Viernes, 16 Agosto 2024 12:06

Megalómana y patética - Por Rubén Lasagno

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La ex presidente condenada por corrupción, Cristina Fernández, declaró como testigo en el “atentado de los copitos” y todo fue transformado en un show de baja calidad (y poca gente) que acompañó a la declarante, cuestión que se puede entender porque ya no hay plata del Estado para movilizar a miles desde los barrios, a través de los punteros del conurbano que los extorsionaban con lo pagarle los planes si no asistían.

Lo interesante, es resaltar la capacidad que tiene la viuda para reconvertir la verdad, distorsionar la realidad y transformar su insignificante, quemada, gastada y cuestionada imagen pública, en la protagonista de la escena, que como buena megalómana que es, lleva a las situaciones, por más alejadas de su centro de gravedad que se encuentren (caso Fabiola) a que se constituyan en el epicentro donde, obviamente, siempre está ella. 

Es en ese contexto donde Cristina Fernández, tras decir una serie de sandeces sin sentido ni interés de reproducción, corrió de la escena los delitos cometidos por su elegido, Alberto Fernández y se puso ella en el lugar de la mujer golpeada y maltratada, describiendo un forzado paralelismo entre el tratamiento que le dio la prensa cuando estaba en funciones en la presidencia y cometía innumerables delitos desde la función pública, se colocó en víctima de esos ataques y especialmente con la caricatura extraordinaria del “Menchi” Sabat donde aparece con un ojo morado, como metáfora del asedio que sufría por parte de la justicia, debido a los delitos cometidos durante su presidencia y prácticamente en el discurso ante la justicia, quitó a Fabiola del rol público y se puso ella en víctima.

Y concatenando la irrealidad armada sobre su rol de víctima de los machirulos, como tan bien calificó a los periodistas críticos, cuando ella misma puso en el poder al machirulo mayor, Cristina Fernández, encendió el relato atroz del sospechoso “atentado” que sufrió en manos de “Los Copitos”, un absurdo hasta en el nombre de la banda berreta formada por cuatro adictos que ni siquiera llevaban el arma cargada y comenzó a blandir las acusaciones más locas y que podríamos decir “autorreferenciales” si tenemos en cuenta lo ocurrido durante sus nefastos gobiernos.

“Los que nos oponemos a la entrega del país, nos quieren eliminar con un tiro o con una sentencia”, dijo la megalómana como si ella fuera tan importante y soltó la frase “Es un juicio a los autores materiales (referenciando a los copitos), faltan los intelectuales, los financiadores. El Partido Judicial protegió y sigue protegiendo a quienes tuvieron que ver en este atentado”, señaló.

Casualmente, nosotros decimos y pensamos lo mismo, referido al asesinato del Fiscal Alberto Nisman, ocurrido durante su gobierno, desde donde se encargaron de demoler pruebas, desviar la investigación y destruir la causa. Y allí si hubo un atentado en serio y concreto, a tal punto que se produjo un magnicidio que a tantos años nadie tiene idea, no ya de los autores intelectuales (aunque lo sospechamos) y mucho menos de los autores materiales.

Por todo lo dicho, las declaraciones de esta mujer megalómana, patética y condenada por corrupción en la función pública, no tiene ningún valor y por el contrario, cuando intente aparecer como madre putativa de algún candidato descentrado como Alberto, Massa o quien ella crea con el que nos puede volver a encajar, aquí estaremos para descubrir los trucos sucios y sus mentiras flagrantes.

Rubén Lasagno

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