Miércoles, 19 Noviembre 2025 15:32

Mejor, imposible – Por Vicente Massot

La administración libertaria se halla en estado de gracia. Es como si la totalidad de los planetas se hubieran alineado en su favor. A partir del espectacular resultado —de una magnitud que nadie esperaba— en unas elecciones que eran decisivas para la deriva de la gestión encabezada por Javier Milei, no hay cosa que le salga mal.

De puertas para adentro del país no ha cosechado sino éxitos, mientras que de puertas para afuera las noticias que le llegan no pueden ser mejores.

Si en determinados aspectos la habilidad del gobierno ha tenido mucho que ver en estos logros, en otros le ha acompañado la suerte. Una combinación ideal. Basta pasar revista en forma pormenorizada a cuanto ha sucedido en el curso de las últimas semanas —desde el momento enque finalizó el recuento de votos— para darse una idea cabal del ciclo virtuoso en el que ha entrado el oficialismo.

Del otro lado de la cordillera de los Andes, no cabe duda ninguna de que en la segunda vuelta —a substanciarse el próximo domingo 14 de diciembre— las derechas consagrarán como jefe del Estado chileno a José Antonio Kast. Al no existir puntos de fricción geopolíticos ni económicos entre los dos países, la estrecha afinidad ideológica del presidente argentino y de quien será en breve su par trasandino —que, además, tienen en términos de la política internacional una agenda de prioridades común— les permitirá obrar sin los recelos y desconfianzas que fueron costumbre en las relaciones bilaterales.

A eso debe sumársele lo que ha significado para los libertarios el triunfo de Rodrigo Paz en Bolivia, y las grandes posibilidades de que el año que viene también en el Perú gane un candidato de la así llamada derecha dura.

Párrafo aparte merece el acuerdo comercial y de inversiones que pronto habrá de firmarse con los Estados Unidos, después de meses de silenciosas negociaciones llevadas a cabo entre Washington y Buenos Aires. Es verdad que los lineamientos específicos —o, si se quiere, la letra chica del mismo—no se han dado aún a conocer.

Pero no lo es menos que, como una guía de desarrollo junto a la primera potencia mundial, es un avance auspicioso. Más allá de lo que significará en términos del intercambio entre ambas naciones y del flujo de inversiones que puede generar, resulta una demostración palpable de la dimensión que comienza a tomar la alianza tácita con los Estados Unidos.

En punto a la marcha de la hacienda doméstica todo hace suponer que habrá cosechas récord de trigo y de cebada, en tanto que los rindes de las de maíz, soja y girasol —sin llegar a aquellos topes— serán excelentes. Ello elevaría en más de U$ 5.000 MM el valor de las exportaciones de granos.

Como si fuera poco, en lo que hace a la energía, para 2026 se estima un saldo favorable de U$ 4.000 MM, y para 2007 se espera que roce los U$ 7.000 MM. Que Vaca Muerta,el campo y la minería no aseguran a futuro por sí solos un desarrollo sostenido de la Argentina, es cosa cierta. No obstante, es evidente cuánto le ayudan al gobierno en este momento a sostener el rumbo inédito que ha decidido recorrer en materia económica.

Sería difícil imaginar que pudiesen llevarse adelante las reformas estructurales —que están en boca de todos— sin una inflación controlada, sin sobresaltos cambiarios y sin crecimiento.

Por fin, está a la vista de todos como ha comenzado a desgajarse el tronco peronista en la cámara baja del Congreso nacional. El proceso que se ha iniciado no es un tema menor ni para el kirchnerismo —que deberá sufrirlo— ni tampoco para el oficialismo, que si demuestra inteligencia será su principal beneficiario. A los efectos de entenderlo es menester echar un vistazo a la feroz interna que corroe las entrañas de la principal fuerza populista criolla.

Estaba claro que no podía salir indemne de la derrota que sufrió en las pasadas elecciones legislativas. Fue tan mala su performance que los vientos deFronda han comenzado a soplar fuerte. Y no se crea que la única destinataria de los cuestionamientos que se dejan oír resulta Cristina Fernández.

Aun al riesgo de resultar repetitivo, es imprescindible tener en cuenta que no hay un movimiento peronista único y compacto a lo largo y ancho del país. Lo que existen son distintas facciones, con base comarcal, que semejan otros tantos reinos de taifas reacios a aceptar mansamente un mando capaz de reducirlos a la unidad perdida.

Si acaso Fuerza Patria hubiera reeditado en octubre el espectacular resultado que logró en septiembre, hoy pocos discutirían la autoridad de Axel Kicillof. Pero perdieron la provincia de Buenos Aires —tanto el gobernador como la viuda de Kirchner— y ya nada será igual para ellos.

Por lo tanto, los distintos caudillos, dueños y señores de varios estados provinciales, han tenido la obligación de barajar y dar de nuevo en las relaciones entabladas con la Casa Rosada.

Si hasta el domingo 26 de octubre —Jalil (Catamarca), Jaldo (Tucumán), Passalacqua (Misiones) y Sáenz (Salta), para mencionar a los más dialoguistas— no estaban del todo seguros si convenía estrechar lazos o abrir un compás de espera con el gobierno nacional, el lunes 27 cualquier duda fue hecha de lado. Ninguno de ellos está dispuesto a respaldar a un poder desfalleciente —el de Cristina Fernández, que los ha ignorado por espacio de años— y perder así la oportunidad de moverse libremente, sin las ataduras a las que estaban condenados bajo la tutela kirchnerista.

La estrategia rupturista ya ha sido puesta en marcha y, a más tardar en la segunda semana de diciembre, entre cinco y quince diputados que todavía son integrantes del bloque mayoritario, harán rancho aparte. No significa que vayan a plegarse con armas y bagajes a la bancada de de La Libertad Avanza. Lo que harán es darle forma a un nuevo espacio, que les permita negociar con el oficialismo sin tener que pedirle permiso o rendirle pleitesía a la señora detenida en su departamento de la calle San José. Cae de maduro que si los mencionados gobernadores están dispuestos a seguir ese camino, no restringirán su alcance a la cámara baja. Algo parecido ocurrirá en el Senado de la Nación, más tarde o más temprano.

El Poder Ejecutivo no mira la rebelión que ha estallado en el seno legislativo kirchnerista cruzado de brazos. Desde su asunción, Diego Santilli no ha perdido un minuto de su tiempo y es por eso que sin solución de continuidad se han hecho presentes en su despacho —especialmente invitados— todos los mandatarios del interior interesados en sostener una relación de buena vecindad con la administración libertaria.

La visita que el titular de la cartera política hará a Santiago del Estero, para entrevistarse con Gerardo Zamora —dueño de siete diputados y tres senadores, que le responden a sol y a sombra— tiene explicación dentro del mencionado contexto. El 10 de diciembre comienza una nueva etapa en la que Javier Milei lleva todas las de ganar.

Hasta la próxima semana.

 

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