Martes, 31 Octubre 2023 10:48

De Granada al Obelisco – Por Mariano Caucino

Sobre el cierre de la campaña electoral que signaba el retorno a la vida democrática, un hecho en la escena internacional concitó la atención cuando, en aquella última semana de octubre de 1983, los Estados Unidos invadieron la isla caribeña de Granada.

Llamada a despertar controversia global, la decisión de la Administración Reagan pareció ser la respuesta al sangriento golpe de Estado de inspiración cubana en el que pocos días antes fueran asesinado el primer ministro Maurice Bishop y miembros de su gabinete.

El mundo atravesaba entonces uno de los momentos más álgidos de la Guerra Fría. Dos días antes, los EEUU habían recibido un duro golpe en los atentados en Beirut (Líbano) que costaron la vida de más de doscientos marines norteamericanos.

Pero la invasión a Granada resultaba imposible de ocultar ciertas circunstancias. Porque, de pronto harta del régimen local, la población apoyó la intervención. La que se llevó adelante mediante una operación en la que junto a Washington se alinearon otros seis estados caribeños como Barbados, Jamaica, Dominica, Santa Lucía, St. Vincent y Antigua, los que proveyeron tropas para luchar contra los soldados cubanos apostados en el país.

Pero al mismo tiempo, naturalmente, a lo largo del globo se extendió una ola de condena ante lo que fue visto como un acto imperialista. Al punto que Granada se constituiría en el único asunto frente al cual Margaret Thatcher y Reagan asumirían posiciones contrarias.

Bishop era en rigor -al menos hasta su derrocamiento y asesinato- un militar tercermundista cercano al régimen de Fidel Castro. Al punto que había firmado un protocolo militar secreto con el Kremlin, años antes. De acuerdo con Ilya Prizel, en su obra “Latin America through Soviet Eyes. The evolution of Soviet perceptions during the Brezhnev era 1964-1982”, el acuerdo permitía a la Unión Soviética utilizar la isla como base para sus vuelos de reconocimiento.

Pero los hechos brindaron la oportunidad para que Moscú se diera el lujo de condenar la violación de la soberanía de otro Estado, cuando habían transcurrido apenas cuatro años desde la invasión soviética a Afganistán.

Rodolfo Terragno ofreció poco después una explicación de los hechos: "Reagan fue ungido en 1980 con un mandato: resucitar el poder de aquel imperio que emergió de la Segunda Guerra Mundial y que, a partir de su humillación en Vietnam, había iniciado una prematura decadencia”. En su obra “Memorias del Presente” (1984), explicó que a Reagan sus compatriotas no lo habían elegido para honrar el derecho internacional “sino para que impusiera la voluntad de Estados Unidos. Al invadir Granada y remover un alfiler rojo del planisferio, Reagan sintió que estaba ejecutando aquel mandato."

En la Argentina, el saliente gobierno militar condenó la invasión. Lo hizo a través del canciller Juan Ramón Aguirre Lanari, quien exigió la aplicación de la Carta de la OEA que establece la inviolabilidad del territorio de los Estados miembros.

En tanto, a miles de kilómetros del Caribe, con dos actos masivos, ambos en la avenida 9 de Julio, cerraron la campaña la UCR y el PJ. El día 26 y el día 28, respectivamente, Raúl Alfonsín e Italo Lúder congregaron las que probablemente hayan sido las mayores concentraciones de toda la era democrática.

En el acto radical hablaron, entre otros, además de la fórmula presidencial, Alejandro Armendariz (postulante a la gobernación), Jesús Rodríguez (presidente de la Juventud) y Fernando de la Rúa (candidato a senador por la Capital). A Alfonsín lo acompañó buena parte de la "cultura", o los sectores "bienpensantes", como serían catalogados críticamente.

Dos días antes de la elección apareció una solicitada firmada por “hombres y mujeres de la cultura con Alfonsín”, que luego ocuparon cargos en el área de cultura, educación y medios de comunicación estatales. Entre otros figuraban Marcos Aguinis, Juan José Sebreli, Santiago Kovadloff, Hugo Gambini, Manuel Antín, Oscar Barney Finn, María Luisa Bemberg, Marta Lynch, Les Luthiers, Astor Piazzolla, Landrú, Quino, Juan Carlos Duval, Fabiana Cantilo, Miguel Abuelo, Charly García, María Rosa Gallo, Pepe Novoa, Nito Mestre, César "Banana" Pueyrredón, Diana Maggi, Miguel Mateos y Daniel Grinbank, entre otros.

En el acto peronista, el clima no pudo ser más diferente. El candidato a gobernador Herminio Iglesias incendió un ataúd con la leyenda “UCR R.A. Q.E.P.D.”, un episodio quedaría en la historia como una de las mayores imprudencias de todos los tiempos y sería señalado como la causa determinante del triunfo radical.

Por supuesto, la mera quema del cajón no explicó el triunfo de Alfonsín. El que probablemente haya sido la consecuencia de su habilidad para interpretar la demanda colectiva de democracia e institucionalidad en la hora final de la larga dictadura inaugurada en 1976.

Otros hechos, de pronto insignificantes, terminarían de colorear el anecdotario del acto del PJ. En medio del tumulto, Luder pretendía llegar al palco en automóvil pero al no poder hacerlo por la cantidad de personas que se habían congregado, tuvo que avanzar a pie, rodeado de custodios. En el camino, perdió un zapato.

Antonio Cafiero recordó: “La llegada de Luder al palco estuvo llena de avatares porque tuvo que soportar los empujones de la gente que pugnaba por abrazarlo, cosa a la que él no era muy afecto. Mientras tanto, Bittel transpiraba copiosamente e intentaba subir por la escalinata, insultando a todos los que se ponían en su camino (…) Luder era el único orador del acto. Vio la multitud y se convenció de que ganaba…”

En tanto, dos días antes del comicio, el PEN había dejado sin efecto el Estado de Sitio en todo el país. La medida regía desde el 6 de noviembre de 1974. Ese mismo día 28, se sancionó el decreto 2776/83 por el cual se privatizó Canal 9 adjudicándose el mismo a Alejandro Romay, José Scioli y Héctor Pérez Picaro. Con excepción de Canal 9, todos los demás canales de televisión permanecerían en manos del Estado hasta su privatización en 1989.

Pero esa es otra historia.

Especialista en relaciones internacionales. Ex embajador en Israel y Costa Rica.

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