Miércoles, 19 Febrero 2025 12:00

Un bache conceptual – Por Carlos Berro Madero

La intuición es una característica de la personalidad de algunos individuos, que les permite ver sin esfuerzo lo que otros descubren con mucho trabajo. De su buen ejercicio, depende muchas veces la suerte de aquellos que con buenas intenciones suelen “meter la pata”.

Por apuro o falta de criterio, puede ser el caso de Javier Milei.

Cuando proviene de quienes están seguros que todo lo pueden (como él), les genera invariablemente problemas de fondo en su actividad diaria, producto de las diversas interpretaciones que desencadenan ciertos dichos imprudentes de su parte.

No basta pretextar las “buenas intenciones” habidas al cometer una eventual torpeza discursiva, porque al igual que ocurre con una hoja que es llevada por la fuerza del viento, nunca se sabe adónde irá a parar finalmente.

El caso de la cripto moneda “Libra”, se ha constituido en una ráfaga de mal olor que por un tiempo opacará la imagen de invencibilidad del Presidente Milei, bajándolo “a tierra” abruptamente. Una lástima.

A la distancia, y sin estar interiorizado de los meandros y conciliábulos de quienes le rodean, ni de los que lo “interpretan” malévolamente, causa la sensación de provenir de una “boutade” proveniente de la inexperiencia de un hombre demasiado impetuoso respecto de cuestiones que debe aprender a manejar mejor en materia de comunicación política y social de cara al futuro: menos ataques indiscriminados y más templanza.

Las aves rastreras que aspiran a voltearlo para revivir a como dé lugar el escenario de corrupción en el que nos sumergieron durante años, tienen ahora un argumento que les calza como anillo al dedo: todos somos iguales, dicen, así que ahora que se cayó vuestro “príncipe azul”, tendrán que conformarse con los habituales contubernios y connivencias “non sanctas” de siempre.

De lo hondo que pueda calar en la opinión pública ese mensaje claramente malintencionado, dependerá en gran parte el éxito final de los próximos proyectos del programa presidencial: ficha limpia, nombramientos en la Corte Suprema, la nueva ley laboral y algunas privatizaciones, que seguramente sufrirán las consecuencias negativas temporales del episodio.

¿En el tiempo? Difícil saberlo. Pero sería bueno que en el “mientras tanto”, Javier Milei recuerde que la intuición es el “ver” del entendimiento, algo que se adquiere con el hábito de observar atentamente nuestro exterior, sin emitir sonidos ásperos y destemplados al juzgar ferozmente una realidad que debe ser analizada siempre antes de obrar.

Probablemente todo esto pase al olvido con el correr de los días, pero el daño auto infligido ha quedado a la vista como materia pendiente a ser analizada a fondo por el Presidente; para lo cual no solo será necesario “reforzar los filtros” fue lo protegen, como ha manifestado, sino comprender que ya no es más el predicador, casi anónimo, sobre las bondades de una libertad conceptual de la que hablaba con fervor, antes de asumir una tarea que exige medir a cada instante el alcance de las “buenas intenciones” de sus protagonistas.

Si ello no ocurre a tiempo, veremos aumentar el diapasón de una jauría que solo desea eliminarlo del panteón de los virtuosos, con las consecuencias negativas que no es difícil presumir.

A buen entendedor, pocas palabras.

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