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires entre 1852 y 1860.
Dos países son Corea del Sur y del Norte, después de la Guerra en 1953; Alemania Occidental y la Oriental, tras la Cortina de Hierro en 1946 y hasta su reunificación en 1991; España, entre 1936 y 1939; o la Unión Americana y la Confederación en los tiempos de la Guerra Civil de los Estados Unidos.
Argentina es una sola. Hay un 70 por ciento que, claramente, quiere vivir en una república democrática con Poder Judicial independiente y un 30 por ciento -declinando- que todavía sigue los dictados destemplados de Cristina y sus seguidores.
Pronto, la ecuación será 90 y 10. El fracaso de la agonizante propuesta oficial es manifiesta y concluyente. Claro que 13 millones de argentinos en todo el país es mucha gente y el millón de movilizables mete mucho miedo. Pero el peor de los errores es caer en la trampa de identificar mal el problema.
En un núcleo de 15 millones de habitantes -Gran Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires-, vimos el fin de semana un episodio protagonizado por no más de dos mil militantes, y un grupo de irresponsables dirigentes que los fogoneaban, después de una semana de convocatorias constantes encabezadas por la propia Cristina.
El mundo nos está mirando con atención. Argentina ha protagonizado muchas insensateces en los últimos 50 años (genocidio, hiperinflación, default, Guerra de Malvinas, grieta), pero sigue teniendo una infraestructura productiva óptima: energía, combustibles, minería y una agro-industria de alta competitividad y eficiencia, sumado a una población de excelente calidad humana.
Una propuesta de unidad nacional, integración regional y apertura al mundo tendrá mayoría parlamentaria en el próximo gobierno y apoyos de gobernadores, sociedad civil, sindicatos y organizaciones agrarias.
Esta amplia mayoría contará con el consenso de sectores que, todavía, no se animan a romper con el núcleo duro del Cristinismo, pero que ya saben que sus planteos son inviables.
Mantengamos la calma y la confianza en la sabiduría de la inmensa mayoría de los argentinos. La sensatez prevalecerá.
Diego Guelar


El error se repite a diario de los dos lados de la grieta: “Ellos o nosotros”, subrayan con convicción y fanatismo varios de los más encumbrados representantes de una pugna ridícula y falsa