Martes, 03 Septiembre 2024 10:01

¿El narcisismo liberalista es anárquico? – Por Roberto Rodríguez Vagaría

Milei:  Uno de los problemas más serios de la convivencia social es el que plantean los NARCISISTAS(una variante de la personalidad tóxica del "primero yo").

Ya sea con el fundamento de la belleza, de la inteligencia o de la formación y aun del patrimonio y/o riqueza. Incluso careciendo de cualquiera de esos atributos es bastante corriente encontrarse con esa suerte de HIJOS ÚNICOS EN FAMILIA NUMEROSA, como caractericé a algunos dirigentes universitarios del segundo quinquenio de los 60 y primeros de los 70. Es parte, muchas veces, de la esencialidad del líder político sectario, unipersonal, místico y fanatizado en relatividades.

La Democracia si no se funda en la relatividad de las propuestas propias está condenada a no hallar síntesis.

En el caso concreto, o estamos ante una falla sistémica del método de Segunda Vuelta(que no abarca a legisladores, concejales, intendentes, gobernadores) o no se ha comprendido en el gobierno el verdadero significado de aquel voto de noviembre 2023. Un voto para IMPEDIR más q un voto PARA PERMITIR.

No hablamos de ilegitimidad, sino de legitimidad para negociar con afines, en una escena de empate social y político, buscando avanzar en coincidencias mínimas y máximas, que ofrecen los Programas pre escritos.

La historia de la zoología y aún la del Flautista de Hamelin(1.204), nos habla de la importancia de las RATAS en las relaciones impersonales, como para tomar experiencias de hechos del pasado ejemplarizador y nada ejemplar. Aquellas escaramuzas de Hamelin y las derivaciones impensadas a las q se llegó por la insistencia en la necedad y la intransigencia.

El error del presidente Milei es hacer vanguardismo con su propia tropa; es negociar a partir de NO tomar en cuanta algunas coincidencias necesarias de un amplio espectro de la sociedad y pensar que las imágenes internacionales son más decisivas que las realidades internacionales de cooperación efectiva. Tener en cuenta los inevitables Intereses Nacionales y su COMPATIBILIZACIÓN con los de otros Estados. De eso se trata cualquier política exterior. No de las imágenes personales de un tipo de personalismo.

El "Tamaño Relativo" de los Estados juega un papel central, frente al atractivo de una personalidad con liderazgo. La personalidad atractiva de Fidel Castro no pudo sacar a Cuba del monocultivo y la pobreza.

Lo peor del narcisismo del líder en el sistema democrático es que destruye la capacidad de negociación de los dirigentes que no forman parte de su partido, ni de su alianza, ni del oficialismo. Lo peor es que puede destruir el método razonable de hacer oposición constructiva y solo deja espacio para los enemigos de las soluciones posibles y necesarias, de la eterna anomia argentina de lo q es malo tenerlo por bueno, lógico y útil. Él mismo está sentado en la Rosada, porque fueron INEFICACES las soluciones para Causas Justas ideadas a partir de 1945 y que se llevaron puestas nuestras vidas políticas.

Un narcisista termina por convertir sus propuestas en conversaciones de peluquería para teñidos y comentarios de entrepiernas. 

Esta advertencia no es para el oficialismo solamente, ni para los oportunistas dedicados a temporadas de oposición en el infierno de Rimbaud, sino para los que tienen obligación de síntesis desde la oposición y el entramado social.

Semejante narcisismo requiere de mayor inteligencia opositora, no de mayores facilismos retóricos, de argucias de sensiblería, sino de compromiso con la realidad: la presencia siempre del abismo en el Sherpa bien templado; la elección del sendero en el caso del monte.

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