Jueves, 11 Junio 2026 11:27

La unidad nacional es posible - Por Diego Guelar

La credibilidad argentina exige que puedan gobernar Milei, Kicillof, Macri o Bullrich sin alterar prioridades estables de la Nación.

El lunes 8 de junio de 2026, el Banco de la Provincia de Buenos Aires (BAPRO) colocó deuda por u$s100 millones en Nueva York con una tasa de 4,25 %. Mejoró así la tasa obtenida por banca privada y pública gestionada en el último año.

 

Los otorgantes tuvieron que analizar los números de la Provincia, su superávit fiscal y sus perspectivas de repago.

Pero lo hicieron en el contexto de la situación financiera nacional, el apoyo del Tesoro Norteamericano, el FMI, el Banco Mundial y otras instituciones financieras públicas y privadas.

Más allá de los conflictos políticos locales, Argentina es una sola.

Si el riesgo país fuera de 2000 puntos y la inflación superara el 300 % —como lo era 2 años atrás— esta operación hubiera sido imposible.

Nosotros transitamos una grieta que no nos permite inscribirnos en el panorama político y económico global.

Podemos mirar cerca —en Chile, un espectro electoral que va de Borich a Kast, en Brasil, de Bolsonaro a Lula o en Uruguay, de la alianza entre los conservadores Blancos y Colorados hasta el izquierdista Frente Amplio—.

Si miramos más lejos, vemos las profundas diferencias políticas, ideológicas y regionales que dividen a los países europeos —catalanes y vascos con el resto de España, valones y flamencos en Bélgica, el conflicto del Tirol en el norte de Italia y las diferencias con el sur napolitano o siciliano, el debate entre izquierdas y derechas en Alemania o Francia.

Ni hablar del debate actual en los EEUU ligado a la más que cuestionada gestión del Presidente Trump.

Todas las Naciones arrastran conflictos históricos y diferencias que muchas veces parecen irreconciliables, sin embargo, la democracia y las Instituciones Republicanas nos permiten conciliarlas con alternancia y diversidad.

En todos los casos expuestos, hemos visto sucederse a administraciones de uno u otro signo sin que el rumbo de las naciones se altere sustancialmente. Porque los gobiernos cambian pero la nación se caracteriza por la continuidad. Y sin continuidad no hay credibilidad.

La credibilidad argentina sería que en el 2027 —y en el futuro— pudieran gobernar Milei o Kiciloff, o Macri o Bullrich, o cualquier otro/a que decidiera la ciudadanía, sin alterar la media docena de prioridades que cimentan una Nación estable.

Las prioridades son:

equilibrio fiscal

independencia del Poder Judicial

independencia del Banco Central

educación obligatoria y gratuita de los 5 a los 15 años y becas que garanticen la educación de los más calificados para terminar la educación secundaria y la universitaria

eliminación progresiva de las retenciones

fortalecimiento del Federalismo y la Integración Regional (Mercosur + Chile)

No importa quién gobierne, el fortalecimiento de estos 6 ejes daría estabilidad para que propios y extraños sepan a qué atenerse en el

Lo único que necesitamos es la voluntad política de hacerlo.

Por supuesto que, alrededor de estos temas centrales, se estructuran una red de otros que los complementan y perfeccionan, dentro del marco de nuestra Constitución Nacional, votada por unanimidad en 1994.

Estamos más cerca de lograrlo de lo que percibimos en la actualidad. Los gritos altisonantes, la soberbia autorreferencial y la falta de una visión estratégica compartida nos obnubilan y nos perturban.

Solo mirando a nuestros vecinos Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil, es suficiente para inspirarnos y ver cómo es posible sostener con pasión nuestras convicciones y mantener el rumbo que nos contenga a todos.

Fuente:  https://www.infobae.com/opinion/2026/06/11/la-unidad-nacional-es-posible/

Top