Miércoles, 15 Julio 2026 12:24

El corporativismo político: la (des)ilusión de la grieta y la división de poderes - Por Nicolás Sanz

En Argentina hay una falsa creencia sobre la existencia de una democracia, respeto a las instituciones y división de poderes que en los hechos no es más que una ilusión. No es una apreciación de un “apenas” periodistas, es lo que queda al descubierto al analizar una serie de escenarios en los que puede observarse como, en las sombras, todos están ligados con todos.

 

Quizá la última muestra más explícita refiere al corto fílmico en el que se puede ver al ex intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, imputado por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, en un departamento de Puerto Madero perteneciente al empresario Rodrigo Fernández Prieto, señalado en casos por vínculos con el mundo del narcotráfico, junto a figuras de lo más llamativas.

 

Una de ellas, quizá la que más repercusión generó, fue la de Juan Ignacio Napoli, hombre del riñón del presidente Javier Milei, quien fue candidato a senador nacional por la provincia de Buenos Aires por La Libertad Avanza y quien de hecho fue uno de los principales referentes económicos y financieros del hoy jefe de Estado

La otra de estas figuras refiere a Ricardo “Ricky” Lemos Arias, un empresario de la noche que resulta ser el hermano del camarista federal Roberto Lemos Arias, juez que intervino previamente en la causa del “Yategate”.

Como puede observarse, oficialismo, oposición y justicia se vinculan en una sola toma que va más allá de los festejos por la performance de la Selección Argentina exhibiendo un vínculo de amistades y cercanías que expone lo más rancio del corporativismo a nivel político y judicial.

No es nuevo y de hecho hay un antecedente reciente que lo demuestra. Fue en los últimos días de junio, cuando el ex jefe de Gabinete Manuel Adorni aún permanecía en el cargo y se gestaron acuerdos en las sombras para intentar que el funcionario, ahora caído en desgracia, no abandonara el Gobierno.

Fue en el marco de puntuales pedidos de interpelación y moción de censura contra el ex vocero presidencial, algo para lo que en la Cámara de Diputados no se llegó al número necesario para el quórum y la sesión se terminó cayendo.

Hubo gestiones en la sombra para que el PRO y un sector de la Unión Cívica Radical no bajaran al recinto, tal cual reveló Tribuna de Periodistas en ese momento, que incluso habrían involucrado pagos bajo mesa con los acaudalados fondos reservados de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

Por otro lado se gestó una suerte de protección mutua con el PRO. “Protegen a Adorni para que no caiga Cristian Ritondo”, habían señalado fuentes parlamentarias a este medio en el marco de la investigación que pesa sobre el presidente del bloque del partido amarillo en la Cámara baja por enriquecimiento ilícito.

Es decir, desde sectores que se adjudican el republicanismo y la defensa de las instituciones acordaron tras bambalinas proteger al funcionario más cuestionado durante la gestión del presidente Javier Milei.

Ello demuestra una vez más que no existe la grieta ni la polarización. Es un mensaje para la tribuna, pero en los hechos, en el sótano de la política, los acuerdos se gestionan entre los distintos sectores, siempre a espaldas de la sociedad.

Ello quedaría además demostrado con la situación del ex senador Eduardo Kueider, quien fue detenido y ahora condenado en Paraguay por querer cruzar con 200 mil dólares sin declarar. Según varias denuncias se trataría de dinero que recibió por apoyar la aprobación de la Ley Bases.

Para colmo, hay un sector del periodismo que lejos de ser parte de la solución representa parte del problema. Son aquellos hombres y mujeres de prensa que cobran miles de dólares para defender medidas o, por el contrario, callar temas que incomodan a tal o cual sector de la política. Hay oficialistas y opositores.

Los hubo en el pasado y los hay ahora. ¿Cómo olvidar la tan famosa “cadena de la felicidad” que inició en los años 90’ durante la presidencia de Carlos Menem y continuó a lo largo de los años con las siguientes gestiones?

El corporativismo político y la falta de división de poderes se extiende más allá al hacer memoria y recordar incidentes trascendentales como la servilleta de Corach o las coimas en el Senado durante el Gobierno de Fernando de la Rúa.

Tampoco puede dejarse de lado la trama detrás de Lago Escondido, donde aparecen una serie de chats que vinculan a funcionarios macristas y jueces federales para evitar el avance de la causa judicial.

Ni hablar de los vínculos del mileísmo con el kirchnerismo. Son múltiples, diversos y tan extensos que para explicarlos es necesario escribir un libro completo, pero van desde el financiamiento mutuo a ayudas en la instalación de la campaña presidencial que terminó con la victoria de Milei en 2023.

Se pueden mencionar más casos, como el del curro de Dienst Consulting en la provincia de Buenos Aires. Un negocio que benefició al clan Moyano bancado por Daniel Scioli que continuó con María Eugenia Vidal y no se detuvo durante la gobernación de Axel Kicillof.

Los antedichos son meros ejemplos de una realidad innegable. No existe la grieta, no existe el respeto por las instituciones ni la división de poderes. No en la trastienda. Todo lo contrario. El sistema está amañado para verse de una forma… pero funcionar de una muy diferente.

Nicolás Sanz 
Fuente: https://periodicotribuna.com.ar/el-corporativismo-politico-y-la-desilusion-de-la-grieta-y-la-division-de-poderes/

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