Como si esto fuera poco Byung-Chul Han se preocupa por el tiempo, su dispersión, sus cambios y llega al extremo de señalar la desaparición de los objetos reales anticipados por la información; les llama “no cosas”.
Puesto en otros términos conocemos las consecuencias antes que las causas que las provocarán o provocaron. Si miro una estrella veo la luz que fue producida por un objeto ya inexistente. Velocidad y espacio se entrelazan y finalmente pueden colapsar si llegamos a igualar o superar la de la luz. Aparece A. de Lavoisier y allá por los70, pero del 1800 dando el punta pié inicial a la química.
En realidad podríamos decir que la asocia a la física y la astronomía con otra de esas frases que dejan la marca de un acontecimiento: “En el universo nada se crea ni se destruye, todo se transforma”. Estábamos contentos con los griegos, los árabes, y con las figuras del seleccionado, cuando surgen del semillero de las inferiores (diría un relator futbolero) Newton, Einstein, Heisemberg, Böhr y Gödel que señalan las transformaciones, la “liquidez” pero solo pueden teorizar sobre sus causas y generan una disyuntiva epistemológica.
¿Cómo saber si algo existe, si es real más allá de nuestra observación y sus capacidades? ¿La realidad crea al observador o este la crea a ella y en ese casó donde están el sujeto observador o el objeto observado? Y aquí estamos como el delantero que va a patear el penal, pero el arco se corre constantemente y él también cambia constantemente de posición e inclusive de equipo, lo que lo enfrenta a la paradoja insoluble de ser sujeto y objeto al mismo tiempo; arquero y delantero.
Por suerte vamos tirando si nos conformamos como lo estoy haciendo con mirar el jardín y ver que va cambiando, como el cielo, las nubes, el clima, mi jarrito, el café, su sabor y temperatura y que también yo voy cambiando como muestra este nuevo fluir del pensamiento.
El “ir tirando” significa que a pesar de los cambios hay una identidad que permanece inalterable. La hemos y nos la han configurado. Maravillas de la memoria que al posibilitar aprendizajes y cotejos posibilita el pensamiento coherente y veraz con el que construimos certezas que posibilitan la existencia. En consecuencia la mentira, la incertidumbre, la desconfianza generan ansiedad, miedo y respuestas cercanas al acto reflejo, la violencia e incluso la parálisis .¿No nos alcanza a los humanos con la incertidumbre fruto de nuestras limitaciones, para agregarle una incertidumbre de cuño propio, la mentira?.
Tras otro sorbo, fluyen ideas para seguir hablando sobre la memoria y las mentiras como consecuencias posibles de sus fallas. Se me ocurre ahora recordar a Borges y su aporte, casi a contra corriente; la base de la memoria es el olvido, cosa muy diferente de la amnesia. Los olvidos están y pueden recuperarse, más aún, ese proceso puede ser espontáneo o deliberado y por lo tanto manipulado. Personalmente a una modalidad de ese procesamiento lo llamaré mentira o hipocresía, según la intencionalidad y el conocimiento.
La amnesia es una pérdida verdadera y definitiva, pero particularmente interesante en el campo de la biología humana por sus consecuencias negativas. Con la memoria construimos historias que van desde lo biológico con la genética a lo sociocultural. Podemos entonces dudar si la amnesia es realmente definitiva en especial cuando heredamos o cuando creamos métodos de registro que dejan testimonios indestructibles pero que hay que hallar, valorar, traducir, interpretar. Indestructibles significa al menos permanencia por las tantas generaciones de homínidos o el registro del universo desde sus comienzos.
Tarea ímproba por depender no solo de la curiosidad, sino del esfuerzo y las intenciones con que en el mundo actual se financian según intereses, juegos de poder y eventuales conveniencias; no necesariamente el bien común. Así pueden desempolvarse viejos archivos según el momento de esos intereses o por el contrario ocultarse, destruirse, alterarse, negarles el acceso, hasta llegar al extremo de destruir al investigador/buscador/curioso/ historiador o peor si es conocedor y fiel testigo.
Hablamos de documentación y sus maneras de crearla, acceder y preservar. No obstante, al menos en algunos lugares y en particular en nuestro país, inmersos en esa fluidez antes mencionada, muchísimas personas, parecen no percibir el cambio de era y la manera de documentar la información. Obnubilados por el aumento de la velocidad que la facilidad tecnológica de grabar, filmar y difundir enormes cantidades de datos/información, conocimiento posibilitan, no advierten las consecuencias insospechadas de este proceder.
