Abundan pozas de negras piedras volcánicas que con la marea alta se llenan de peces, cangrejos y pequeños pulpos que conviven con algunos bañistas. Otros prefieren playas arenosas.
La cruzan vientos provenientes de ese mar o de las tierras cercanas de África que impulsan nubes de variado color y contenido. Negras o gris plomizo con agua que según la estación será lluvia o nieve, a veces la Kalima, las hay también de un blanco impecable. Todas se estrellan contra la cima del volcán más alto y desde allí van y vienen, a veces alocadamente por su forma y distribución.
Dejan entre sí trozos de cielo azul soleado y brillante. Imagino que configuran la paleta de un pintor inquieto que se aquieta dibujando los blancos poblados desperdigados por la montaña. Todo sucede rápido y en distancias cortas.
Con ese entorno y el buen ánimo fruto de los grandes afectos con que me reencuentro, observó.
He cambiado el observatorio pero no las viejas costumbres. La primera y más importante:
pensar, dar rienda suelta a esa maravillosa capacidad humana de convertir sensaciones en imágenes, ideas. La segunda es estimular el proceso con un buen café, que en este caso se llama “barraquito”. Une al sabor peculiar un toque estético, pues es servido en copas transparentes que permiten ver cuatro capas de diferente color. Revolverlo parece una herejía.
Mirar y reflexionar no requieren mayor esfuerzo en un entorno cambiante en su naturaleza, tomada ésta en el sentido más amplio posible; mi existencia en estas, mis circunstancias, novedosas pero comparables con otras anteriores.
Todo cambia, nada cambia, el destino, vivir o existir, lo permanente, lo inmutable, lo creado o solo reciclado, la recursividad, el hilo conductor. En resumen los por qué, los para qué, y el mucho más elusivo, cómo es qué.
Estoy sorprendido porque hay mucho sabido pero inesperado. Aparece Sebreli que se consideraba un flâneur por su gusto de pasear y observar paisajes y personajes de Buenos Aires. Su cultura le permitía decirlo en francés. Yo lo imito pero desconfiado pienso en voyeur. Términos con semejanzas en cuanto a observar pero muy diferentes en cuanto a ser partícipe expuesto en la escena o espía oculto, no participante, vaya a saberse con qué intenciones.
Definitivamente me identifico con Juan José. En ese observar comprometido lo que más llama mi atención son los seres humanos que veo desfilar ante mí como si fuera un escenario. Hay nativos, creo que en minoría y extranjeros variopintos de origen europeo del norte, algunos africanos y unos pocos árabes.
Intento agruparlos, clasificarlos me suena a cosificarlos, sin embargo algunas categorías se imponen:
turistas, trabajadores nativos, trabajadores inmigrantes. Legales, ilegales, ricos, pobres, desocupados, comerciantes, niños, adolescentes, adultos ancianos. Se alojan, viven, en lujosos hoteles,
mansiones en terraza con vista al mar, o en la calle, en carpas, casas rodantes, o donde pueden, a resultas de una burbuja inmobiliaria provocada por la llegada masiva de capitales cuyo origen en muchos casos no puede ser justificado. Por ello alquilar para un trabajador se convierte en imposible.
Más allá de verlos abocados a su existir (en algunos casos sobrevivir) su aspecto y sus conductas los hacen identificables. Vestimenta, tez, respeto por las reglas de convivencia o transgresores.
Lo que impacta a mis sentidos es lo que parece una disociación cognitiva: lo que veo no es lo que esperaba ver, a veces tampoco lo deseable de ver. Extremos de riqueza y pobreza, obesidades mórbidas al por mayor, consumo predominante de tabaco en cualquiera de sus formas incluyendo vapeadores, y alcohol.
Uso creciente de vehículos eléctricos en particular monopatines en manos de adultos jóvenes, adolescentes y niños desde 9-10 años en adelante; peligro acechante.
Obesidad, tabaco, alcohol y sedentarismo están frecuentemente asociados en los turistas en mi cercanía. Los oigo hablar en alemán, francés, inglés, italiano, ruso, predominantemente y entonces me asombro por haber supuesto que en sus países de origen estos hábitos son considerados no saludables, inclusive combatidos. Extensos tatuajes cubriendo casi todo el cuerpo son también muy frecuentes.
Pocos podrían considerarse estéticamente admirables, o señaladores de afectos; muchos representan imágenes de terror o agresividad. Abundan en ambos sexos por igual y a todas las edades excepto niños. En los turistas hay dos patrones de conducta claramente identificables. Por un lado los que quieren conocer y disfrutan del paisaje, las comidas y “ver pasar la vida”. Me siento cercano a ellos, en especial las parejas de
ancianos sentados junto al mar viendo en calma esas hermosas puestas de sol. Los otros se renuevan constantemente. Parecen a cuerda. Llegan en avión, permanecen pocos días y el paquete incluye “amenities” a las cuales son inducidos por diversos promotores que los reclutan y “arrean” a jugar a los dardos, arquería, pin pon, pool, clases de natación y de cocina.
