Sábado, 03 Octubre 2026 17:43

Milei, Caputo y el arte de la mentira – Por Rogelio Alaniz

El presidente Javiel Milei anunció que si es reelecto el año 2028 será el mejor de nuestra historia. Esta vez el mandatario se ha permitido ser prudente en sus vaticinios sin perder, de todos modos, su tendencia escatológica acerca de los procesos políticos y económicos que él dirige.

Dicho de una manera más austera, Milei es de las personas que tiene “la lengua fácil”. Desde que asumió, incluso desde antes, su tentación es hacer anuncios voluminosos que la realidad se encarga de desmentir.

 

En términos callejeros hay motivos para sospechar que el presidente es mentiroso. Miente pero no sabemos si lo hace a conciencia o si cree en sus propias mentiras. A sus reñidas relaciones con la realidad le suma una vocación narcisista acerca de su protagonismo no solo en la historia nacional sino también en la historia mundial. Tan sorprendente como su audacia en adelantar pronósticos o en autoevaluarse con las máximas calificaciones, es la morbosa autoestima acerca de sus dones que en algún punto daría la impresión que poseen virtudes divinas.

A los pronósticos y acertijos, Milei incluye una condición indispensable para quienes suelen ser tentados por los timos verbales: miente, luego la realidad lo desmiente y él sigue hablando como si nada ocurriera o sencillamente da vuelta la página sin aclarar o corregir nada. No hace muchos días que en Argentina hay un récord histórico de consumo privado.

Que los organismos técnicos dedicados a evaluar estos temas prueben que se han perdido más de 200.000 puestos de trabajos al presidente no le altera un músculo de la cara. Con el mismo fresco desenfado, afirma que gracias a su coraje civil fueron expulsados 30.000 terroristas.

Acá estamos en un nivel que un profesional calificaría como cercano al delirio. Pero más allá de diagnósticos clínicos, lo que sorprende al observador atento es esta suerte de fascinación con el número 30.000. Milei habla de 30.000 terroristas expulsados como Hebe de Bonafini hablaba de 30.000 desaparecidos. Alguna vez habrá que honrar esta cifra. O instalarla como sinónimo de mentira, fraude o trampa.

En una reunión conocida por la Fundación Libertad, a la hora de hacer uso de la palabra ante una platea calificada, el presidente, con la elegancia verbal que lo distingue, augura que en las actuales condiciones y gracias a su maravillosa intervención, la economía crecerá “como pedo de buzo”.

Un oyente común es probable que considere a este giro verbal como una grosería, pero está claro que para oyentes más exigentes estamos ante una sorprendente metáfora propia de alguien que dispone de insólitos recursos creativos para trabajar con el lenguaje. Seguramente en las mismas condiciones, Oliverio Girondo hubiera dicho “una erupción de globos aerostáticos en la sangre del mercado”, mientras que Borges es probable que dijera “un auge vertical y definitivo hacia el cenit”.

Milei dispuso de su propia retórica. Y los presentes disfrutaron y coronaron con aplausos las proezas metafóricas del presidente que supimos conseguir. En otra exhibición verbal, sentenció que gracias a sus habilidades divinas logró sacar a quince millones de personas de la pobreza. Y lo dice sin un pestañeo. Con la misma exquisita soltura que exhibió cuando calificó a Patricia Bullrich de “Montonera asesina”.

Oscar Wilde, afirma que cualquiera con poco y nada de imaginación puede decir la verdad, en cambio solo los creadores, los sensibles, los auténticos artistas son capaces de mentir porque la mentira hace falta genio, estilo, imaginación. Sin vacilaciones podemos decir, entonces, que Milei es un héroe willdeano.

Milei no está solo en este acto de creación estética. Su maestro de economía, Toto Caputo ha anunciado con pétrea expresión que nos aguardan los mejores dieciocho meses de la historia. Los dieciocho meses llegaron y pasaron sin grandes novedades, pero la frase de Toto quedó grabada en los muros de la historia criolla.

No conforme con sus aciertos lingüísticos, Toto aseguró que antes, los argentinos gastaban en zapatilllas, mientras que ahora compran autos. Eureka. Un espíritu maligno observaría que Toto no habla en nombre de todos los argentinos sino de sus amiguitos, de él y de sus amiguitos que efectivamente compran autos de alta gama aprovechando la justiciera iniciativa de eliminar los impuestos para los autos de alta gama.

De aquí en más doña Rosa y el vecino jubilado de la otra cuadra podrán disfrutar de este merecido privilegio. ¿Cifras? A las pruebas me remito. Antes un Mercedes Benz estándar valía unos 105.000 dólares; ahora, gracias a la sensibilidad popular de Toto y Javier, vale unos 91.000 dólares. Una bicoca.

Por fin un gobierno que se acuerda de los pobres. Con apenas noventa mil dólares usted, ama de casa, jubilado, empleado público, dispone de la oportunidad de acceder a un alta gama. Doña Rosa aproveche la ocasión que el mejor gobierno de nuestra historia le brinda para disfrutar como usted se merece de la vida.

Donde las dotes de Milei adquieren niveles de cumbre es cuando monologa acerca de la inflación. Sin ir más lejos, apenas asumió la presidencia aseguró que con el gobierno pasado la escala de inflación llegaría a los 17.000 puntos. Mentira morena. El 2023 llegó a 200 puntos, lo cual es una enormidad, pero pareciera que esa enormidad al presidente no le alcanza como a Hebe Bonafini y sus seguidores no le alcanza los ochos mil desaparecidos .

Milei necesitaba los 17.000 puntos. Si los tahúres de calidad hacen magia con el naipe, es evidente que hay políticos que se distinguen por hacer magia con los números. Regresando al mundo de las realidades, lo cierto es que Argentina sigue exhibiendo uno de los índices de inflación más alto del continente.

Por ejemplo, al curioso lector le debería llamar la atención que el país más pobre, incluso más sufrido y miserable del continente, Haití, exhibe un índice inflacionario muy por debajo del argentino. Lo cierto es que a la hora de la verdad inflacionaria, Argentina ocupa el segundo puesto en el continente y el cuarto en el mundo.

No leyó mal. El gobierno más exitoso del mundo instala al país en el cuarto puesto en el mundo en materia inflacionaria. Le ganamos a Sudán, Irán y Venezuela. Algo es algo.

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