Un simple celular, la nube, y una creciente red, llevan a estupideces como caerse de un acantilado por sacarse una selfie, hacer culto de narcisismo y /o voyeurismo posando delante de cualquier cosa como un paisaje, un monumento, una figura popular o un objeto de estatus, tanto un ser vivo como un artefacto u otro objeto de lujo que lo denoten.
Superando los límites, la misma vida íntima individual o colectiva. Postear en la red innumerables actos y aconteceres personales, opiniones, gustos, inducir preferencias, es además, una manera de educar y formar opinión. Cuando se lo hace desde la moral y ética del bien común pueden ser útiles y beneficiosos, o todo lo contrario cuando esos principios fallan. A veces es simplemente un medio de propaganda y marketing.
La existencia de hackers, trolls, influencers, tik tokers, etc. trajo apareadas las fake news; una de las maneras de faltar a la verdad, mentir, distorsionar la realidad reconocida y cognoscible. La realidad virtual y las nuevas formas y aplicaciones de la IA lo hacen no sólo posible sino más fácil y perfectible.
En el fondo es una perversión del deseo. En vez de dedicarse al genuino disfrute de las circunstancias que requiere contemplación, tiempo, razonamiento, afectos sinceros, relaciones verdaderas en vez de simples contactos, aparece el desvío de mostrar-se, más cercano a la animalidad instintiva y refleja, el inconsciente irrestricto; la pura apariencia vacua, doblemente perversa cuando va dirigida a relaciones asimétricas de poder con fines inconfesables como es la frecuente extorsión y la perversión amigas de la psicopatía.
La deriva de estas líneas surge de percibir los riesgos de la ignorancia fomentada por la hipocresía, la mentira y su exceso.
Basta mirar las noticias y está todo a la vista. ¨Funcionarios que se manifiestan antes por las redes y los medios, que por los canales legales correspondientes a la trascendencia de las medidas de gobierno. Dependencia del celular y sus manipulaciones, con los artilugios legales para darles validez o negársela. Manipulaciones, cadenas de custodia. Se anuncian elecciones de las más importantes autoridades, sus remociones, su vida íntima y sus escándalos.
Tenemos una larga historia de desaguisados de todo tipo que ahora parecen haber aumentado. No estoy seguro si realmente, o por las posibilidades de documentar todo irreflexivamente, incluyendo intimidades y banalidades. La tecnología los hace accesibles sin distinción de clases sociales, edades y capacidades de discernimiento.
Pasan a ser un insumo más, generan dependencia y hábitos no saludables al pasar al marketing de los objetos deseables. Se visibilizan amantes, negociados, violencia de género, arreglos, desaparición de personas, carpetazos, atentados, magnicidios y una larga serie de ilícitos sin resolución ni condena pues la duda fundada o no, da lo mismo, prima.
En esencia lo que se piensa no es lo que se dice, se hace y se muestra con la resultante incoherencia por el ocultamiento. “Si pasa, pasa”. Esto lleva a una creciente pérdida de autoridad por la generadora pérdida de veracidad. Hay dos palabras que sintetizan todo esto y son: hipocresía y obscenidad. Dispararon mi fluidez la “batalla” entre el presidente y la ex presidente/vicepresidente, quién entronizara un vicepresidente y un presidente, ambos desprestigiados. Juzgado y condenado el primero al igual que ella misma y en vías el segundo. Megalomanía de ambas partes.
Ser un líder internacional aduce el primero y destrata a los jueces que la condenaron la segunda desconociéndoles autoridad, pues a ella solo puede juzgarla la historia. Historia que construye a su gusto para su feligresía. Esta última y nueva disputa se libró estrictamente por las redes en una ida y vuelta de expresiones que revelan falacias de ambos lados. Uno borra sus limitaciones políticas y reduce, en su megalomanía, la realidad a la economía y las matemáticas.
La frase de Einstein no aparece por casualidad, la puse para advertir el error. El presidente actual acusa a la ex de ignorante en ese tema a y además de mentirosa por no mostrar su título de abogada. Del otro lado arbitrariamente desconoce sus responsabilidades, no muestra el diploma ni la matrícula, construye un relato en el que se coloca como observadora y no como participante fundamental de largos períodos de gobierno con magros o malos resultados.
