En los comienzos era fuerza bruta, pura biología, luego la fuerza del conocimiento, el poder de la mente. Advierto aquí que el primer desconfiado evolutivo era el gato negro. Casi con sorpresa noto que mi razonamiento me lleva a considerarme igual poseedor de desconfianzas evolutivas.
Crueldades lejanas y cercanas. Entendemos por crueldad aquello que se nos impone crudamente (de allí viene la palabra), sin atenuantes, a veces por ser imprevisibles, otras por impensables.
El genial Sigmund hablaba de las tres heridas narcisistas que bajaban al hombre de su pedestal. Nos suponíamos superables solo por un Dios, que astutamente creamos pero decimos nos creó a su imagen y semejanza: la idea apaciguadora.
El trio de los desencantadores fue: Copérnico señalando que no por estar el hombre en la tierra, esta era el eje del universo. Luego Darwin nos puso como uno más en la naturaleza y finalmente precisamente Freud, nos advierte que desconocemos la mayor parte del origen de lo que hacemos, somos inconscientes de “cómo es qué” esto se da. Daniel Dennet dice que esa es la verdadera pregunta difícil, de allí el entrecomillado.
Me doy cuenta que no tengo respuestas para poder explicar con certeza porque estoy haciendo esto, ni siquiera con este nuevo trago de café, menos cómo es que lo hago (no me refiero al café). Sin embargo puedo sospecharlo y buceando en mi archivo maestro dar una respuesta / hipótesis. Lo consigo tamizando nuevos conocimientos versus aprendizajes bien consolidados.
Dejo fluir ideas, es decir pensar, razonar, crear, que no son más que re- ordenamientos de lo existente. Ese todo que Borges y Einstein pensaban como un infinito, no por serlo, sino porque no podemos abarcarlo. Percibo un mundo cruel resultante no tanto de fenómenos naturales incontrolables, sino de liderazgos con enorme poder tendiente al absoluto. Mi abuela diría nada nuevo bajo el sol. Este nieto agregaría “ tenés razón : ascenso y caída de imperios, democracia alternando con dictaduras, riquezas y miseria, obesidad y gula con desnutrición y hambrunas, pestes y vacunas.
Discépolo lo dijo en Cambalache sintetizado en pocas palabras; entre ellas “revolcao”, versión canyengue de revolcado. Ausencia de la justa medida que sostienen la moral y la ética. Revolcado lleva a basura, a carencia de valoración justa. ¡Eureka! Leyendo Desquiciados de A. Grimson, me impacta su cita a una importante figura del entorno del actual presidente de USA, su jefe de estrategia en 198. Ante la pregunta sobre la manera de lograr llevar al poder supremo a un candidato perdedor, reconocido por ser poco afecto a la verdad y con múltiples juicios responde: “inundándolos de mierda”.
Se refería a la falsa información a ser difundida por todos los medios posibles bajo su control. ¿No les suena a “revolcar”? Además revela brutalmente el uso novedoso y cada vez más peligroso de la comunicación sin control (excepto por el emisor interesado y frecuentemente oculto), a gran velocidad y con cantidades inmensas de mensajes de todo tipo, que hacen imposible procesar adecuadamente para una mente humana promedio.
Se fomenta el revolcón en basura al mezclar noticias con propaganda, mentiras, verdades a media y apelaciones con fuerte “gancho” emocional. En consecuencia se apela a lo irracional e inconsciente muy cerca del acto reflejo. Poca atención sostenida, y entonces se ensucia el mensaje con ruido en un intento generalmente logrado: si pasa, pasa.
Los reflejos son útiles para situaciones vitales sin alternativas o para aquellas que por reiteradas e invariables generan hábitos que economizan la costosa tarea de pensar detenidamente. Lejos de las conductas inteligentes que requieren cotejar múltiples alternativas y saberes para poder descartar/ inhibir las inapropiadas. El asesor presidencial, muchos publicistas, periodistas, influencers, tick tockers, poseedores de diversos grados y tipos de poder, me recuerdan a un famoso entrenador de boxeadores, que en el rincón le decía a su pupilo “atacá, atacá, pégale….no lo dejes pensar”.
