Miércoles, 24 Diciembre 2025 09:49

Un sendero de sumas y restas – Por Carlos Berro Madero

Nunca como ahora, ha quedado en evidencia que un cambio radical en materia política debe incluir a todos: los que se irán por estar en las antípodas de los nuevos principios, aquellos que intentarán transvestirse sin pudor y los simpatizantes de la nueva etapa.

La convivencia dependerá siempre de la inteligencia de los nuevos dirigentes empoderados. Porque existe un tiempo -que no vuelve ni tropieza-, que se va llevando poco a poco recuerdos y amores que hasta ayer no más se juraban como eternos.

El gobierno de Milei ha comenzado este aprendizaje y tenemos la sensación que esto no lo arredra para defender ciertos principios básicos de política económica que solo se consolidarán a largo plazo: el orden en las cuentas públicas, el equilibrio fiscal y una austeridad general que permita echar a la banquina proyectos que carezcan de financiamiento atendido con recursos provenientes de impuestos tolerables.

A pesar del graznido de algunos pájaros de mal agüero, observamos el comienzo de un fin de año bastante promisorio para los libertarios, porque parecen haber aceptado que están en la mitad de un largo camino que ha sido bastante acelerado al principio, pero comienza a empastarse al aparecer reclamos de fin de ciclo que podrían resumirse en una breve frase: “¿y a mí cuándo y cuánto me toca en este nuevo reparto?”.

Porque en todas partes del mundo solo sobreviven los gobiernos de quienes aceptan la realidad como es debido, sin revolear por el aire frases engañosas para combatir la disconformidad, ni los amagos de “desembarco” de quienes no ven satisfechas sus demandas “ipso facto”.

En esto juega un papel principal el saber tragarse algún “sapo” en el camino, porque en la política no existe la fidelidad absoluta y hay muchos afectados por un nuevo régimen que no tienen el talento natural para distinguir el sentido de “lo suficiente” y evitar terrenos donde ningún arado podrá mejorar cuando no resultan aptos para desarrollar ciertos cultivos.

“El arte de pensar bien”, dice Balmes, “se aprende por el modo de practicarlo”.

Las noticias mundiales parecen ayudar al gobierno de Milei.

En muchos otros lugares del planeta, las privaciones emergentes de una agenda esencialmente marxista, donde nadie progresa acorde con sus deseos de desarrollarse armónicamente y una gran mayoría se ve sometida a un ejercicio de adulación al poder de turno, lo cual genera tensiones emocionales insoportables.

Por ahora vamos en camino de terminar dos años de ejercicio del nuevo gobierno sin mayores sobresaltos.

A buen entendedor, pocas palabras.

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