En los términos libertarios locales puede ser considerado como parte de "la casta". De hecho, se formó toda la vida para llegar a la presidencia de su país.
Este fue su tercer intento. Y el esfuerzo parece que le templó el carácter, porque de posiciones extremas se fue moderando lo suficiente como para agradecer no solo a su contrincante en las elecciones, la comunista Jeannette Jara, sino a todos los presidentes que lo precedieron: Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet, Sebastián Piñera y Gabriel Boric, a quienes nombró de a uno. Tanto, que Johannes Kaiser, que militaba en su partido decidió renunciar y competir con su propio sello.
Seguramente, Kaiser consideraba a Kast "un tibio" porque decidió no dar la "batalla cultural", esa disputa por el sentido común que implementó cuatro años atrás y lo llevó a la derrota. Nada más alejado a la personalidad de su par argentino que, como se sabe, apoyó al hermano del vicepresidente de la ultraderechista Fundación Faro, quien apenas obtuvo 13.9%.
El argentino Fernando Cerimedo, experto en estrategias digitales muy vinculado al mundo libertario, estuvo a cargo de la campaña cuando Kast perdió y no estuvo ahora, cuando ganó.
Fuente: https://www.elobservador.com.uy/argentina/politica/chile-y-argentina-un-tratado-defensa-y-seguridad-n6028334