La esgrima de los puños es similar a la de las armas. Aprendí esgrima y el entrenamiento consistía en rápidos movimientos del arma y el cuerpo para provocar respuestas reflejas en el adversario. Esas respuestas las imitaba el maestro para que a su vez aprendiéramos a aprovechar en una segunda movida el error provocado al adversario.
En realidad era un juego de ida y vuelta en que la rapidez y la sorpresa generaban la oportunidad. Boxeadores, esgrimistas y casi todos los deportes o competencias tienen estos componentes. Se parte de estrategias basadas en conocimientos, saberes aprendidos y desarrollados como hábitos de respuesta rápida y automática.
Como los rivales están en iguales condiciones, el resultado es imprevisible por ser producto de lo sorprendente, lo no pensado o impensable. El sabio Panzeri calificaba al fútbol como la dinámica de lo impensado. Los muchachos del tablón poseedores de la escuela de la calle, también lo definen magistralmente cuando dicen “se comió el amague”, “vende humo”, “fulbito para la tribuna”, o “es un mago con la gambeta”, Situaciones todas de engaños inducidos, provocados intencionalmente, que sorprenden si no se está sostenidamente muy atento.
En tanto estamos ante una situación de igualdad de posibilidades, conocimientos y con reglas bien definidas, justas y respetadas, está todo bien. Sonrío pues un pícaro y simpático amigo suele sorprender cuando alguien lo saluda con un ¿todo bien? y su respuesta con cara de enojo es la contra-pregunta ¿TODO BIEN….? No hace falta decir que es periodista, docente y con mucho recorrido y lecturas de filosofía. Conoce el anverso y el reverso del asunto.
El todo como sospecha de algo que existe pero de lo que no podemos dar cuenta con seguridad. En este caso el saludo presupone el placer y la bondad de una amistad materializada en una charla en el café. La estadística y el cálculo de probabilidades a flor de piel en el o la camarera. Sale el sol y aparecen los pájaros aprovechando el terreno cedido por el gato negro. Buenos reflejos que fallan cuando este se esconde en la vegetación y logra su almuerzo. Estuve de alguna manera hablando acerca de una forma admisible de engaño pues el resultado no genera un acontecimiento catastrófico.
Un partido, torneo o competencia de este tipo pueden producir pena, enojo, alegría pero no verdadero dolor. No hay crueldad en tanto todos pueden ganar o perder partiendo en y con igualdad de condiciones. Un traguito y debo aclarar que no todas las competencias se dan así; la cafeína enciende luces de advertencia señalando el mercado, que no casualmente se dice tiene las manos ocultas.
En una justa competencia no hay verdadero dolor o es reversible por una nueva oportunidad o como en el caso de un debate puede llegarse a un acuerdo (forma de empate), o el reconocimiento enriquecedor de las mejores ideas, los mejores argumentos; el otro es reconocido como un par poseedor de buenas razones circunstancialmente.
Apertura a revanchas superadoras. Por el contrario, cuando alguien merced a su poder utiliza estrategias de engaño u ocultamiento en pos de incrementarlo, lo hace partiendo de una posición de inequidad (posición dominante), y con ese fin excluyente, la estrategia de revolcar merced a la mentira rápida y abundante (mierda según algunos) genera acontecimientos crueles.
Allí el dolor es verdadero y profundo, pues los acontecimientos significan irreversibilidad. Decidir una guerra, escatimar una vacuna, no hacer justicia o dar rienda suelta a la codicia, son ejemplos reales, actuales, y al alcance de la mano. Abundan además a lo largo de toda la historia. Como en un movimiento pendular se repiten con variantes.
