En cambio observo que los humanos vamos a los tumbos en la adaptación. En vez de ser solidarios y compartir soluciones, nos encerramos, o peor aún, nos encierran en esa cárcel sin rejas que son el hábito irracional, la ignorancia y el pensamiento arcaico. Son difundidos por pastores de almas y pueblos, llámense políticos aunque lo nieguen.
Se configuran a sí mismos para luego considerarse intérpretes de alguna luz o palabra divina. Pregonan esto, por ello catequizan, adoctrinan, amparados en la supuesta sapiencia y autoridad indiscutible que les viene de esa fuente inescrutable.
La megalomanía florece y con ella el desprecio por la duda razonable. Hay un yo/nosotros poseedor de verdades y virtudes indiscutibles y un él o ellos carente. Simplemente el otro pasa a ser un objeto sin subjetividad, por lo tanto despreciable y manipulable como tal. Un sorbo para darme ánimo.
Suelo amanecer cargado de experiencias del día, a veces muchos días, anteriores. Por ejemplo los supuestos deportes devenidos espectáculos vendibles en el mercado. Me preocupa que esto pase casi desapercibido. Los practicantes ¿deportistas? son lujosas libras de carne manipuladas por mercaderes, tal como lo contaba Shakespeare.
La tecnología se adueña y el factor humano se empequeñece. Vemos lesiones por llevar imprudentemente todo al límite; desde la posibilidad de un desgaste físico extremo con la fragilidad resultante, a serias perturbaciones mentales. Los triunfadores sexualizan el éxito en gestos y otros lenguajes desaforados. Así lo expresan en forma machista al simbolizar la sodomización de sus oponentes, sean humanos o máquinas. Al mismo tiempo tributan obedientemente, a veces obsecuentemente, a los pocos verdaderos ganadores: los pagadores, sponsors o como desee llamarlos. Lo hacen luciendo ropajes colmados de propagandas.
Rápidamente se ponen alguna gorrita que a veces cambian según quién los enfoca o lucen un reloj de marca. Son aquellos sujetos que determinan posibilidades de existencia según rentabilidad. “Es la economía estúpido”, decía un famoso líder adepto al sexo oral en su escritorio, lo que no le impedía poder decidir a su arbitrio vida y milagros de poblaciones enteras. Hoy lo suceden sujetos parecidos que cual deportistas usan gorritas con mensajes cambiantes o cabelleras y peinados extravagantes; también tatuajes y piercings. De ese modo se muestran en algunos medios convirtiendo la información, el debate y el intercambio de ideas, en un show vulgar y acordado de antemano en función del rating y su traducción en costos y beneficios.
Tienen igual prédica la salud, la pobreza, la justicia, la seguridad y las políticas de estado en general, que las miserias humanas, la impudicia y a veces la obscenidad de personajes vociferantes que apelan estrictamente a lo emocional sin reparos por la audiencia, en tanto esta sea suficiente para mantener el circo funcionando.
A veces el parlamento y los funcionarios caen en esta categoría de espectáculo. La comunicación es esencial, y gracias a las neurociencias y las tecnologías derivadas de la inteligencia artificial, permiten usarla hábilmente para llevarla al nivel del fondo animal de los humanos. Sexo y hambre, reproducirse y alimentarse, son mandatos biológicos inescapables. Actualmente el relato y los gestos apuntan a satisfacerlos sin más; gana lo irracional y su inmediatez.
El pensamiento, enriquecido mediante la educación, produce cultura, que posibilita y determina darles curso bajo el control apropiado para la vida civilizada de nuestra especie. Las conductas inteligentes llevan tiempo y un procesamiento complejo. Por lo tanto no suelen ser de resultado y satisfacción inmediatos. La razón habilita la espera de la gratificación diferida; el premio al final del esfuerzo. Las respuestas reflejas son valiosas en situaciones de graves riesgos, pues posibilitan sobrevivir. Las otras permiten existir en la riqueza de las experiencias.