Aparecen las chicanas y casi un desafío arrabalero más o menos así: vení y pisá esta raya en el Instituto Patria, mi cancha, mirá mi clase magistral , le responden y a su vez lo vuelve a desafiar ; déjate de bo…. y ponete a gobernar/laburar. Llueven manitos, pulgares hacia arriba y abajo, corazones y furibundos comentarios en las redes con sujetos conocidos pero escondidos en denominaciones de fantasía; todos los expertos pueden señalar el origen finalmente no desmentido.
No hay pudor, hay descaro. Comparar con los parlamentos de nuestros abuelos y con el pensar, decir y hacer de algunos presidentes y líderes en lamentable minoría. Podían ser recatados, negociadores por un buen fin o una idea valiosa, tercos y apasionados, pero no eran hipócritas ni mal intencionados. Pido perdón pero a veces las anacronías sirven para hacer reflexionar y mirar con buenos ojos el pasado, mirar con mejores ojos el presente para ver con aún mejores ojos el futuro.
En el fondo nada nuevo, Se dice que todos tienen un muerto en el placar, los “servicios” se han independizado y adquieren creciente poder con el “vos sabés que yo sé” El problema es que la independización lleva a “yo sé que vos sabés de mí, pero también yo sé de vos” ¿Empate técnico, situación inestable, guerra sórdida o negociación corrupta?
Una legisladora definió a los miembros de su partido con una soez expresión de hipersexualidad sin inmutarse; ahora oscila entre simular ignorar solo la parte violenta de esa conducta encarnada en el ex presidente perteneciente a su partido, habitante a préstamo del lujoso departamento propiedad de su esposo y reconocer el otro aspecto que le valió también un soez sobrenombre. Todo sucedía ante la vista de los que quisieran y pudieran mirar; ahí está el truco y la picardía. Los famosos tres monitos de la prudencia: no ver, oir, ni hablar. No se ve, no se sabe, no existe.
La condena tiene más que ver con la torpeza y el exceso de confianza e impunidad que evitaron el prudente ocultamiento=mentira que con la conducta en sí. Fue un imprudente al filmar y dejar las huellas. Es que reconocer saber o posibilitar la evidencia, incluye a todos en la misma cofradía con índices acusatorios en todas direcciones.
Tenemos defensores de trabajadores, pobres y humildes que ni siquiera pueden justificar sus ingresos en blanco, no obstante piquetean, hacen huelgas, besan niños y abrazan ancianos, organizan festivales y regalan bicicletas y heladeras de las que ya no quedan pues el plan platita era solo una estratagema electoral. Muchos disfrutan y ostentan su fortuna y lo coronan con alguna dama que autotitulada acompañante VIP.
Ahora acusan al actual modelo económico de empobrecedor e insensible. Ocultan que este pasaje es la inevitable consecuencia de su desastrosa estafa. Esto no justifica el cerrado “no hay plata” fruto de ideas sobrevaloradas. Estamos inundados de eufemismos que disimulan: cambio paralelo, dólar blue, sensación de inseguridad, sintonía fina apreciación en vez de ajuste devaluatorio. Esto en el mejor de los casos, En otros simplemente la cancelación, la censura o la intimidación logran su objetivo. Hacer creer lo que conviene e ignorar lo que no.
Hacer zapping confirma que todos mienten pues frente a las noticias unos se centran en parte de alguna y otros en lo opuesto. El Problema es Loan, no El Problema es El Abuso de Género, no es La Economía, no Es la Casta, no Son Los Zurditos, no es La Ultra derecha, no son los Burros, no Es la Motosierra, no son Los Ensobrados y siga el corso o el cambalache discepoleano.
Algunos analistas con paciencia, buena información y memoriosos, dicen que en el fondo esta controversia es buscada por conveniencia, por lo tanto apelan a las emociones en vez de la racionalidad. En ese caso la verdad no importa, la hipocresía, al mentir a sabiendas prima, y la obscenidad desgraciadamente prepondera en su doble acepción, por un lado sexo, impudicia, desvergüenza, por el otro, escandaloso, repulsivo, exagerado.
No sé cuál pesa más, si la hipocresía o la obscenidad, pues ambas se complementan y refuerzan. Un hoy ya fallecido y exaltado ex presidente, antes denostado precisamente por ser ducho en esas artes, con su habitual desparpajo y habilidad política, se despachó con la metáfora de la catástrofe del Challenger, ante un escándalo que involucraba a personas muy allegadas a él dentro del gobierno.