Ahora estamos en uno de ellos a nivel planetario. La IA lo posibilita y consecuentemente debemos mirar atentamente quienes la producen y controlan. Como siempre hay un pagador. Nuestro país no es excepción. Estamos en unos de esos momentos en que la mayoría se come el amague, no la ve ni la vio. Si en una metáfora futbolística solo nos concentramos en el director técnico , el DT, que ciertamente pone lo suyo, ignorando u ocultando al promotor, a todos involucrados comprometidos con el juego y responsables del resultado, quedaremos atrapados en un “revolcón” de ilusiones, falsas creencias generador de víctimas ignorantes doblemente por no estar adecuadamente educadas y atentas como para pensar inteligentemente, y por ser inducidas, engañadas, a sentir y actuar sin pensar. Dicho de otra manera: a no verla, ser gambeteamos, comernos el amague Asistimos en este momento a un escándalo de proporciones.
El DT, supuesto conocedor circunscripto a un solo aspecto de su tarea que considera determinante del resultado, haciendo gala de niveles de megalomanía, comete un grave error de principiante inexperto. Es preferible suponer esto, que no un hecho deliberado y por ende doloso dada su investidura. Las consecuencias para el equipo, su hinchada y los simples amantes de ese “deporte” en general, puestos en rol de espectadores no participantes, pueden ser dolorosas.
El “deporte” es la vida, la existencia de millones de seres humanos de cuyo futuro y bienestar es responsable merced al poder temporalmente delegado. Aquí la crueldad, en este caso dependiente del sesgo por el que se desatienden otros factores igualmente importantes y determinantes de un resultado. Sesgo que cuaja en ignorancia e insensibilidad para con el otro al que por una ideología extrema deja librado a sí mismo suponiendo que existe el libre albedrío.
Sería algo así como: si jugás mal y perdés es solo culpa tuya, porque decidiste libremente hacerlo, no te esforzás o sos un burro. Moral protestante y espíritu del capitalismo diría Max Weber. Otros dirán Dios premia al que se esfuerza y el que gana goza de su beneplácito y ayuda. Nuestro DT no rinde cuentas, no explica coherentemente, no reconoce humildemente que es posible errar y por su personalidad no puede reconocer la peor de las ignorancias , la de ignorar lo que ignora.
Tampoco posee la humildad de disculparse. En cambio, en vez de dirigirse a todos a través de los medios de información utilizando ese tradicional espacio de la democracia, las ruedas de prensa, lo hace en una entrevista periodística en TV tuteándose con el entrevistador y generando suspicacias de connivencia. La figura del DT en su despacho tiene un simbolismo de autoridad y respeto que no debe ser malversado so pena de perderlos Hoy algunos medios divulgan que la entrevista fue editada.
Esto pone en duda su autenticidad y por ende su credibilidad. Puede quedar con el poder a secas. El DT va procediendo “como de manual” según dicen los analistas políticos, sociólogos y psicólogos. No solo por su función, sino más bien por su personalidad: niega, asume el rol de víctima inocente, los responsables son los otros y entra en un terreno barroso cuando trata su función como algo que puede ejercer de la misma forma que cuando era jugador o se postulaba para DT. Una permanente campaña de agresiones y descalificaciones para los otros equipos que no están a su altura. Vínculos personales basados más en ese interés e ideas que en el de la mayoría a quienes representa o supuestamente aconsejan.
Empeora cuando atribuye su error a una inocente falla de los “filtros” (léase su entorno más íntimo) que el mismo seleccionó reduciéndolo casi a una secretaria a la cual denomina JEFE, estrechamente ligada por su historia personal y lazo familiar. Refiere haber aprendido de un cachetazo injustamente propinado por “los otros” y que la solución será elevar muros, filtros o barreras para controlar el acceso a su despacho.
¿No lo controlaba precisamente EL JEFE y el llamado triángulo de hierro? Ha quedado acorralado y debe reflexionar que no sabe todo, no controla todo ni puede confiar en todos. Necesita ir por todo pues su historia, cuna de su personalidad, lo llevan a ello en busca de paz interior. ¿Atrapado sin salida?
