Jueves, 21 Agosto 2025 16:25

Mandan las urnas – Por Vicente Massot

Es posible que, en punto a la confección de las listas partidarias para las elecciones que se nos vienen encima —la primera, específicamente bonaerense, el 7 de septiembre, y la otra de alcance nacional, el 26 de octubre— no haya diferencias manifiestas entre los distintos partidos políticos que en esas fechas dirimirán supremacías con el propósito de hacerse de la mayor cantidad de diputados y senadores posibles.

En este orden, pues, sería falso establecer que el kirchnerismo lleva a cuestas todos los vicios habidos y por haber, mientras en La Libertad Avanza, quienes definen aquellas candidaturas se atienen a un código estricto de buenas costumbres.

Prácticamente sin excepción a la regla, los cierres de listas —al menos entre nosotros o, si se prefiere, en la democracia criolla— son siempre iguales: abundan las zancadillas, la palabra empeñada vale poco, las bancas se cotizan alto y tanto los presentables como los impresentables terminan asegurándose un lugar destacado que les permitirá ser parte integrante de una de las dos cámaras en 2026.

La Biblia marcha junto al calefón, sin que a nadie le haga demasiado ruido el fenómeno.

Echarle en cara a los Milei que ellos también representan la casta que dicen combatir puede que, en el aspecto comentado, no falte a la verdad. Pero más allá de cuánta razón lleven sus impugnadores, hay una importante porción de la ciudadanía que sigue viendo un abismo entre los libertarios y los kirchneristas.

De cara a unos comicios trascendentales, como los que se substanciarán en los próximos setenta días, lo que cuenta son las convicciones de los votantes y no los cuestionamientos éticos. Que los hermanos Milei no acusen su mejor perfil en lo que hace al caso Libra; que en las listas de los libertarios aparecen personajes antes ligados a Massa o a los Kirchner y que —para citar otro de los ejemplos que generalmente se repiten— a la hora de combatir a la patria contratista a veces la motosierra se distrae, son críticas válidas.

No obstante lo cual, comparada con las administraciones K, la de Milei no arrastra ningún escándalo de magnitud, como las causas Vialidad, Hotesur, Cuadernos, Skanska y tantas otras.

El presidente de la Nación y su hermana no se llaman a engaño respecto de las asignaturas pendientes que tienen y de los desafíos sin cuento que deberán sortear con éxito a partir del mes de noviembre. Precisamente en razón de ello es que ha privilegiado un libreto de cumplimiento obligatorio hasta que se dé por finalizado el acto electoral. Secar el mercado de pesos, elevar de manera acusada la tasas de interés y mantener el dólar planchado —por llamarlo de alguna manera— resulta fundamental en estos momentos si se desea sostener el índice de inflación por debajo de 2%. Lo que manda es la estabilidad fiscal y el índice de costo de la vida. Que el superávit no descarrile y que las oscilaciones del dólar no se trasladen a los precios. Lo demás es secundario.

Por eso hacer hincapié en las listas y pasar revista con lupa a los nombres que allí figuran para determinar si son idóneos o arrastran un prontuario, carece de sentido. Quizás en Suiza, en Alemania o en el Reino Unido realizar un chequeo así sea de rigor. En estas playas es perder el tiempo, porque la ciudadanía no repara demasiado en la oferta de los partidos. Apenas sí toma en consideración a quien encabeza la lista de cada una de las fuerzas políticas y poco más.

En el caso de darle crédito a la última encuesta de Management&Fit, es entendible el optimismo que campea en las filas dirigentes libertarias. En Balcarce 50 se ilusionan con hacer una elección de campanillas y orillar o inclusive sobrepasar —a nivel nacional, se entiende— el 40 % de los votos. La mencionada consultora de opinión pública, en la muestra realizada a principios de este mes le da una ventaja a La Libertad Avanza respecto del peronismo, a lo largo y ancho del país, de ocho puntos: 40,6 % contra 32,2 %. Eso significaría —banca más, o menos—pasar de 6 a 21 senadores en la mejor de las hipótesis y contar con el doble de diputados, lo que cambiaría de manera radical la relación de fuerzas en el Congreso de la Nación.

En el kirchnerismo todas la fichas están puestas en la provincia de Buenos Aires en razón de que —fuera del conurbano bonaerense— su peso específico en el seno del peronismo resulta inexistente. La candidatura de JorgeTaiana —un ilustre desconocido para la mayoría de la gente— revela, por un lado, la toma de conciencia de Cristina Fernández de que, con su hijo a la cabeza, estaban condenados. Por el otro, trasparenta la retracción de Sergio Massa que no desea clausurar su futuro si acaso fuese derrotado. En el estado mayor K, hoy alientan esperanzas para septiembre. Octubre, para ellos, está todavía lejos.

Mañana miércoles, en la cámara baja del Congreso de la Nación es posible —no seguro— que se desenvuelva una batalla de carácter estratégico. Se ha dicho hasta el cansancio que el oficialismo, de un tiempo a esta parte, no ha hecho más que perder votaciones importantes en los espacios legislativos. De las ultimas doce no salió airoso ni siquiera en una sola de ellas.

Pero para dimensionar el valor de los triunfos de las banderías opositoras y de las derrotas de los libertarios, es necesario hacer una aclaración de rigor: han sido pulseadas de naturaleza táctica.

En ningún caso los votos que consiguieron los opugnadores del oficialismo lograron que sus proyectos se transformaran en leyes. Sea porque fueron vetadas o porque aún falta la confirmación de la Cámara de Diputados, lo cierto es que hay bastante más tela para cortar. O dicho en forma diferente: las definiciones estratégicas están por venir Los partidos que tienen asiento en la vereda opuesta a la del mileísmo tomaron conciencia de que el tiempo jugaba en su contra y que, si querían que el gobierno sufriese un revés de consideración, era ahora o nunca.

Por lo tanto, el temario que tratarán dentro de pocas horas los diputados —si hay quorum— incluye a los dos proyectos que tienen media sanción del Senado y han sido dinamizados por la totalidad de los mandatarios provinciales: la coparticipación de los adelantos transitorios del Tesoro (ATN) y la de los combustibles líquidos, como también las cuatro leyes que Javier Milei ha vetado. A saber: el aumento de 7,2 % para los jubilados, el incremento del bono previsional, de $ 70.000 a $110.000, la ayuda para la ciudad de Bahía Blanca y la emergencia en discapacidad.

Los avances y retrocesos, de unos y otros, esta vez si serán de naturaleza estratégica.

Con una ventaja para los de la Casa Rosada, que aun cuando llevase la peor parte siempre tendrá la posibilidad de dilatar el trámite y esperar los resultados de septiembre y octubre. Lo que canten las urnas tendrá más peso que las decisiones de los diputados y senadores.

Hasta la próxima semana.

Top