El Challenger era un transbordador espacial norteamericano que explotó matando a sus 7 tripulantes por la falla de una junta, pieza de costo despreciable en relación al costo total del cohete y la tripulación. El hábil político les recriminaba a los comprometidos por en ese intríngulis no haber sabido “negociar” al costo de una pequeña pérdida, pieza despreciable, evitando el escándalo, que descubrió e hizo perder un jugoso negocio, el costo total equivalente al cohete y su equipo. Llegó a negar el vínculo de la muerte de su hijo en un supuesto accidente aéreo con sus oscuras transacciones internacionales. Lo hizo ante la opinión pública y ante su esposa, a quién al final de su vida le confiesa la verdad que el accidente no fue tal. Adujo razones de estado para el ocultamiento. Una mentira más y van….
Sin verdad no hay información ni conocimiento útil para fundar valores, establecer reglas y coherencia, base de los aprendizajes y la sabiduría con la que plasticidad mediante, funcionamos, existimos y evolucionamos. Tampoco hay posibilidades de convivencia fundada en el reconocimiento del otro como semejante. Queda la rivalidad, la lucha por la supervivencia y el poder necesario para ella, llevada a su expresión más animal: los instintos puros.
No debe confundirse el error con la mentira. El error puede ser la puerta de nuevos descubrimientos cuando es genuino y reconocido, lo mismo que lo es la ignorancia. La hipocresía por el contrario es inductora de errores por construir falsas sabidurías en base a información precaria, insuficiente o distorsionada, al servicio de una moral y ética pobres o inexistentes.
La obscenidad es hacerlo desestimándonos como sujetos semejantes y convirtiéndonos en objetos mercables con valor según el caso. Dicho de otro modo, despreciables o con precio sujetos a los avatares de” la mano invisible” por mentida, ocultada pero no desconocida para los que la manejan. El crédito proviene de creer, confiar, verdad, realidad, dar fe de o dar crédito a. Se ganan y se construyen.
Sorprende que economistas, políticos, intelectuales, líderes religiosos, representantes de la ley que hablan del dinero, la moneda la propiedad privada, libertad, justicia, ética y Dios, categorías y conceptos dependientes de lo anterior, sin embargo mientan frecuentemente a sabiendas y contumazmente. Se borra el contorno, aumenta la vulnerabilidad y la dependencia.
Surge el descrédito que obscenamente endilgan a otros ya sea como víctimas o como generadores. Los deportistas son genuinos y reconocen el amague o la gambeta, ocultamiento de intenciones, como parte de un juego en esencia sin consecuencias fatales. Cuando en política se habla de no comerse el amague o no verla venir sucede todo lo contrario y debe cuestionarse ese uso juguetón y arrabalero del concepto, pues lo que está en juego no es precisamente un juego.
Frente a este problema-desafío, la posible salida es la educación en primer lugar con el lenguaje y las matemáticas con su lógica, que nos lleven al pensamiento complejo y la duda metódica. Deben preceder aunque no ignorar a la economía. Alcanza con preguntarse quién dice qué cosa, porqué, cómo, cuándo y dónde lo dice, de dónde salen, quién o qué intereses se mueven detrás de ellas. En esta pesquisa nos va la posibilidad de caminar con pie firme, lo que no garantiza el éxito ni la ausencia de tropiezos, pero sí la esperanza generada por la ausencia de decepciones y un buen uso del tiempo de nuestras vidas construyendo bases firmes y caminos seguros al menos en este meso mundo en que existimos de esta forma.
Perdonemos y agradezcamos a Bohn , Einstein, Heisenberg y Gödel por sembrar dudas tratando seriamente de crear certezas, gracias a la ciencia, su ciencia, como procedimiento o método. Gracias a la naturaleza que me permite estar aquí, en el jardín, con mi jarrito y su café.
Mar del Plata 8 de septiembre del 2024
Médico, Licenciado en Psicología
Autor de El niño problema y La era del neuroTodo, Ed. Miño y Dávila


Córcholis diría algún viejo pirata por tamaña afirmación. La repito ante la actualidad que me sorprende y asusta apelando a la autoridad indiscutible de quién dijo esto: Albert Einstein. Instalado en mi observatorio jardín y taza de café mediante, dejo fluir las ideas. Fluir, pasar, deslizarse, se emparentan de alguna forma con ese río donde supuestamente se bañaba Heráclito reconociendo que ni él ni el río eran los mismos cada vez. 