Esta engarzado en un juego de respuestas en espejo con un in crescendo de violencia. Criticar a quienes lo critican, aunque pueda tener razón no lo exculpa; por el contrario lo encarcela en una dinámica recursiva inacabable. Encaramarse o incrementar el poder aferrándose a él, no garantiza ni el éxito ni la calma, todo lo contrario.
La historia está plagada de cimas y precipicios. Ciertamente como el equipo, la hinchada, la gente, al igual que el DT, todos tenemos virtudes y defectos, cometemos errores, pero también tenemos aciertos. Creo entonces vale la pena, más aún es necesario hacer un esfuerzo docente y ejemplar aceptando que somos falibles y en este caso el DT y los que lo eligieron se han, nos hemos, equivocado.
Elegimos, quizás pudimos hacerlo mejor y el elegido actúa, pero puede, debe, hacerlo mejor. La docencia debe dirigirse a distinguir los verdaderos inocentes de los que simulan inocencia y son culpables. Debemos predicar que el reduccionismo es peligroso aunque necesario. El DT debe aceptar que no todo se reduce a la cancha.
Los jugadores, la pelota, el clima, el césped, los árbitros, los dirigentes, la hinchada son igualmente importantes. Son partes de ese todo al cual se debe, cuya suma puede ser igual, menor o mayor que él. Las estadísticas, el big data, la IA ayudan a poder acercarnos a una realidad dudosa, borrosa, suele decirse; desconocida pero posible y más o menos probable. Rescatemos los partidos ganados y ajustemos la comisión directiva para que no cometa errores no forzados como diría Del Potro. Conocer, entender al DT para poder acompañar, cuidar y corregir.
No es tarea fácil. Seamos sensibles y con una cuota de compasión actuemos terapéuticamente, ya que como cualquier humano y parafraseando a Freud: no es amo en su casa. Entonces cuidemos la casa y a todos quienes la habitan, mejoremos el mobiliario y la decoración como decía Bunge pensando en la casa/mente, ya que su valor depende de eso.
En el fondo las terapias son re- aprendizajes a partir de errores. Pensaríamos mal de un médico que ante las dificultades de un paciente pide que pase el que sigue o de aquél otro que no convierte en aprendizaje provechoso su error diagnóstico o terapéutico. Echar al DT no es la mejor solución cuando los que lo eligieron son los mismos que quieren echarlo e incluso comparten responsabilidades. Tampoco dejar pasar el episodio sin esclarecerlo.
Finalmente aludí a la esgrima, la gambeta, como formas de inducir generando creencias, ilusiones, apariencias de la realidad con valor predictivo, así funcionamos. El pensamiento simbolizado en palabras juega a ese juego en el interior de cada uno y en el intercambio con los otros. Tiene el poder de sugerir, señalar, seducir, inhibir, valorar, convencer para hacer- hacer.
El discurso no es inocuo y se parece bastante a una flecha lanzada, puede dar en el blanco o errar, puede al hacerlo matar a un enemigo o provocar nuestra propia muerte por otra lanzada por alguien que nos considera su presa, su enemigo. Si se parte de la moral y se plasma en la ética del bien común, la palabra no será cruel; caso contrario se desentenderá de los otros, los revolcará en la mierda haciéndoles creer que los cuida o que eso es lo que se merecen.
En estos días se homenajea a Sarmiento. Educar al soberano era su meta pues en la ignorancia crecía nuestro atraso y nuestros males. Mantenerla era y es un acto de crueldad de los poderosos. Seguimos en deuda con su imperativo de educar al soberano. Argentinos a las cosas de una buena vez.
Médico, Licenciado en Psicología.
Autor de El Niño problema, La era del neuroTodo y La era del neuroTodo II. Miño & Dávila


Como tantas mañanas mis variados servomecanismos me predisponen a levantarme, preparar mi taza de café y saborearlo mirando el jardín. Aparece un hermoso gato negro y nos observamos con curiosidad e interés. 