Todos identificados con una pulserita y con horario de comidas y meriendas con las que los veo deambular alrededor de la pileta con vasos de papel con gaseosa o café y salchichas o hamburguesas con papas fritas. Como en casa…El agua de la pileta es fría no obstante lo cual se zambullen, juegan, entran y salen reiteradamente. Pienso que la clave es que hay sol y de donde vienen no y además ya hay nieve, hielo.
Reaparece Sebreli con su libro El ocio represivo y así lo veo. Prudentemente mi formación pone el freno de la duda y el reconocimiento de mi ignorancia. ¿Lo que veo es una muestra válida de una cultura en general o de una cultura en particular?, ¿De un grupo social en particular o de una sociedad en general? ¿De seres humanos individualmente o de la humanidad en general? Sebreli hablaba del capitalismo y las masas.
Los griegos por el contrario, en particular Platón y Aristóteles, consideraban la masa, la más numerosa y también la más rica por tener derechos de propiedad a diferencia de la élite de gobierno o los guerreros. Hombres y circunstancias. Sospecho que mi muestra está sesgada a una clase media, media baja.
Cambiar de zona muestra otros personajes y las clases sociales se despliegan y hacen evidentes por marcadas diferencias. Los griegos aparecieron por la lectura de un hermoso libro de William Guthrie Los filósofos griegos.
Rápido el cambio de clima, rápido el movimiento, acelerada la existencia, universalizada la comunicación, no pueden más que dar como resultado una nueva concepción del tiempo y por ende las distancias. Otra lectura reciente, la de Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga.
La vida contada por un sapiens a un neandertal escrito por un literato y un paleontólogo, me vuelve a poner en esa posición de observador nadando entre dos aguas, las de lo sabido pasado y las del presente cada vez más breve con un futuro que casi salta a pasado sin escala.
Cajal, Freud, Darwin anidan en mí en un pasado que reaparece y se actualiza. Los acompañan Newton, Einstein y Bohr, se les superponen Dennet, Benasayag, Harari y ahora más claramente los filósofos griegos. Persiste la pregunta por el hombre con figurador configurado, medida de las cosas, transductor de sensaciones a impulsos luego traducidos a percepciones, abstracciones, imágenes, ideas pensamientos, lenguaje.
Nos entretenemos buscando respuestas. Lo desconocido mueve y eso es pensar, tener una mente que en última instancia es todo eso más la vida constituyentes de un ser humano; una loca aventura de las moléculas, como apuntaba otro José (Mujica).
Me quedo observando y pensando en el hombre, sus variantes, sus contradicciones, sujeto, objeto incluso de sí mismo. Sentido o sin sentido, dios real o pretendiente. Forma y sustancia, moral y ética, obediencia al mecanicismo materialista o al azar creativo de cultura.
Cerebro y mucho más, por ello quizás sea imitable por la IA generativa pero cruzando una frontera, lo que no es grave, sí lo será tal vez más adelante si cruza el límite de lo humano. Termino mi barraquito y disfruto de estar vivo, aquí y pensando. Los griegos creo llamaban a eso felicidad.
Tenerife Noviembre del 2025
Bibliografía:
Juan José Millás, Juan Luis Arsuaga (2021) La vida contada por un sapiens a un neandertal. Alfaguara
William H.C. Guthrie (2025): Los Filósofos Griegos. Fondo de Cultura económica, 3ª Ed.
Youval Harari (2016) Homo Deus. De animales a dioses. Penguin Random House
Daniel Dennet (2017) De las bacterias a Bach. Pasado y presente
Miguel Benasayag (2019) La singularidad de lo vivo. Clinica del malestar. Prometeo
Guillermo Javier Nogueira: La era del neuroTodo (2022). La era del neuroTodo II. Miño&Dávila
Fuente: https://iece-argentina.weebly.com/uploads/5/7/2/4/57241255/revista_iece_20.pdf?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTAAYnJpZBExS1ZRNUdnT05kMThqYnlWN3NydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR73AuBkK7aEHmYtjKyZdSa3M-edQ73j_KWFD5I4kGUYbaBnp8MdMFCia9Ag8g_aem_8JSPAcxaeL5_t85dK6ypVA

Estoy en una isla real, no aquella de mi solipsismo en que suelo alojarme. Miro el paisaje que me fascina por combinar montañas, un enorme volcán por suerte inactivo, y el mar calmo, transparente. 