Repaso las noticias y veo que más allá de mi jardín y cercanías varias, se reproducen a nivel universal guerras tercerizadas, deshumanizadas por drones, misilies, aviones indetectables, mercenarios y negocios de todo tipo que cosifican a los oponentes y eufemizan los mensajes. Hablan de “baja intensidad”, “limitadas”, daños colaterales, etcétera. Los eufemismos son en el fondo mentiras solapadas, relatos tendenciosos, a veces metáforas para decir lo indecible sin atenerse a las consecuencias. Así como Arlt decía no toda vigilia es la de los ojos abiertos, no todas las guerras se disputan con armas y por las mismas razones. Las hay civiles, culturales, de medios, de clases.
Puede haber tanta violencia en los puños como en la imposición de una idea a través del lenguaje o en la simple y burda descalificación. Las posibilidades son múltiples en tanto existen seres humanos capaces de tener ideas sobrevaloradas, parte fundante de la paranoia como decía J.C.Goldar.
Tal vez alberguen otras patologías, como la psicopatía, determinantes de fallas morales y éticas incluyendo su ausencia. Que las hay, las hay; basta con tener los ojos, la mente, abierta y mirar alrededor. Pueden pasar desapercibidas o ser difíciles de detectar y diferenciar de sesgos circunstanciales. Como suele suceder surgió de pronto la palabra heurística, que significa regla o atajo mental prácticos para simplificar la toma de decisiones. Entonces lo asocié con las conductas reflejas, reduccionistas, emocionales, con poca conciencia y pobreza intelectual; es decir poco inteligentes. ¡Eureka! es lo que abunda y venden los líderes actuales. Cual una virosis difunden a los seguidores, dada su simplicidad y atractivo de gratificaciones a corto plazo.
Por eso se construyen fanatismos en los que la única posibilidad de interacción con los que no comparten esas ideas es la descalificación, la negación, el odio y el espejo que rechaza y proyecta (Alicia dixit). Las consecuencias saltan a la vista. Lo paradojal es que este modo de pensar y actuar es lo opuesto a los algoritmos que construimos dotados de un cerebro que los posibilita.
La experiencia, la educación y los aprendizajes, los configuran, y la Inteligencia Artificial, aún la más sofisticada, los copia. ¿Los imita? Una encrucijada, cambio de era, pero probablemente sea un ciclo de recurrencias o eterno retorno. El afecto llamó a mi abuela y también a mi madre. La abuela por su infinidad de veces mencionada reflexión ante la recurrencia generalmente negativa, equivocada: “otra vez vuelta la burra al trigo”.
Mi madre porque invocaba a Napoleón con aquello de “la victoria es del más perseverante”. Lo hacía para estimularme a no darme por vencido ante las dificultades de lo complejo y perseverara en el estudio y el esfuerzo; no para encerrarme en un fanatismo ignorante, machacón. Buenos consejos para tener en cuenta y no atribuir todo a cisnes negros, estupidez, carencias visuales o desobediencia a luces divinas.
Disfrutar de la naturaleza siendo uno con ella, ampliando nuestros conocimientos, aceptando que lo nuevo no es en sí mismo realmente nuevo, tampoco bueno o malo. Una enorme represa en China, aparentemente modificó levemente el movimiento de la tierra. Unas ruinas en Perú muestran que la civilización Caral antecedió en un milenio a las de Medio Oriente. Por allí están Machu Picchu y las Líneas de Nazca. E. Dussel tenía razón, miró, estudió, pensó y planteó otro punto de vista.
Propone descolonizarnos del pensamiento Europeo Occidental como explicación de nuestros orígenes y de las culturas de estos lares. Si seguimos diciendo palabrotas, agrediéndonos en vez de dialogar, optando en vez de elegir, estaremos cayendo en el juego de hábiles prestidigitadores que manipulan nuestra atención para “hacernos creer” en vez de pensar. Hay quienes pagan por ello y nos “educan para la ignorancia”, frase que repito desde hacen demasiados años.
Médico. Licenciado en Psicología
Autor de El niño problema , La era del neuroTodo y La era del neuroTodo II. Editorial Miño & Dávila

Agradeciendo la buena fortuna, disfruto mi jarrito de café en esta gélida mañana. Considero buena fortuna o hecho milagroso (inaceptable para mi yo científico o para mi humanismo un tanto agnóstico) tener gas y electricidad en estos días. 