Lunes, 11 Noviembre 2024 14:05

Fantasías entre la pluma y la inteligencia artificial - Por Gustavo Ferrari Wolfenson

“Mi muy querida Marlene: Te escribo éstas líneas,  en la mañana temprano, a la hora que la gente humilde,  los soldados y los marineros suelen levantarse, para enviarte unas letras, por si te sientes sola o algo así”.

Hace un tiempo atrás, la biblioteca John F. Kennedy situada en la ciudad de  Boston recibió en donación unas 30 cartas llenas de experiencias vividas y sentimientos compartidos que  Ernest Hemingway y Marlene Dietrich intercambiaron en los años de su amistad.

Dado el contenido por momentos pasional de la correspondencia se llegó a pensar en algún vínculo sentimental entre ambos personajes, pero con el tiempo se comprobó que nunca existió nada entre ellos,  más allá del juego de la pluma y la fantasía erótica epistolar.

Para quienes solemos hurgar por los caminos de la literatura y la historia, siempre resulta fascinante la lectura de correspondencia escrita entre dos personajes. En ella uno descubre estados de ánimo, comentarios, posiciones políticas, consejos o simplemente la prosa misma de un diálogo enriquecedor.

Desde aquellas cartas de  Voltaire,  con la Marquesa de Chatelet  que le permitieron mantenerse en permanente contacto con la vida social de Paris a pesar de estar  retirado en su propiedad de Feney,  a la correspondencia  Perón-Cooke que ilustró ideológicamente a los movimientos subversivos de la América de los 70´s, siempre el correo y el cartero  fueron los protagonistas  principales de ese hilo mágico que representa la comunicación humana.

El abrir un sobre con el cortapapeles, el guardar minuciosamente el sello postal, el  mirar la fecha de despacho y el remitente,  traía consigo toda una ceremonia mágica en torno al ser querido ausente.

Hoy, el correo electrónico, el frío teclado con visor del WhatsApp, el Chat GPT han sustituido esas nostalgias del papel, la tinta, del sobre perfumado, la ida a la oficina postal y la emoción de abrir una carta. Recuerdo los días en que, viviendo en el exterior, era cuasi una ceremonia sagrada sentarse una vez por semana y escribirle a la familia sobre las cosas que nos iban sucediendo.

Ahora los chats, que van y vienen con respuestas o emojis fríos,  sin contar con el momento  para sentarse y pensar una respuesta narrativa, han modificado  todo el proceso y las formas de la comunicación a distancia. Seguramente dentro de unos años ya no aparecerán documentos como los encontrados y donados en Boston, entre el “león literario y el ángel azul”.

Es posible también que en poco tiempo nuevas publicaciones aparezcan bajo el título “Chats o Correspondencia Digital  entre Fulano y Mengano”. Todo es cuestión de darle el  paso a la modernidad y las nuevas tecnologías.

Mientras tanto, a pesar de estar conectado casi todo el día frente a una computadora, que  gracias a estas maravillas tecnológicas  puedo comunicarme con  viejas y queridas amistades, con mi familia y en fracción de segundos ir y venir en un diálogo intergaláctico lleno de sentimientos,  no dejo de pensar en que con la  desaparición de la correspondencia manuscrita,  un capítulo más de nuestras vidas lo hemos dejado en la nostalgia. SWAK

SWAK; (Seal With A Kiss, Letras que se ponían en el reverso del sobre de todas las cartas entre adolescentes)

(*) Doctor en Ciencia Politica y Relaciones Internacionales es consultor para organismos internacionales  en temas de fortalecimiento de gobiernos.

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